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Ver la Versión Completa : Venganza (FIN)


Apreton
06-01-2006, 19:55:59
Este también lo había publicado, pero como las musas están de vacaciones, o sólo me dictan cositas cursis...XD

Venganza


Hay personas a las que les gustan las sorpresas. A mí no. Las sorpresas son peligrosas. No hace mucho decidí dar una y mi vida se partió. Un día se me ocurrió, al llegar al trabajo, y decirme que ese día no se iba a trabajar por un problema en el edificio, volverme a casa, pensé que pillaría a mi pareja aún en la cama porque él trabaja por la tarde y que le daría una sorpresa despertándole con mi lengua paseando por su polla...

La idea me iba excitando, imaginaba que él estaría sumido en sueños y que yo me acercaría, el calor sería mi cómplice, no tendría que luchar con sábanas, ni ropa interior, me desnudaría lentamente para no turbar su descanso, y me metería su cosita dormida y flácida en mi boca. Me encanta sentirla crecer contra mi lengua, sentir como se llena de fuerza, pasar la lengua suavemente, mientras mis lametones van despertando el deseo en mi amante dormido sin ser consciente aún si se trata de un sueño húmedo o una realidad, le miro, aunque él todavía está paseando por los paraísos oníricos, cuando abra los ojos lo primero que verá será mi mirada de deseo, y él se derretirá de placer.
Estos pensamientos iban haciendo que mi sexo se mojase por la anticipación del placer. Y una sonrisa idiota se dibujaba en mi cara.

Llegué a casa y entré lo más silenciosamente posible, como una gata con sus patas almohadilladas. En mi silencio, oí ruidos procedentes del dormitorio, me sentí contrariada... quizás se estropearía mi sorpresa porque él ya se hubiera despertado?? Una risa cantarina y claramente femenina, hizo que se erizase el vello de mi nuca, que mis rodillas flaqueasen y que mi cuerpo acusase recibo de la revelación que había tenido antes que mi cerebro... estaba él con otra?? Me quedé paralizada, la puerta del dormitorio estaba abierta, y desde el pasillo comencé a oír las voces y distinguir el significado de las palabras al poner atención.

- Me encanta que me folles en vuestra cama, hace esto todavía más morboso.

Está claro que no puede llover a gusto de todos porque que se la follase en mi cama hacía que a mí me pareciese aún peor. Nuestra relación era buena, el sexo fantástico y nunca pensé que él me pusiera los cuernos. ¿ Por qué? Compartíamos fantasías, pero nunca me había dicho que estuviera descontento, ni que hiciese falta más, comencé a sentirme como si todo aquello fuera culpa mía. Mi autoestima se hundió en la miseria más absoluta, llegó lo más abajo que podía llegar, o eso creía yo.

- Lo haces mucho mejor que ella. Me encanta.

Ahora creo que sí había llegado lo más abajo posible. Imagino que son cosas que se dicen al follar, algo como esas cosas que pegan tanto entre sudores , deseos y lujuria de llamarte putita, y que en ese momento te suena como un halago, seguramente en el manual de los maridos infieles viene una cláusula en la que dice: “Alabar la forma de follar de la amante denigrando la de la mujer”. Porque él a mí siempre me decía que disfrutaba mucho, es más, se le notaba disfrutar mucho. Lo más horrible de todo, es darte cuenta de que no conoces a la persona con la que convives, y que en un momento pasa a ser menos que un desconocido.

- A tu mujer podría yo enseñarle a ser una buena putita y que aprendiera a follar.

La sangre me hirvió, y sentí que la ira invadía cada uno de los rincones de mi cuerpo. No sé si me ofendió más el comentario de ella o que él riera complacido la gracia. Las lágrimas me abrasaban los ojos, tenía ganas de gritar, de llorar, de escapar... Pero a veces cuando los sentimientos me exceden reacciono de una manera extraña y esta fue una de ellas. Entré en la habitación, ya sin miedo de hacer ruido, él se quedó helado, y ella siguió chupandole la polla, me senté, y me quedé contemplando la escena. Ella, se volvió y me miró, su boca se abrió en una mueca de asombro, tan enorme que le hubieran entrado tres pollas como la de mi marido.

- Ana, puedo explicártelo...
- El qué? El que no me hayas dicho nunca que follaba tan mal?
- Mira esto no es lo que parece...
- Jajjajjajjajjajajjaja No se te ocurre nada mejor?? Eso son frases de fotonovela mala, dime que puede parecer que una mujer desnuda te este comiendo la polla en nuestra cama? Promoción de una página web porno por los domicilios??
- Ana, en serio...
- Juan, más en serio, quieres seguir follando?? Me gustaría aprender algo hoy por lo menos... así que si no os importa que os mire...

No siguieron follando, lástima, ella se vistió y se marchó sin mirarme, él se vistió mientras yo comenzaba a hacer mi maleta, el balbuceaba explicaciones, excusas, puede que incluso llorase, no puse atención, extendí una pantalla protectora a mi alrededor y me concentré en lo que importaba, mi futuro.

Nobody
06-01-2006, 20:51:29
Dice una frase no del todo falsa: Los hombres dan cariño para recibir sexo; las mujeres dan sexo para lo contrario. Es mucho generalizar, pero suele darse mucho en la vida real :rolleyes:

Sin embargo, la curiosidad siempre está presente en mí, así que espero que continúe tu relato (el título anticipa algo interesante, o eso creo) ;)

Apreton
06-01-2006, 21:36:24
Yo había leído: " Los hombres aprenden a enamorarse de las mujeres que les resultan atractivas, las mujeres aprenden a que les resulten atractivos los hombres de los que se enamoran.":rolleyes:



El problema en el edificio del trabajo, se convirtió en una quiebra de la empresa, que hizo que me quedase sin trabajo. Necesitaba trabajar ya. Por mi hipoteca, los gastos que tenía y porque necesitaba estar concentrada en algo que me distrajese de mis problemas, las llamadas de mi marido solicitando una segunda oportunidad, mi abogado para separar los bienes, todas esas cosas, pero por ahora había que seguir pagando la hipoteca, hasta que decidiéramos qué queríamos hacer con la casa, además aspiraba a quedármela yo, pagándole su parte, y para eso necesitaba trabajar, y con un buen sueldo mejor.

Conseguí una entrevista en una empresa, como secretaria de dirección, la cita me la consiguió una amiga de una amiga, y cuando llegué, había tres mujeres más citadas. Esperamos pacientemente, pero pronto una de ellas comenzó a decir que sabía por su cuñada que trabajaba en la empresa que el director era una persona muy exigente, y que las secretarias le duraban más bien poco. Aunque los sueldos que pagaba eran de escándalo, debido a que había que hacer horas extras, acudir a congresos y todas esas cosas.

Entré la última, el despacho era impresionante y mi posible futuro jefe era un hombre bien conservado amenazando con cumplir en un par de años los cincuenta, me gustó su presencia, él no me miró, estaba atareado tomando unas notas. Me quedé al lado de la mesa, esperando una indicación para sentarme. Él levantó la mirada y me taladró con ella. Una mirada profunda, confiada, y acostumbrada a hacer su santa voluntad.

“Siéntese” Su voz vibrante también removió algo dentro de mí. “Ana, por favor”, me reñí, “necesitas el trabajo, lo necesitas, no echar un polvo”.

Le miré, él me hacía una radiografía completa.

- Imagino que alguien le habrá comentado que soy una persona exigente, y que no es fácil trabajar para mí.
- Sí, señor, lo han hecho.
- Bien, me gusta la sinceridad, además yo se lo puedo corroborar, trabajar para mí es difícil y soy intransigente con los fallos, además muy exigente empezando por mí mismo. Eso sí, el sueldo para la persona que lo merezca es interesante. Ud. viene recomendada por una persona, y eso hace que le preste una atención especial, además me ha hablado de su valía.
- Gracias señor, la verdad es que me interesaría mucho conseguir este trabajo. Creo que me conviene mucho.
- Le interesaría mucho... ¿qué haría por conseguirlo?
- Cualquier cosa.
- Espero que sea de las personas que calibran sus palabras y que saben el valor que tienen, ud ha dicho que cualquier cosa...

Estas palabras, junto a la mirada que me lanzó, me hizo comprender que cualquier cosa, significaría estrictamente cualquier cosa. Estuve tentada de levantarme y de irme, no tenía por qué pasar por ciertas cosas para conseguir un puesto de trabajo, ni siquiera a pesar de la hipoteca, pero la verdad es que los acontecimientos en mi vida me habían dejado tocada, y que aquel hombre me atraía poderosamente, al fin y al cabo, soy libre, y me acostaría con él, si me lo encontrase en cualquier sitio, me jode hacer bueno el tópico de la secretaria liada con el jefe, pero me puedo marchar cuando quiera, y ahora no tengo nada. Quizás sea una experiencia más...

Levanté mi mirada desafiante, y repetí.

- Haré cualquier cosa.
- Me gustan las personas con determinación y decisión, me gusta venir a mi trabajo contento, y encontrar aquí satisfacción, espero que ud me la procure. La espero mañana a las ocho de la mañana.

Me levanté para marcharme. Y cuando agarraba el picaporte él me dijo con voz queda:

- Ana...
- ¿Si , señor?
- Mañana traiga falda a trabajar.

Fantástico, encima me dirá como vestir!!

- Por supuesto, señor.

Al llegar a casa, sonó el teléfono, era mi marido.

- Si?
- Ana...
- No quiero hablar contigo.
- Ana, por favor, arreglémoslo, te echo de menos.
- Para fregar, o limpiar? Contrata una asistenta.
- Ana, no seas así.. te echo de menos para todo.
- No será para follar, tu amiguita lo hace mejor...
- Ana, coño, me equivoqué, no quiero nada con ella.
- Pues entonces hazte una paja, porque yo no quiero nada contigo.

Mierda, tengo que acabar con estas conversaciones, le estoy cogiendo gusto a tratarlo como un felpudo.

Nobody
06-01-2006, 23:01:50
O una excepción. Muchas mujeres me han parecido atractivas, pero nunca me he enamorado :D Seguiré buscando, como decía J.Ortega y Gasset:

"Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer, y, consecuentemente no es probable que tropiece con ella".

Apreton
09-01-2006, 08:20:18
Todos somos casos raros :rolleyes:


Al día siguiente fui a trabajar, dispuesta a lo que fuera. Y trabajé. Organicé los documentos, atendí al teléfono y me familiaricé con la rutina. Mi jefe fue exquisitamente educado todo el día y ninguno de sus actos me pareció salido de tono. En cierta manera, tanto lo esperaba que me desilusioné, pero el trabajo me gustaba. Al marcharme, me agradeció mi labor, dijo estar muy satisfecho con mi trabajo y me pidió que al día siguiente volviera con falda. De camino a casa, me reía sola imaginando que esa fuera la manía que mi jefe mostraba repetidamente y que quizá ya chocheaba.

A la mañana siguiente mi jefe me llamó temprano a su despacho, para dictarme una carta, yo pensé que era un método un poco obsoleto para los adelantos que había hoy en día, pero el jefe es el jefe y allí me encaminé. Me senté enfrente de él, y crucé las piernas. Sus ojos se engancharon en mi rodilla y recorrieron la silueta de mi pierna hacia arriba.

- Tome nota señorita : Querido Wenceslao, vete a que te den por culo.

Levanté la vista sorprendida, no por la salida de tono, si no por el chiste, que adivinaba con intención oculta. Yo me lo sabía. El clavó su mirada en mis ojos, esperando mi reacción, pero él no podía saber si yo conocía el chiste o no. De todas maneras permaneció expectante. Yo dudaba sobré que tenía que hacer. El me ayudó.

- ¿Sabe cómo se pone Wenceslao, señorita?

El brillo juguetón de sus ojos me dio la clave. Él se divertía a mi costa. Y quería ver como reaccionaba. Yo sabía que en el chiste, cuando el interlocutor dudaba de cómo se ponía Wenceslao, el jefe se agachaba imitando una posición a cuatro patas para que le dieran por culo. Así que tomé una decisión, me levanté, di la vuelta a la mesa. Y mirándole a los ojos, le dije:

- Si señor, se pone así.

Me di la vuelta, subiéndome la falda por las caderas y ofreciéndole mi culo adornado por un tanga. Él agarró la tira de mi tanga, y tiró suavemente, acarició el contorno de la goma acariciando mi piel. Vale, es raro, pero yo estaba excitada.
Repasó la raja de mi culito con su dedo. Sentí su polla dura acariciando mis nalgas, haciendo presión contra ellas. Yo estaba preparada para sus embistes, que se hacían esperar. Cerré los ojos. Y los recuerdos me asaltaron como una bofetada, la última vez que mi marido me había follado el culo. No hacía tanto, le encantaba hacerlo a cuatro patas, después de lubricarlo bien, jadeaba y suspiraba cuando mi agujero le estrangulaba su polla mientras yo movía mis caderas para acrecentar su placer. ¿Sentía pena? No, sentía rabia, del placer que habíamos compartido y como se había acabado, deseaba que mi jefe me follase el culo y me hiciera olvidar el placer que él me había proporcionado. Pero mi jefe me bajó la falda, se inclinó sobre mí, y me agarró las tetas, amasándolas por encima de la blusa, mientras me susurraba al oído:

- Me ha encantado su dominio de la ortografía, señorita.

¿Señorita? ¿Me va a dejar así? ¿Con el coño empapado y muerta de ganas? Vale, es el jefe, pero a esto se le llama ser un calientacoños o algo de ese estilo!! Me compuse como pude, y volví a mi despacho. Llevaba las mejillas arreboladas, y según salí me dirigí a la estantería. Y cogí el Estatuto de lo Trabajadores. Un compañero que me vio me preguntó: “¿ bronca con el jefe?”, “No” contesté yo, “voy a comprobar una cosa...”

Después de diez minutos leyendo el índice me desengañé, en ningún artículo ponen que sea anticonstitucional hacer creer a una secretaria que le vas a follar el culo y dejarla plantada.

Nobody
09-01-2006, 08:29:50
Y yo no iba a ser menos. Luego leo la 3ª parte, ahora me tengo que ir :rolleyes:

¡Buenos días! :)

fontax
09-01-2006, 08:55:11
No se puede volver mejor a la pagina que releyendo tus relatos jefaXD XD XD XD quien fuese tu jefejuasssssss juasssssss juasssssss juasssssss

ClitorMe
09-01-2006, 10:12:12
Todos somos casos raros :rolleyes:
.

Tù si que eres un caso raro :wub: :wub: :wub: aunque ya lo habìa leido, es un gustazo volver a refrescarlo...donde va a estar mejor que aqui clap0000 ...y anda que se yo que aun tienes màs y màs relatos.
MUACCC

Spa
09-01-2006, 11:07:34
Fon ya era hora de vertejuasssssss
:wub: :wub: , si, todos tenemos nuestras cositasXD

Apreton
10-01-2006, 10:23:09
Quizás el comportamiento de mi jefe pudiera molestar a las anteriores secretarias, pero para mí comenzó a ser un estímulo para ir al trabajo. No sabía qué pasaría cada día. Si se rozaría conmigo en el archivo o hundiría su nariz en mi pelo cuando viniese a comprobar algo al ordenador. Y aunque jamás hubiera pensado llegar a admitir ese comportamiento de un hombre, y quizás menos de un superior, empecé a verlo con naturalidad. Me excitaba esa actitud, no sé si era normal o no. Pero nada en mi vida parecía muy normal últimamente. Mi marido me agobiaba con llamadas y recados de amigos para que volviéramos, había momentos en que dudaba porque igual había sido algo puntual, que no se volvería a repetir, pero no sé porque motivo no podía confiar otra vez en él. Toda esa indecisión me estaba presionando demasiado. Así que el escape sexual, que mi jefe me ofrecía me resultaba muy agradable. Aunque la verdad, comenzaba a ser frustrante tanto calentamiento sin llegar a culminación.

No pasaron muchos días hasta que mi jefe me reclamó a su despacho otra vez. Desde el momento que me llamó, sabía que pasaría algo, y es que empecé hasta a detectar en la voz de mi jefe cuando estaba caliente.

- Ana, por favor, siéntese en mi silla , me gustaría que comprobase mi correo electrónico. Yo tengo algo que hacer.

Tomé asiento en su silla y comencé a entrar en su correo. Él se acercó a la puerta, y la cerró con llave, aunque la verdad es que todo el mundo se estaba ya marchando cuando me avisó. Así que seguramente no nos hubieran molestado.

- Ana, léalos en voz alta por favor, y no deje de leerlos.
- Si, señor. Correo de la Empresa Sousdemois, en relación al pedido realizado por nosotros...

El se agachó al lado de mi silla, la separó un poco de la mesa, tiró de mis piernas hasta dejarme sentada al borde de ella. Le miré. Él me miraba desafiante a los ojos, como retándome a que dijese algo.

- Ana, no se detenga, por favor, continúe leyendo.

Yo continúe. Mientras él me abría las piernas y hundía su boca en mi intimidad. Apartó mis braguitas y metió la lengua en mi coñito, yo di un respingo, pero continúe leyendo. Sin poder evitar que los nombres de empresas, se mezclasen con mis gemidos, con mis jadeos y suspiros y es que su lengua me estaba volviendo loca. Debía haber dejado acumular los correos de una semana, porque tardé una eternidad en leerlos, o eso me pareció, ya que la sangre se concentró toda en mi pelvis, temí que mi jefe se retirase sin acabar, así que agarré su cabeza y comencé a balancear mis caderas con un ritmo frenético, hasta que me corrí en su boca. Correrse fue fácil, peor fue darme cuenta que no sabía que hacer después.

Mi jefe se levantó, y me dio un beso en la boca, largo, paseando nuestras lenguas la una con la otra, y saboreando mis propios jugos, mezclados con su saliva. Se separó lo justo para que sus pupilas se clavaran en las mías. Al fondo de sus ojos adiviné un brillo juguetón.

- Aprecio mucho su trabajo, y estoy muy complacido con él, pero comprenda, señorita que si hace algo que no está perfecto debo decírselo, se ha dado cuenta ¿qué no he podido entender su lectura de mis correos porque ha hecho montones de ruidos adicionales?

“¿Hablaba en serio? Pues no lo sé. Pero qué podía decir...”

- Si señor, ¿Quiere que se los vuelva a leer?
- No, gracias, creo que será mejor que los lea yo.

Se sentó en su silla, y comenzó con toda seriedad a abrir el primero de sus correos. Yo no sabía que hacer, porque la sangre aún estaba en la zona baja de mi cuerpo y mis neuronas no estaban bien regadas, pero reaccioné enseguida, y me arrodillé ante sus piernas. Comencé a dar mordiscos a su polla por encima del pantalón, y noté lo dura que estaba. Creo que era lo que tenía que hacer. La saqué cuidadosamente, la verdad tenía curiosidad, ya sé que no es algo que se diferencie mucho de unos a otros... noté que mi jefe me estaba mirando, y levanté la mirada.

En una voz ronca por el deseo me dijo: - Si no me chupa, no me puedo concentrar.

No sabía si reír o chupar, pero por el bien de mi trabajo y porque me provocaba la idea, me apliqué a chupar, de forma que a mi jefe no le quedase duda de que leyendo correos en voz alta mientras me lamían el clítoris no era mi fuerte, pero comerle la polla hasta derretírsela sí.

chany
10-01-2006, 15:34:40
Me encanta!! clap0000 . La primera palabra que me viene a la mente es "fresco", y no me refiero a descarado sino a original y con ideas muy novedosas que me arrancan una sonrisa y echan abajo todos los tópicos feministas: calientacoños, mentes femeninas sin riego sanguíneo,...
Espero impaciente la próxima entrega. Un besazo. MUACCC

Apreton
11-01-2006, 08:50:14
Leer el correo, uno u otro comenzó a ser una de las tareas más esperadas de la semana. Parecía que nuestra relación se iba a quedar en algo “oral”, aunque la verdad es que era fantástico por ahora. Mis tensiones por mis problemas se iban a golpe de lengua de mi jefe en mi coño. Yo no sabía si él estaba casado, o no. Nunca me había preocupado de averiguarlo. Y creo que tampoco me interesaba.

Esa mañana mi jefe me dijo que había un congreso el viernes y sábado siguiente y que debía ir con él. Que si me suponía algún problema, pero en el tono que lo dijo, detecté que se trataba de una pregunta retórica, porque la misma frase significaba que si lo había, lo solucionase.

No lo había. Ninguno. Yo quería irme de congreso con él. Aunque suponía que eso significaba que pasaríamos la noche juntos. Lo suponía? Realmente lo deseaba.

Pero había algunos flecos sueltos en mi vida, que debía poner en orden, mi marido me había llamado esa misma tarde, que deseaba volver y arreglarlo todo, como yo quisiese, cuando yo desease, en las condiciones que se me antojase. Yo creo que no quería volver, pero me daba pena tirar por tierra tanto tiempo de relación. Así que llegué hasta mi ex casa para hablar con él. Llamé a la puerta, y esperé a que me abriera. Yo sabía que estaba en casa porque tenía el coche aparcado a la puerta. Llamé a su móvil, y él teléfono sonó en el interior de casa. Nunca, bajo ninguna circunstancia se separa de su móvil, así que él debía estar dentro. Y había una causa, por la que no quería abrir. Le dejé un recado en su buzón de voz:

“Lo he pensado mucho, y me gustaría darte otra oportunidad. Así que podríamos intentarlo. Tengo un congreso en Sevilla, la próxima semana, si quieres podríamos pasar la noche en un hotel juntos y hablar... Llámame y nos ponemos de acuerdo en los detalles”.

No comprendo que quieras seguir ligado a una mujer cuando tienes ganas de follar con todas, lo veo egoísta, porque es normal tener una tentación de vez en cuando, incluso podría ser normal caer. Pero lo que no es comprensible es que des una paliza mortal a tu ex para volver a estar juntos y te cites con otra mujer en tu casa, otra vez, para follar. Porque ciertamente yo estaba disfrutando de mi libertad con mi jefe, pero es que yo no era la que quería volver con mi marido. Y me había llegado a dar pena. Creo que se imponía una venganza. Quizás llamarlo venganza, sonase un poco fuerte, pero tomar un poco de su propia medicina, le vendría bien.

Él me llamó, y le dije en que hotel me alojaría, y mi número de habitación, que llegase el viernes a la noche sobre la una de la mañana, que dejaría la puerta abierta, de mi habitación, que tenía algo que decirle.

Él comenzó a protestar.

- Sabes , Juan? Mejor no vengas. Creo que no tienes ganas de hablar.
- Pero Ana, ir a Sevilla, y esas condiciones...
- Pensé que dijiste que como yo quisiese, en las condiciones que desease.. mira mejor lo dejamos.
- No, Ana, iré.
- Ah, Juan, el otro día fui a casa a verte y no estabas. Te llamé al móvil por eso.
- Sí, tenía una reunión, en la oficina, y por eso no contesté.
- Ah, vi tu coche en la puerta y pensé que estabas en casa.
- Es que no lo llevé, tenía un problema, y estaba esperando para llevarlo al taller.
- Ya decía yo. Bueno el viernes...
- Sí, cielo. Lo estoy deseando.

Mentiras gratuitas e innecesarias. ¿Cuántas me habría tragado de esas?

El viernes llegó, el congreso pasó. No sabía lo que iba a pasar, ni si me saldrían las cosas bien. Lo que tenía planeado. Tampoco me importaba mucho. Así que me relajé y disfruté. Cenamos con varios compañeros, y mi jefe no dejaba de lanzarme miradas inflamadas de deseo, que yo correspondía, poque realmente lo deseaba. A las doce, me encaminé a mi habitación. Y mi jefe se quedó tomando una copa.

Creía que vendría a mi habitación, pero no lo sabía. Estaba en camisón corto, leyendo en mi cama, era lasdoce y media y pensé que todos mis planes se irían al traste. Me había metido un dedito en el coño, para calmar mi deseo, y pensando ya que debería de consolarme así. Cuando unos golpes en la puerta de mi habitación me sobresaltaron, pero no en la principal, sino en la que unía mi habitación con la otra. Yo había dejado abierta la puerta de mi dormitorio, la que había sonado se abrió, y mi jefe se asomó:

- Ana, podría pasar a mi despacho?
- Por supuesto.

Pasé a su habitación, y él me recibió con su boca, nos besamos ansiosamente, y sin saber cómo caímos sobre su cama, él me comía la boca concienzuda y repetidamente, y sus labios rozando los míos me llenaban de placer, pensé que sería capaz de correrme si me concentrase, tan solo con sus labios y su lengua. Sus manos me recorrían entera, arrancaban mi ropa. Su boca se multiplicaba para comerme las tetas, y la boca, y el escote, y el cuello y todo a la vez. Los dos desnudos, casi sin saber cómo, caímos sobre la cama... Él entró en mí, de golpe, y yo le recibí gustosamente. Dios, como había deseado ese momento. Su polla me llenó y me colmó. Giramos el uno encima del otro, me coloqué encima y comencé a cabalgarle lentamente, moviendo mis caderas cadenciosamente, mirándole profundamente a los ojos, sabiendo muchas cosas de ese hombre con el que nunca había hablado de muchos temas.

- Ana??

Me sobresalté. Se me había ido el santo al cielo follado. Vaya mierda de vengadora que estoy hecha. Sin salirme de mi jefe me di la vuelta. Para mirar a la cara de mi asombrado marido, que contemplaba la escena boquiabierto. Qué curioso!! En su boca también hubieran entrado tres pollas como la suya, igual que en la de su amante. “Ana, no es momento de reirse!!”me reñí a mí misma.

- Hola Juan, perdona, olvidé la hora, te he citado para decirte, que me olvides y que te dediques a follar por ahí todo lo que te apetezca. Ah, y que seas feliz. Y si ahora me disculpas, tengo que hacer.

Juan se fue cerrando la puerta cuidadosamente. Mi jefe, ni se había movido, ni había dicho media palabra. Comprendí que pudiera estar enfadado, mi comportamiento no había sido muy justo para con él. Me dí la vuelta y le miré a los ojos, iba a explicarle la situación, excusarme, algo...

Pero sus manos me agarraron de la cintura, y me dio un caderazo, recordándome que tenía su polla dura dentro de mí.

- Ana, que sea la última vez que te traes temas personales al trabajo.

Era la primera vez que me tuteaba. Sonreí. Seguí moviendo mis caderas y le contesté:

- Claro, jefe.

chany
11-01-2006, 10:02:33
Y yo pensando que iba a volver con el marido... menudo giro que ha dado la historia, a golpe de caderazo juasssssss .
Yo por supuesto no lo conocía, sólo había leído uno de un bar que escribiste a medias con... :blink: (no me acuerdo!); me encantaría volver a leerlo (ñam) . MUACCC

Spa
11-01-2006, 15:15:09
:wub:
clap0000 clap0000 clap0000
Da gusto recordarlo

Ada
11-01-2006, 22:22:39
Pues despues de leerlo por etapas, el final me ha gustado, Apre.:p

¿No hay una frase que dice "le venganza se sirve en plato frio" o algo así?

Su venganza la ha saboreado a gusto. thumbsup

fontax
12-01-2006, 11:34:05
Me sigue gustando mucho este relato,me encanta la venganza,ahora bien ya me cuidare yo mucho de ponerle los cuernos a mi chica XD XD XD XD XD

TeFollo
12-01-2006, 17:21:12
Listo, lo leí de golpe...
Entretenido, sencillo y con su puntito excitante.
Para la siguiente venganza, cuando quieras que te vea ensartada por el culito, avísame, que ya voy yo a Sevilla o a donde se te ocurra.....

Felices Pajillas

Clint
12-01-2006, 19:19:30
muy xulo, como siempre ojitos!

_juguete_
13-01-2006, 00:45:45
Ya me gusto la primera vez, pero ha sido mejor volverlo a leer.
clap0000 clap0000 clap0000

Nobody
13-01-2006, 02:07:00
Parecía en principio que tendría un tono más serio por lo de la venganza por la infidelidad, pero ha resultado ser muy ameno thumbsup

Un tipo curioso el jefe, con un sentido del humor particular. Lo del Estatuto de los Trabajadores me ha hecho gracia, porque yo he estudiado leyes y sé que la gente a veces pretende encontrar en las mismas todo tal y cual ellos piensan que debe ser. Un puntazo eso. Ha merecido la pena que lo subieras de nuevo clap0000