Nobody
23-12-2005, 22:48:03
Verano, tomando el sol en el patio de una casa, tumbados en una hamaca, desnudos... Llega hasta nosotros el rumor del mar, la brisa marina nos refresca con suaves ráfagas que hacen que nuestra piel se erice, hace un sol radiante, demasiado calor... Me levanto de la hamaca, recorro con un dedo todo el largo de tu espalda, ¿bajamos a la playa? Si, me respondes, y bajamos.
Me quedo detrás, te contemplo acercarte al mar, estás en armonía con el paisaje, una playa de arena blanca, el mar azul, solos tu y yo, apartados de todo y de todos.
Soy una voyeur y te admiro desde lejos, extiendes tu toalla, vas hacia la orilla y empiezas a nadar con fuerza entre las olas. Sigo mirándote cuando regresas a tu toalla, te pones aceite y te tumbas boca arriba bajo el ardiente sol. Decido ir a la orilla, donde sé que me verás, me quito el pareo en el que me he envuelto para bajar, y lo tiro sobre la arena, entro en el agua completamente desnuda y me dejo flotar boca arriba entre las olas, sintiendo que me acarician como si fueran tus manos.... Quiero que me veas pero finges estar dormido, aunque me miras con disimulo a través de los párpados entornados. Parecemos dos desconocidos...
Cuando salgo del agua, veo que tienes los ojos cerrados, y como por accidente paso tan cerca de ti que te salpico con pequeñas gotitas de agua, pero ni te inmutas, solo noto que tu vello se pone de punta y tus pezones se endurecen. Así que te rozo la cara con suavidad, percibo un asomo de sonrisa, pero sigues sin decir nada. Tomo la sonrisa como una señal y me pongo a horcajadas sobre ti, acaricio tu cuerpo ardiente con mis manos mojadas. Con muchísima suavidad te rozo los labios, los lóbulos de las orejas, el cuello y los pezones con las yemas de los dedos. Continúas inmóvil y mudo, pero te excitas en silencio.
Aún mojada, me tiendo sobre ti, la humedad de mi piel se mezcla con el aceite que te has puesto y se forma una capa untuosa entre tu cuerpo y el mío. Mientras yaces inmóvil, empiezo a moverme, me deslizo sobre ti adelante y atrás, poniendo al rojo vivo la capa de aceite y agua que nos separa, con mis movimientos incesantes. Los cuerpos se siguen rozando, deslizándose el uno sobre el otro, excitándose mutuamente. Las pieles se funden y ya no es posible distinguir donde empieza un cuerpo y donde termina el otro. Parece que el movimiento no siga pauta alguna, pero cuando me deslizo sobre ti me aseguro de rozar tu sexo con el mío. La fricción se hace insoportable, el agua, el aceite y el calor se funden para provocar una explosión sexual. Al fin reaccionas y me miras a los ojos, me dejo llevar por la excitación que veo en ellos, te beso, salvajemente, mordiendo suavemente tus labios. Me agarras por la cintura, me acaricias la espalda, bajas por mis piernas y vuelves a subir para acariciarme los pechos. Abro las piernas y me penetras. Gimo contigo, llevamos demasiado tiempo excitados. Me muevo despacio sobre ti, con movimientos circulares. Tus manos van desde mis pechos a mis caderas, no dejo de jadear, mientras clavas tu mirada en mis ojos y noto tu sexo duro y cálido dentro de mi.
Me agarras por la cintura y te incorporas, te rodeo con mis piernas y te abrazo. Tú me abrazas y me besas, el sol es muy intenso, la marea ha subido y nos moja los pies. Me echas hacia atrás, sigues dentro de mi y estamos fundidos en un abrazo, con el mar y la arena cálida. Ahora estás encima, moviéndote con las olas, te abrazo y te beso, no quiero que termine. Mis piernas se entrelazan con las tuyas en un intento de aprisionarte, y cada vez más excitado, embistes con más fuerza pero muy despacio, haciendo que jadee y me estremezca de placer cada vez que te noto tan dentro de mí.
Te acercas a mi oído y te oigo jadear, me gusta oírte, estoy a punto de explotar de placer y puedes leerlo en mi mirada, así que empiezas a moverte más rápido, hasta que todo mi cuerpo se estremece y no puedo evitar que el sonido de mis jadeos suba de intensidad, te pido que no pares, que eternices este momento, que quiero seguir sintiéndome tuya bajo el sol, pero ya no puedes más, te beso mientras vuelvo a perderme en tu mirada y en una última embestida, fuerte pero con ternura, te derramas dentro de mi y tu cuerpo tenso se relaja, yo tiemblo de excitación y te llamo... Te dejas caer suavemente sobre mi. Seguimos entrelazados y abrazados, recuperando el aliento, noto el palpitar de tu corazón, acelerado, te acaricio la espalda, una ola nos baña, nos besamos, me acaricias el cuello y los hombros, te tumbas a mi lado, y dejamos que el sol y el mar nos bañen.
NOTA: Este es el que inspiró mi contestación (que debe andar también por este subforo). Me lo envión una Sex Angel, de las Palmas de Gran Canaria. También tengo permiso para subirlo por aquí.
Me quedo detrás, te contemplo acercarte al mar, estás en armonía con el paisaje, una playa de arena blanca, el mar azul, solos tu y yo, apartados de todo y de todos.
Soy una voyeur y te admiro desde lejos, extiendes tu toalla, vas hacia la orilla y empiezas a nadar con fuerza entre las olas. Sigo mirándote cuando regresas a tu toalla, te pones aceite y te tumbas boca arriba bajo el ardiente sol. Decido ir a la orilla, donde sé que me verás, me quito el pareo en el que me he envuelto para bajar, y lo tiro sobre la arena, entro en el agua completamente desnuda y me dejo flotar boca arriba entre las olas, sintiendo que me acarician como si fueran tus manos.... Quiero que me veas pero finges estar dormido, aunque me miras con disimulo a través de los párpados entornados. Parecemos dos desconocidos...
Cuando salgo del agua, veo que tienes los ojos cerrados, y como por accidente paso tan cerca de ti que te salpico con pequeñas gotitas de agua, pero ni te inmutas, solo noto que tu vello se pone de punta y tus pezones se endurecen. Así que te rozo la cara con suavidad, percibo un asomo de sonrisa, pero sigues sin decir nada. Tomo la sonrisa como una señal y me pongo a horcajadas sobre ti, acaricio tu cuerpo ardiente con mis manos mojadas. Con muchísima suavidad te rozo los labios, los lóbulos de las orejas, el cuello y los pezones con las yemas de los dedos. Continúas inmóvil y mudo, pero te excitas en silencio.
Aún mojada, me tiendo sobre ti, la humedad de mi piel se mezcla con el aceite que te has puesto y se forma una capa untuosa entre tu cuerpo y el mío. Mientras yaces inmóvil, empiezo a moverme, me deslizo sobre ti adelante y atrás, poniendo al rojo vivo la capa de aceite y agua que nos separa, con mis movimientos incesantes. Los cuerpos se siguen rozando, deslizándose el uno sobre el otro, excitándose mutuamente. Las pieles se funden y ya no es posible distinguir donde empieza un cuerpo y donde termina el otro. Parece que el movimiento no siga pauta alguna, pero cuando me deslizo sobre ti me aseguro de rozar tu sexo con el mío. La fricción se hace insoportable, el agua, el aceite y el calor se funden para provocar una explosión sexual. Al fin reaccionas y me miras a los ojos, me dejo llevar por la excitación que veo en ellos, te beso, salvajemente, mordiendo suavemente tus labios. Me agarras por la cintura, me acaricias la espalda, bajas por mis piernas y vuelves a subir para acariciarme los pechos. Abro las piernas y me penetras. Gimo contigo, llevamos demasiado tiempo excitados. Me muevo despacio sobre ti, con movimientos circulares. Tus manos van desde mis pechos a mis caderas, no dejo de jadear, mientras clavas tu mirada en mis ojos y noto tu sexo duro y cálido dentro de mi.
Me agarras por la cintura y te incorporas, te rodeo con mis piernas y te abrazo. Tú me abrazas y me besas, el sol es muy intenso, la marea ha subido y nos moja los pies. Me echas hacia atrás, sigues dentro de mi y estamos fundidos en un abrazo, con el mar y la arena cálida. Ahora estás encima, moviéndote con las olas, te abrazo y te beso, no quiero que termine. Mis piernas se entrelazan con las tuyas en un intento de aprisionarte, y cada vez más excitado, embistes con más fuerza pero muy despacio, haciendo que jadee y me estremezca de placer cada vez que te noto tan dentro de mí.
Te acercas a mi oído y te oigo jadear, me gusta oírte, estoy a punto de explotar de placer y puedes leerlo en mi mirada, así que empiezas a moverte más rápido, hasta que todo mi cuerpo se estremece y no puedo evitar que el sonido de mis jadeos suba de intensidad, te pido que no pares, que eternices este momento, que quiero seguir sintiéndome tuya bajo el sol, pero ya no puedes más, te beso mientras vuelvo a perderme en tu mirada y en una última embestida, fuerte pero con ternura, te derramas dentro de mi y tu cuerpo tenso se relaja, yo tiemblo de excitación y te llamo... Te dejas caer suavemente sobre mi. Seguimos entrelazados y abrazados, recuperando el aliento, noto el palpitar de tu corazón, acelerado, te acaricio la espalda, una ola nos baña, nos besamos, me acaricias el cuello y los hombros, te tumbas a mi lado, y dejamos que el sol y el mar nos bañen.
NOTA: Este es el que inspiró mi contestación (que debe andar también por este subforo). Me lo envión una Sex Angel, de las Palmas de Gran Canaria. También tengo permiso para subirlo por aquí.