Responder

Tus Relatos y experiencias - Descenso a los infiernos Herramientas
Antiguo 14-oct-2018, 19:42   #51
MaxiCum
Pajillero
 
Avatar de MaxiCum
 
Fecha de Ingreso: feb-2015
Mensajes: 26
Gracias 11 Veces en 10 Posts
Predeterminado

Increíble giro argumental.

Con el principio tan trepidante no parecía un relato que fuera a ser muy largo.

Expectante por ver cómo sigue la historia.

Mi enhorabuena al autor por el argumento y la forma en que escribes.

MaxiCum is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a MaxiCum por este Post:
Antiguo 14-oct-2018, 19:42   #52
gonzo4u
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: feb-2012
Mensajes: 42
Gracias 70 Veces en 33 Posts
Predeterminado

Mis visitas diarias a la página han dado sus frutos.
Aunque ahora el desarrollo es más lento, no deja de acompañarme cierta ansiedad acerca de las próximas frases. Va in crescendo y no dejo de anhelar seguir avanzando en la historia y esperar al próximo capítulo.
gonzo4u is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a gonzo4u por este Post:
Antiguo 14-oct-2018, 19:43   #53
TENDENCIOSO
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2017
Mensajes: 438
Gracias 905 Veces en 397 Posts
Predeterminado

Buenas noches desordenado....madre mia , madre mia , madre mia.........por mas que hubiesemos pensado por donde iba a empezar tu relato....jamas habriamos acertado , pero ni de cerca......

Sorprendidos , asombrados , encantados , ilusionados etc......asi nos sentimos con este primer gran capitulo de tu relato.......nos quitamos el sombrero ante ti....chapo desordenado chapo.....

Ni nos atrevemos a comentar nada de el...demasiada informacion para leer en una sola vez.......solamente comentar , con el exquisito gusto que esta escrito.......lo bien plasmado que esta.......con un gran esfuerzo........queda latente las inseguridades , miedos , celos y paranoias de Gonzalo.......todos esos sentimientos que traspasan el monitor para sentirlas en nuestras propias carnes......

Muchas gracias de nuevo desordenado , por tu grandisimo capitulo y tu enorme esfuerzo......

Un cordial saludo de Tenden y de Natacha
TENDENCIOSO is offline   Citar -
Los siguientes 4 Usuarios dan las gracias a TENDENCIOSO por este Post:
Antiguo 14-oct-2018, 19:49   #54
roteta
Mega Pajillero
 
Avatar de roteta
 
Fecha de Ingreso: jun-2007
Mensajes: 225
Gracias 86 Veces en 32 Posts
Predeterminado Brutal

Cita:
Empezado por Desordenado Ver Mensaje
Aprovechando que subo este importante Capítulo I que sienta las bases de lo que va a suceder posteriormente, quiero dar las gracias de nuevo a todas las personas que os habéis molestado en comentar la historia —aunque con esta parte todo dé un giro de 180º y haya que replantearse algunos aspectos que se daban por hecho—, me habéis regalado los Thanks y me habéis enviado mensajes.

Si veo feedback e interés en este rato, subo a las 22:30 la siguiente —e interesante— parte, ya que en unos días no voy a poder conectarme ni continuar con el resto de capítulos que tengo en corrección para ser pulidos y subidos al foro.

Feliz domingo y mil gracias de nuevo.

Vaya giro, no me lo esperaba para nada.

Sube otra parte cuando quieras, pero no lo dejes, es lo importante. Gracias por el esfuerzo
roteta is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a roteta por este Post:
Antiguo 14-oct-2018, 20:06   #55
viciosinfin1973
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: jun-2017
Mensajes: 443
Gracias 576 Veces en 306 Posts
Predeterminado

Ansioso estaba por saber la continuación de la historia
Y cuando he descubierto que nos mostraba una pesadilla no he podido evitar una punzada de desilusión
Desde esa decepción he seguido leyendo.....

Para confirmarque escribes de forma magistral, y ese punto (para mi) bajo ha dado paso a una descripción de sentimientos que ha hecho ganar enteros al relato y lo ha puesto en una situación muy ilusionante, el del celoso que no quiere serlo pero cuya esencia le marca su destino.

Por favor, continua cuando puedas y muchas gracias por tu talento y esfuerzo
viciosinfin1973 is offline   Citar -
Los siguientes 4 Usuarios dan las gracias a viciosinfin1973 por este Post:
Visita nuestro sponsor
Antiguo 14-oct-2018, 21:11   #56
juan1111
Ultra Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: jul-2017
Mensajes: 850
Gracias 1.250 Veces en 685 Posts
Predeterminado

Buenas noches.
Excelente inicio de relato,la verdad es que si no llega a ser un sueño esta historia tenía una difícil continuación.
Enhorabuena por la "prosa".
Animo y a continuar.
juan1111 is offline   Citar -
Los siguientes 2 Usuarios dan las gracias a juan1111 por este Post:
Antiguo 14-oct-2018, 22:41   #57
Desordenado
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2018
Mensajes: 29
Gracias 487 Veces en 29 Posts
Predeterminado

Capítulo II. El regalo.


El repiqueteo de unas uñas sobre una superficie dura me sacó súbitamente del coma en el que me habían inducido mis pensamientos y el sueño que acumulaba. Levanté los pesados párpados y vi una figura borrosa en el umbral de la puerta del salón.

—¿Otra pesadilla? —La voz era dulce, cálida.

Raquel estaba apoyada en el marco de la puerta, sus brazos cruzados y la mirada clavada en mí. Tuve la sensación de que hacía una eternidad que no la veía. Me alegré, aunque suene egoísta, de que se hubiera despertado, de que estuviera ahí... de que siguiera siendo mía. Su silueta, bajo el prisma de la claridad matinal que comenzaba a invadir el salón a través de los dos enormes ventanales, irradiaba morbo por los cuatro costados. Su corta camiseta, que dejaba al aire su ombligo y marcaba sus pezones coronando dos maravillosas y redondas tetas, y aquella pequeña braguita, le conferían a su atlético cuerpo un aspecto superlativo. Me dije en ese momento que nunca me acostumbraría a convivir en paz con alguien así, y que si las píldoras anticonceptivas que tomaba para regularse la regla algún día le fallaban, íbamos a tener diez o doce cachorros humanos en una sola camada. O más.

Resoplé antes de contestar.

—Esta vez ha sido horrible, princesa.

Raquel no tenía ni remota idea del contenido de mis pesadillas. Cero. Cuando me preguntaba al respecto, me inventaba una historieta y justificaba su aparición culpando a los agobios ocasionados por el trabajo y el último y estresante mes que habíamos padecido, con todas las puñeteras obras del piso, albañiles para arriba, pintores para abajo, que si las llaves las tiene el conserje, que si mañana traen el sofá y alguien debe estar en casa...

—Ay, nene... Pobre...

Comenzó a caminar hacia mí con ademanes de modelo de pasarela. Me incorporé en el sofá y me senté, dejándole espacio a izquierda y derecha. Pasó por detrás, acarició con sus dedos mis hombros y el cuello y dio la vuelta al chaiselongue. Al llegar a mi posición se colocó en cuclillas entre mis piernas y tuve que luchar por mirarle a los ojos en lugar de bajar la vista hacia las dos sutiles colinas y el valle que se le marcaban en las braguitas. No tenía ni una sola sombra oscura que evidenciara atisbos de ojeras; el contorno de ojos algo hinchado y poco más. Benditos veintisiete años. Suspiró con pesadez y me miró con firmeza arrugando los labios. Ni una mirada disimulada le dedicó a mi miembro.

—Tendré que ir al médico o algo, peque. Al psicólogo, como hablamos. Estoy cansado... Y me da igual que esto me pase hoy, que es domingo, pero entre semana... —dije para romper la tensión que pensaba que se estaba creando en el ambiente. Se había despertado por mi culpa, seguramente al no sentirme a su lado tras adoptar alguna de las quinientas posturas que me regalaba cada noche. Y no me refiero a las sexuales. No paraba de moverse.

—Lo sé, nene... lo sé. Habrá que hacer algo de una vez, no puedes seguir así. Mira qué cara, parece que has visto un fantasma —bromeó, dedicándome una sonrisa condescendiente—. Cuéntame, ¿qué ha pasado esta vez? —Su voz era suave, comprensiva. Mi glande había comenzado a espabilarse ante la visión que tenía entre mis piernas y comenzaba a dar el estirón poco a poco.

Tuve que pensar rápido antes de contestar. Era evidente que no le iba a decir la verdad: «Nada, cariño, que he soñado con una verosimilitud inimaginable cómo tu exjefe de Atrium te camelaba para follarte a placer en un viejo almacén de la propia discoteca, ¿qué te parece? ¡Y encima no se ponía condón el tío canalla! ¿Te imaginas que te embaraza en el sueño?». Improvisé:

—Mmm... No recuerdo exactamente, la verdad. Estaba escondido en un sitio oscuro... en una habitación, un despacho sin luz. Algo así. Había dos personas haciendo algo malo en la habitación de al lado, no sé qué era, pero sí que era malo. Y yo quería impedirlo, pero estaba... petrificado, ¿sabes? Luego se fueron... Y cuando quería salir del aquel lugar... todo había cambiado. Los pasillos por los que supuestamente había llegado, el resto de habitaciones... Como si fuese otro lugar, ¿me entiendes? Y entonces... —la miré con cara de circunstancias, haciendo un gran papel interpretativo—, bueno, aparecían unos hombres que también eran malos y me perseguían... Justo cuando me iban a dar caza, he despertado con el sudor recorriéndome el cuerpo...

Raquel me miraba absorta. Y supongo que era normal. Despertar en un charco de sudor por culpa de una pesadilla no es algo muy habitual. Menos aún que sea algo tan recurrente.

—Joder, nene... Pero sabes que todo eso no está sucediendo en realidad, ¿no? Quiero decir, que no te va a pasar nada, que todo está en tu mente... —¿Y si además de en mi mente, estas pesadillas hubieran estado de alguna manera en tu pasado?, pensé— ¿No puedes despertarte tú mismo? Recuerdo que yo lo hacía de pequeña, en serio, no te rías de mí, tontito —Su voz trataba de animarme, de restarle importancia a un problema que sabíamos grave, inusual. Yo le sonreía—. Si un sueño no me gustaba, ¡me despertaba y volvía a quedarme dormida! ¡Hala! ¡A cambiar de sueño! —dijo con una sonrisa preciosa.

—No lo he probado, la verdad. Pero lo dudo, nena. Los sueños son tan intensos que... —en eso momento Raquel colocó sus codos sobre mis rodillas y se irguió levemente, sacando pecho. Vaya vistas, joder—. Bueno, que me quedo petrificado, ¿sabes? —Como en ese momento, al contemplar su delicioso canalillo y esos dos volcanes semiesféricos con las cumbres empitonadas embutidos en la jodida tela. Estaba seguro de que era consciente de lo que estaba provocando en mí.

—La próxima vez lo puedes intentar, no pierdes nada. Aunque sigo pensando, como te dije el otro día, que creo que te metes en el cuerpo mucha azúcar y comes siempre a deshoras. Eso tiene que afectarte por fuerza, estoy segurísima... —Sus manos comenzaron a recorrer mis muslos desnudos, de arriba abajo. Su mirada seguía clavada en mis ojos. Aprovechando el masaje, me eché hacía atrás, colocando la espalda en el respaldo del sofá y las manos tras la nuca. Ella sonrió satisfecha—. Además, necesitas unas vacaciones... Necesitamos unas vacaciones... —Sus uñas comenzaron a arañarme con suavidad.

—Ay... —solté para hacerle saber cómo me estaba gustando aquello que me hacía, invitándola a siguiera, como un gato meloso, aunque el aumento de tamaño de cierta parte de mí lo evidenciara—. Ambos necesitamos pirarnos de vacaciones bien lejos... pero yo también necesito el Nestéa para sobrevivir el resto del año, reina —Soy un adicto a esta bebida y es la que me tiene despierto si el trabajo se acumula—. Cuando me vuelva un cafetero, como tú, quizás me deshaga de tanto azúcar. De todas formas, ya veremos qué me dice el psicólogo.

—Y el dietista... Recuérdalo —bromeó con voz sensual. No lo decía por los kilos, aunque me sobrara alguno: lo decía porque quería que adquiriese hábitos alimenticios más sanos. Como los suyos, hábitos para paladares insípidos.

Un instante de silencio mientras disfrutaba de su masaje manual antes de hablar. Nos contemplábamos en paz.

—Siento haberte despertado, Raquelilla.

Las manos de mi novia ya acariciaban mi vientre y subían hacía mis abdominales —ocultos bajo una fina capa de grasa que a lo mejor no era tan fina—. Ya no me miraba a los ojos, sino que sus pupilas seguían el recorrido que recorrían sus dedos sobre mi piel.

—Bueno, ya pasó, nene... No te preocupes. Ya veremos qué solución se le da, que no quiero despertarme un día de estos y encontrarte tieso a mi lado, amoratado porque te ha perseguido un Caminante Blanco en un laberinto helado sin salida... —dijo entre risas la muy crack, que se había quedado con eso de los Caminantes tras haber visto solo un par de capítulos de la primera temporada de Juego de Tronos. Lo que no podía imaginar ella era que si me daba un infarto mientras dormía, la culpable indirecta iba a ser ella por dejarse follar en mis sueños por sus conocidos—. Por cierto, ¿hoy qué vamos a hacer, eh? Después de volvernos a dormir, quiero decir... —me preguntó enarcando las cejas en una mueca que destilaba erotismo, sus manos palpando mi pecho—.

Y continuó ante mi atento examen ocular:

—Hay que terminar de pintar la habitación pequeña... y colocar los rieles de las cortinas... armar la cama... —Sus manos descendieron y se acercaron peligrosamente a mi pene, bordeándolo con suavidad. El pequeño capullo de hacía un rato ya se había convertido en un polla alegre y morcillona que de seguir recibiendo estímulos tan agradables iba a izarse en todo su esplendor. Madre mía.

—Había pensado en... —En ese momento, su mano derecha, manicura francesa en sus uñas, comenzó a sobar mis huevos—. Ay... Había pensado que podríamos despertarnos a eso de las doce, ¿sabes? Para luego... —La otra mano agarró suavemente mi polla y comenzó a acariciar de arriba abajo su blando contorno, sin llegar a masturbarla. Me quedé sin habla—. Para...

—Para luego... —me invitó a seguir con un guiño pícaro en el rostro. El masaje de huevos y polla era una delicia.

—Uf..., joder... Para luego... despertarnos a las doce o así, ponerme a lo de la habitación hasta la hora de comer, y luego... Uf... Bajar luego un rato a la playa. Picar algo que nos llevemos de casa, ya sabes... Ir a coger colorcito...

El magreo de huevos continuaba con la misma intensidad, pero su mano izquierda ya había comenzado a masturbar con calma mi polla, que agarraba con cariño. Al escuchar lo de la playa la cara le cambió y no pudo ocultar su sorpresa, pero sus manos proseguían con su labor.

—¡A la playa! Qué bien, me encanta el plan. Pero luego nada de siesta, Gon, que si no por la noche no dormimos nada y no hay quien nos levante mañana... Ven, dame un besito.

Se incorporó estirando las rodillas y yo alargué el cuello. Por suerte, sus manos no dejaron de trabajarme cuando nuestras bocas se encontraron a medio camino de ambos. Al ir a agacharse de nuevo, en lugar acuclillarse, se arrodilló y se echó la melena a un lado. Me tragué un suspiro de excitación.

—¿Te gusta la idea? —pregunté ensimismado con la escena. Mis zarpas lacias fueron a parar sobre los cojines del sofá y mis ojos se centraban en sus hábiles manos.

—Me gusta mucho la idea, ¡me encanta la idea!... —contestó con voz de niña chica ilusionada. Continuaba pajeándome con suavidad, adaptando la velocidad a rigidez que iba adoptando mi polla. Hasta ella desvió la mirada antes de continuar—: Por cierto... Te he preparado un regalito...

—¿Un regalito? —Me extrañó de verdad y lo hubiera notado si me hubiera estado mirando a la cara. Habíamos decidido no regalarnos nada por el aniversario debido a todos los gastos que estábamos teniendo últimamente y porque normalmente siempre nos colmamos con pequeños detalles inesperados. En su lugar, invertiríamos todo lo posible en pegarnos uno o dos buenos viajes la primera quincena de agosto. Si una pesadilla no me fulminaba antes.

—Sí, un regalito. Nada material, no te preocupes. Tú cierra los ojos, tienes que cerrarlos.

—¿En serio? —pregunté con un falso deje de duda. Claro que iba a cerrar los ojos, joder.

—Sí, venga, cierra los ojos, Gon —me espetó impaciente—. Y no los abras, porfa. Si no el regalo no va a salir bien. Y echa la cabeza hacia atrás, como antes... —propuso misteriosa. Son pocas las veces en las que tomaba la iniciativa de esa manera y me sorprendió gratamente.

Y así hice. Cerré los ojos, dejé caer mi cabeza sobre el respaldo del sofá y me relajé. Al instante, tras sentir un leve movimiento entre mis muslos, que intuí que se debía a que se estaba poniendo cómoda, escuché a Raquel escupir. Un buen escupitajo. Un calambre me recorrió la columna. Acto seguido sentí cómo su saliva resbalaba caliente sobre mi glande. Cabrona. ¿Cuántas veces me había hecho eso? ¿Tres? ¿Cuatro?

—Uf... La leche que me dieron a mamar... Qué gust...

Raquel me mandó callar de manera autoritaria y obedecí al segundo. Usó su mano para untar la saliva sobre mi tronco y continuó dándole. El ritmo de la paja aumentó ayudado por el lubricante natural que me embadurnaba la polla, poniéndomela durísima. Volvió a escupir una segunda vez antes de regalarme unos instantes más de soberana masturbación. Luego se detuvo al llegar a la cima de mi polla, abrigando el glande con la palma de su mano. Entonces su mano comenzó a discurrir hacia abajo con suavidad. A medio camino sentí ese calor húmedo tan delicioso, tan sexual. Sus labios, y vaya labios, comenzaron a deslizarse a través de mi polla, desde el capullo hasta la base, instante en el que su mano se desprendió del tronco y atrapó mis huevos. Sublime. Sus labios y su lengua se acoplaban a mi falo y permitían la entrada de toda la carne en su boca. Después, tras hacer presión en su garganta y emitir un carraspeo, la dejó surgir lentamente de su boca entre hilos de babas y la volvió a pajear.

—Te gusta, ¿eh? —me preguntó con cierta excitación en su timbre de voz.

—Me encanta... ¿Hay más? —Abrí los ojos, bajé la mirada y la vi arrodillada entre mis muslos, con su cara de viciosa que tan bien sabe poner en esos momentos. No paraba de darle caña a mi polla con su mano derecha. Me la tenía firme, el glande hinchada y brillante. La izquierda, por su parte, me acariciaba los muslos, clavando suavemente las uñas en la piel. Pero lo más espectacular en ese momento era el reflejo de su culo en el televisor que tenía enfrente de mí. Esa pera invertida separada por unas braguitas que se perdían entre sus nalgas. Tuve que luchar contra mis ganas de arrancarle la camiseta y las bragas y subirla sobre mí, aprovechando que ya estaba al cien por cien y ella cachonda como una perra. Pero desistí en el momento del siguiente ataque.

—Cierra los ojos y echa la cabeza otra vez, anda... Así no vale... —me pidió poniendo carita de pena. Evidentemente, le hice caso y volví a echar la cabeza sobre el respaldo del sofá.

De nuevo noté que se ubicaba en el punto adecuado, colocaba sus antebrazos sobre mis muslos y hacía desaparecer mi polla en su boca. Podía sentir ahora sus manos acariciando mi pecho, sus cabellos sobre mi vientre, el exterior de sus pechos al aplastarse contra mis piernas. Pero, sobre todo, sentía la maestría de Raquel haciendo mamadas. Era increíble. La chupaba con una suavidad exquisita, midiendo la presión que ejercía sobre la polla en cada momento. De pronto estaba, como en ese instante, mamando sin parar, de arriba abajo y sin cambiar el ritmo, que se frenaba para succionar el glande como si fuese un Calippo. Se lo introducía en la boca y dentro de ella le pasaba la lengua hasta sacarle brillo, succionándolo con habilidad entre sus labios. Habilidades orales experimentadas que se ponían de manifiesto al conseguir que sus perlados dientes apenas si rozaran mi piel en cada mamada. A veces creo que ni los sentía. Eso era magia.

Se la sacó de la boca dejando escapar el rumor de la saliva que todo lo impregnaba, la agarró por la base como si fuese un micrófono y comenzó a darle lengüetazos en la zona del frenillo. Uno tras otro, venga lengüetazo, venga lamida. Suspiraba con ansias de excitación. Luego le volvió a escupir y parte de su saliva fue a parar junto a mi ombligo. Aprovechó para deslizar sus manos hacia la cara interna de mis muslos y volvió a mamar todo el miembro tras regalarme un sonoro ñam. Era una delicia escucharla, sentirla. Ese ruidito espeso de saliva que va y viene, su respiración agitada, los suspiros y gemidos compartidos. Sus labios apresaban cada centímetro de mi polla al deslizarse por el tronco y la sensación de estar follándome su boca era endiabladamente placentera. Nunca había sentido nada igual, y estaba seguro de que el grosor de sus labios, la delicadeza y pasión que imprimía a aquel acto íntimo y las ganas de sexo que su lengua y su mirada delataban tenía mucho que ver en el hecho de que Raquel fuera la persona que, con diferencia abismal, mejor placer oral me había ofrecido jamás.

—Cariño... —comencé a decir sobreexcitado. Que me contestara con un sonido de garganta por tener la boca llena me mató—, ¿quieres que te folle? —De nuevo una negativa ahogada me puso los pelos de punta.

Se sacó la polla de la boca, sujetándola por sus cimientos con su pequeña mano, y me dijo que me tenía que callar o me quedaría sin regalo. Respeté su petición y seguí dejándome hacer con un sopor que me mataba. La borrachera de la noche anterior, el polvo al llegar a casa, el sueño maldito... nada podía con la tremenda excitación que llevaba en lo alto. Sí, la mamada era monumental, pero quería follármela, quería reventarla; ver sus menudas carnes de aquí para allá tras fuertes embestidas, sus gritos de placer, el baile de sus pechos, su chochito estrecho al recibirme... Pero no me dio opción. Noté cómo se echaba el pelo a un lado y comenzaba a pasar la lengua haciendo círculos sobre mi glande. Y no unos segundos, no. Se entretuvo pasando su húmedo órgano sobre mi capullo más tiempo del habitual y me dejó roto cuando dijo:

—Me encanta comerte la polla, Gonza...

Puf. Madre mía. No pude decir nada. Raquel es una tía morbosa, sí, pero para sacarle todo el morbo hay que saber calentarla bien, y a veces eso no es fácil. Eso sí, en cuanto se calienta, o la enfrías tú dándole manguera, o se enfría ella sola a base de caricias íntimas. Y os aseguro, por si cabe alguna duda, que es mil veces mejor enfriar algo en compañía que a solas. Era ese morbo el que la hacía poseedora de un alto nivel de receptividad sexual. A menos que estuviera muy cansada o hubiéramos discutido por alguna tontería, no tenía problema para mostrarse mimosa, corresponder y dejarse hacer para comprobar si era capaz de llevarla a esa temperatura de ebullición que la hacía chorrear. Sí, le gusta disfrutar. Y yo amaba que fuera así, en contraposición con otras parejas que había tenido y eran más aburridas en esos menesteres. Por eso me parecía extraño que sin yo haber mostrado ganas de follar, una iniciativa sexual, estuviera siendo tan increíblemente morbosa y proactiva. Debía estar cansada, con los pies aún doloridos de los tacones y con una resaca incipiente intentando invadir sus sentidos, pero ahí estaba, dándome el mamadón del año.

—¿Te gusta que te la chupe, eh? A ella le encanta, mira cómo se te pone... —dijo dándole un pequeño manotazo que la hizo oscilar sobre la base antes de volver a tragársela. Hija de puta. Qué raro se me hacía verla así por iniciativa propia, tan guarra y tan maravillosa.

—Podría morirme ahora mismo y me iría en paz... —acerté a contestar. Ella respondió con un jadeo ahogado proveniente de su garganta.

Sentí entonces cómo aumentaba el ritmo. Su boca y su mano jugaban a la vez sobre mi pene. Una mamada espectacular, caliente, uniforme, delicada. Sus gemidos caldeaban aún más el ambiente e imaginé que su otra mano ya había comenzado a frotar las braguitas. Uf.

—Quiero que te mueras, pero de gusto —añadió sacándose la polla de la boca. Al segundo, prosiguió chupando con ganas, como si le fuera la vida en ello.

Sí, sentía un leve malestar aún por la pesadilla. Una sensación rara, como si te estuvieran dando placer tras una fuerte discusión en la que ha habido gritos y lágrimas. De hecho, esa impresión no me abandonaría en todo el día. Pero aquella felación me estaba transportando a un mundo tan alejado, que todo problema vital parecía absolutamente irrelevante, secundario.

—Esto no es morir... ¡Esto es un asesinato! —logré decir.

Se sacó entonces la polla y comenzó a pasarle los labios de un lado a otro, sin orden establecido. No chupaba, no lamía. Simplemente restregaba sus labios contra ese tronco que parecía adorar, masturbándolo con suavidad, moviéndolo como si fuese un viejo joystick. Después comenzó a besarla. Dios, qué gusto. Besos dulces, cariñosos. Aquello era el paraíso en la Tierra. Muchos besos cargados de morbo y pasión. ¡Iba a tener que despertarla en más ocasiones tras haber dormido un par de horas! ¡La hostia, joder!

—Está riquísima, Gonza... Tu polla está riquísima... —Aquellas palabras no hacían más que echar más leña a la gigante hoguera que crecía en mi interior. No solo por su significado, sino porque no era lo normal en ella. Estaba cachondísima, la leche.

Su mano se detuvo abajo, agarrando con fuerza la base de mi sexo, y de nuevo la engulló. Ñam. Comenzó ahora a dar cabezadas violentas, llegando hasta la mitad y subiendo hasta el glande. Se iba a destrozar el cuello de seguir así, pero parecía incluso más excitada que yo y olvidó las molestias que alguna vez le habían sobrevenido tras uno de esos sobresfuerzos. Aquello, indudablemente, era el final; yo no aguantaba más y ella buscaba llevarme al clímax con fogosidad incontrolada.

—Cariño, me voy a correr en breve, esto es demasiado. No aguanto, de verdad...

Sin lugar a dudas me había dado aquella mamada para que me corriese. No íbamos a follar. Sabía a ciencia cierta que iba a hacerme reventar con ganas, y lo estaba disfrutando de lo lindo. Los dos lo estábamos disfrutando de lo lindo.

—Avísame —dijo excitada antes de continuar con la succión. Sus babas bañaban mi polla, su mano, se esparcían por mis huevos y con toda probabilidad empapaban mis muslos, mi culo y caían al sofá. Aquella mamada era demencial, la mejor de cuantas me había hecho.

Tras un pobre minuto de resistencia —ni forzando hubiera aguantado más—, en el que Raquel había comenzado a hacer hincapié en mi sensible glande tratándolo como un Chupa-Chups® entre sus voluminosos labios, le dije que iba a estallar.

—¡Ni se te ocurra abrir los ojos, Gon! —me espetó, sacándose mi rabo de la boca.

Comenzó a pajearme con fuerza, ajena a toda delicadeza. Podía notar su lengua hirviendo sobre mi capullo, sedosa, húmeda. Yo no podía más y comencé a jadear, a disfrutar de los instantes previos al orgasmo. Su mano se deslizaba sobre mi durísima polla con ímpetu, con destreza al conocer tras un año mis preferencias en los momentos de explosión.

—¡YA! ¡Joder, joder!

De mi glande comenzaron a salir despedidos chorros de semen que iban a parar a la boca abierta de Raquel, su lengua esperándolos con ansia.

—Vamos, dámelo todo, lo quiero todo, amor... Vamos, córrete, así, así... —me animaba Raquel mientras me ordeñaba y se relamía.

Los gemidos que emitía, mis jadeos y aquel movimiento incesante de su mano, dispuesta a sacarme hasta la última, me hicieron disfrutar de un prologando orgasmo cuyo placer exterioricé con un alarido que provocó las risas de Raquel y supongo que el espanto de los vecinos.

—¡Nene, que te me mueres! —exclamó Raquel con torpeza, haciéndome saber que tenía la boca bien llena. Su mano proseguía dándome, pero ya a un ritmo muy inferior.

—¡Puuuuuuuuuuuuuuuuuuufffffffffffffffffff! ¡La Virgen Santa, coño!

Trastornado por los espasmos que había recorrido cada célula de mi cuerpo, abrí los ojos. Y ahí estaba ella, arrodillada, riéndose orgullosa. Mi esperma chorreaba por el interior de su boca, por sus labios, caía a través de su barbilla. Y también manchaba mis muslos y mi vientre. Me miró con cara de viciosa y se tragó lo que pudo, pasándose después la lengua por los labios para volver a tragar. Qué os voy a decir de esa escena, joder. Luego suspiró satisfecha soltando mi polla, que se desplomó sobre mis vaciados cojones. Irguió la espalda, sacó pecho y colocó sus manos sobre mis rodillas.

Mi respiración era entrecortada, mi visión nublada. Madre mía, vaya corrida. No iba a ser tan malo el domingo, después de todo.

—Raquel, esto ha sido increíble... Menudo regalo... —atiné a decir. Estaba fuera de mí, el corazón a mil por hora. Ella reía endiosada.

Se levantó, se sentó sobre mí abriendo las piernas y me abrazó por el cuello. Mis manos se posaron sobre su culo, sin fuerzas. Qué puta maravilla de culo. Se rió con malicia.

—Cariño, que te la chupe nunca va a ser un regalo. Lo hago porque te quiero y porque me encanta verte disfrutar.

Aquellas palabras provocaron en mí una mueca de placer y satisfacción, pero también de desconcierto.

—Muchas gracias, reina. Yo también te quiero y me encanta verte gozar... Pero entonces, si esto no era el regalo... —Nuestros ojos se observaban. Vi entonces como torcía el gesto y aguantaba la risa. La comisura de sus labios siempre la delatan.

—¿Quieres el regalo? —me preguntó con picardía, traviesa, su barbilla aún brillante por la corrida que acababa de recibir. Yo estaba ciertamente intrigado.

—Sí... Claro... Pero no te quedes conmigo, ¿eh? —respondí fingiendo que la regañaba.

—Vale, pero quiero que lo cuides, Gonzalo. No te encargo nada —me advirtió con seriedad. ¿Qué me iba a regalar que requería ser cuidado de manera tan especial?

Se separó de mí, se puso de pie y alargó la mano hacia la mesita auxiliar que hay pegada al posabrazos derecho del sofá. Lo que acababa de coger era, para mi asombro, mi teléfono móvil. Y no puedo negar que un poco nervioso sí que me puse.

Volvió a sentarse sobre mí, sus piernas abiertas, las rodillas hincadas sobre cada uno de los asientos libres a ambos lados de mi cuerpo. Mis manos fueron instintivamente a posarse sobre su culazo de nuevo, mis boca a la altura de sus pechos. Trasteó la pantalla, deslizó el dedo sobre la misma y sonrió mordiéndose el labio inferior antes de entregármelo. En ese momento se levantó y se encaminó hacia la puerta del salón, en cuyo umbral se giró ante mi atenta mi mirada.

—Feliz aniversario, cariño. Quería hacerlo anoche, pero no hubo oportunidad. Espero no arrepentirme, te lo aviso. Lo ves tú solito, que a mí me da mucha vergüenza. Voy a dormir. Te quiero, mi futuro marido perfecto.

Y dicho lo cual, se esfumó dando saltitos con sus pies descalzos por el pasillo.

Miré la pantalla del móvil con el corazón a cien: el signo de play en primer plano y el fondo negro. Nervioso, llevé mi dedo índice y acaricié la pantalla.

Una imagen en movimiento del salón. Un sofá. Mi cabeza poblada de cabellos despeinados sobre el cojín. Raquel dirigiéndose hacia el marco de la puerta, trotando divertida tras haber colocado el teléfono en la posición adecuada. Luego un repiqueteo de sus dedos sobre la madera que me despereza. Y yo que levanto los párpados y creo que Raquel viene del dormitorio.

¿Otra pesadilla?

La voz dulce y cálida de mi novia al otro lado del salón se escucha de fondo. Me sobresalto y me siento. Ahora se escucha mi voz:

Esta vez ha sido horrible, princesa.

Entonces ella se acerca con ademanes felinos y estudiados, pasa por detrás de mí y le da la vuelta al sofá. La hija de sus padres, qué bien lo había hecho. Aunque lo mejor estaba por llegar. Hablamos de mis pesadillas, del remedio que hay que ponerles, mi cara de dormido y sus preciosos rasgos de perfil. La curva en la que finaliza su espalda y da comienzo su culo respingón, sus pechos aprisionados en la camisetilla, sus pezones inquietos. Me obliga a cerrar los ojos y obedezco.

Y no sabéis cómo agradecí haberme dejado llevar por sus instrucciones.

Raquel me había escupido dos veces, sí. Y luego me había pajeado y chupado la polla, sí. Lo que yo no sabía es que me había hecho aquella mamada con la mirada fija en la cámara. Sus ojos verdes, intensos y poblados de pestañas me acababan de regalar la imagen más morbosa que había visto en mucho tiempo. Chupaba con ganas, llenándose la boca, sacando su juguetona lengua, besando cada centímetro de mi falo. Y todo, de nuevo, con la mirada fija en el objetivo. ¡Joder, la leche! ¡Qué morbazo! No daba crédito, y por un momento pensé que aquello iba a ser parte del sueño. Pero qué va. Todo había quedado registrado por mi teléfono en un acto tan morboso como generoso que ni de coña me hubiera podido esperar de mi chica. Cierto es que en alguna ocasión le había dejado caer lo excitante que podía ser vernos teniendo sexo en una pantalla, pero aquello superaba con creces mis expectativas. ¡Vaya corridón había engullido con una cara de viciosa que sobrepasaba todo lo que podía haber imaginado! Imagino que el hecho de no estar observándola en directo había provocado que se dejara llevar por el calentón aquel.

Sencillamente brutal. Aquello se lo compensaría con creces, sin duda.

Extasiado y después de haber visto los mejores momentos del vídeo cuatro o cinco veces, caminé hasta la cama. Mi novia estaba frita, acurrucada en su parcela de colchón. ¡Y, joder, una mancha enorme se dibujaba en sus braguitas! En fin, ella sabría por qué no había querido ir más allá. Supuse que solo planeó regalarme la grabación de la mamada y no una follada completa. Ella se lo perdía.

Me coloqué a su espalda, eché la sábana sobre nosotros y me acoplé a su cuerpo haciendo la cucharita, mi polla flácida entre sus glúteos y tela mojada. Me relajé poco a poco en aquella seguridad que me ofrecía su presencia, su contacto, el saberme en el mismísimo cielo, y me dejé llevar.

Raquel había ahuyentado casi todos mis miedos e inseguridades de un plumazo. Bueno, de una mamada, para hablar con propiedad. Más allá del gesto y el detalle del vídeo, me había demostrado otra vez que no tenía nada que ver con la chica de mis pesadillas, esa que representaba mis inseguridades. Aun así, sabía que había un tema pendiente y que debía zanjarlo cuanto antes. Hoy mismo, me dije disfrutando del aroma de sus cabellos.

Ahora tocaba descansar, disfrutar del día y planear el lunes. Pero antes de que acabara el domingo debía abordar algunos asuntos importantes por primera vez en mi vida de pareja.

El problema era que no sabía cómo hacerlo ni qué demonios iba a despertar. Pero que se iban a despertar demonios, ya os lo digo yo.

Última edición por Desordenado fecha: 15-oct-2018 a las 17:08.
Desordenado is offline   Citar -
Los siguientes 30 Usuarios dan las gracias a Desordenado por este Post:
Antiguo 14-oct-2018, 23:25   #58
victorgol
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: ene-2015
Mensajes: 54
Gracias 105 Veces en 45 Posts
Predeterminado Super relato

No comenté nada tras leer el capítulo uno porque dijiste que ibas a subir el dos, como has hecho. Chapó!

El giro me ha pillado a contrapie, tampoco me lo esperaba, pero no me lo esperaba porque ha sido una introducción tan bien escrita y tan morbosa que a todas luces es un relato erótico en sí mismo. Que uses una escena así para introducir los problemas del personaje que van a fundamentar el resto del relato me parece algo monumental. Viendo todo con perspectiva, imagino que la introducción es una pequeña parte de un todo mucho mayor del que has comenzado a dar pinceladas en este capítulo dos, ESPECTACULAR Y DELICIOSA escena de la mamada, de verdad, sin palabras...

Con el necesario monólogo interior de Gonzalo en el sofá más o menos se intuyen cosillas, pero ya no me atrevo a aventurar nada, con este giro he tenido bastante. Pero lo que viene promete ser grandioso.

Un apunte a título personal... yo descubrí este foro de relatos cuando los dos relatos que mas me apasionaban llevaban meses publicando capítulos, por lo que los leí casi de un tirón, menos los capítulos del final, que con esos si los pasé mal. Este relato ha despertado en mí lo mismo que los dos anteriores, con la mala suerte de que lo pillo empezando. Así q la ansiedad ahora mismo me corroe y no se si estar pendiente o dejar un par de semanas para leer varios capítulos seguidos (o directamente sobornarte para que me loas pases!)

Un saludo y muchas felicidades por el trabajo que estas haciendo!

PD- Quiero una novia que me haga esos "regalos"...

Última edición por victorgol fecha: 14-oct-2018 a las 23:30.
victorgol is offline   Citar -
Los siguientes 2 Usuarios dan las gracias a victorgol por este Post:
Antiguo 15-oct-2018, 01:21   #59
TENDENCIOSO
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2017
Mensajes: 438
Gracias 905 Veces en 397 Posts
Predeterminado

Buenas madrugadas desordenado y compañ[email protected]

Llevamos algo menos de un año en el foro........no estamos seguro de equivocarnos.....pero creemos que nos encontramos con algo completamente novedoso , fresco y original.......un relato que nos esta absorbiendo y sorprendiendo por completo........

Detras de estos dos grandisimos capitulos....se nota el talento , dedicacion y esfuerzo que ha puesto este genial escritor llamado desordenado....ahora toca leerlos mas detenidamente para disfrutar de ellos como se merecen......como si se tratara de degustar un buen vino.....

Bueno desordenado......que pases unos felices dias....hasta pronto.......

Un cordial saludo de Tenden y de Natacha
TENDENCIOSO is offline   Citar -
Los siguientes 4 Usuarios dan las gracias a TENDENCIOSO por este Post:
Antiguo 15-oct-2018, 07:21   #60
Sigrid
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: feb-2017
Mensajes: 308
Gracias 619 Veces en 236 Posts
Predeterminado

Todo el relato en sí, es maravilloso. Sin embargo en algo me estoy perdiendo cuando no entiendo por qué no puede contarle el sueño real, qué hay de especial en decirle que la había imaginando follando con ...., en ...... y que al final........ Vamos, la pesadilla en sí. Seguro que tiene una explicación muy lógica pero que no he sido capaz de verla.

Todo mia animo para que sigas sorprendiendonos.

Un beso.- Cristina
Sigrid is offline   Citar -
Los siguientes 2 Usuarios dan las gracias a Sigrid por este Post:
Antiguo 15-oct-2018, 15:10   #61
juan1111
Ultra Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: jul-2017
Mensajes: 850
Gracias 1.250 Veces en 685 Posts
Predeterminado

Muy buenas...el relato magnífico y por supuesto espectacularmente escrito,estoy con TENDENCIOSO,la historia es muy innovadora,se sale(al menos de momento) de la línea de Tanatos,Cornidox,Required,,etc,etc,
El por que buscarle tres pies al gato en una relación casi perfecta rebuscando en el pasado?....hombre,desde mi punto de vista,es un esfuerzo baldio…..un esfuerzo que lo único que le va a ocasionar al protagonista son cabreos y rebotes por parte de su novia.

Pero claro,entonces no tendríamos historia.
Lo dicho anteriormente enhorabuena al autor.

Y que postee cuando buenamente pueda..y quiera.
juan1111 is offline   Citar -
Los siguientes 2 Usuarios dan las gracias a juan1111 por este Post:
Antiguo 15-oct-2018, 16:01   #62
javiertf_23
Mega Dios Pajillero
 
Avatar de javiertf_23
 
Fecha de Ingreso: abr-2006
Ubicación: Canarias
Mensajes: 8.191
Gracias 5.356 Veces en 2.387 Posts
Predeterminado

Este giro no me lo esperaba... que grata sorpresa. Me está gustando mucho por donde va la cosa. Con muchas ganas de seguir leyéndote.

Un abrazo
__________________
Créditos siempre
javiertf_23 is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a javiertf_23 por este Post:
Antiguo 15-oct-2018, 16:53   #63
lucasgri
Pajillero
 
Avatar de lucasgri
 
Fecha de Ingreso: oct-2018
Mensajes: 51
Gracias 62 Veces en 46 Posts
Predeterminado Gracias

Gracias por los dos primeros capítulos. Veremos que nuevos giros nos esperan. Saludos.
__________________
Bossie
lucasgri is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a lucasgri por este Post:
Antiguo 15-oct-2018, 19:11   #64
gonzo4u
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: feb-2012
Mensajes: 42
Gracias 70 Veces en 33 Posts
Predeterminado preguntita a los expertos

A ver, una preguntita a los gurús de la página...
¿se puede dar las gracias a los posts de Desordenado cada día que uno recuerda sus posts??...lo digo porque no consigo retirar de mi mente esa escenita sobre la mesa del office privado...
gonzo4u is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a gonzo4u por este Post:
Antiguo 15-oct-2018, 19:29   #65
zaikerf
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2014
Mensajes: 134
Gracias 167 Veces en 92 Posts
Predeterminado

El otro día había visto este relato y solo leí algunos párrafos, ya que me pareció que sería un relato que me gustaría por lo cual quise esperar un poco de tiempo a que hayan más capítulos escritos.

Hoy no me pude aguantar más y leí todo de un tirón. Que decir que no hayan dicho ya? Es un relato genial y esta escrito de manera excelente, vamos que parece escrito por un profesional.

No sé por donde irá el relato, ni se que temas abordará el relato. Sin embargo, aun sin saber si el relato tratara temas que me gusten, hay algo que si sé que contiene este relato y es la capacidad de un autor de plasmar en su relato, los sentimientos de su protagonista y tu lo has logrado.

Así que sin saber de que va la trama general, es un relato que me apetece seguir!

Saludos a todos!
zaikerf is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a zaikerf por este Post:
Antiguo 16-oct-2018, 06:11   #66
Vicentecade
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: ene-2018
Ubicación: Tabasco México
Mensajes: 289
Gracias 227 Veces en 163 Posts
Predeterminado por qué no puede contarle el sueño real?

[quote=Sigrid;7481527]Todo el relato en sí, es maravilloso. Sin embargo en algo me estoy perdiendo cuando no entiendo por qué no puede contarle el sueño real, qué hay de especial en decirle que la había imaginando follando con ...., en ...... y que al final........ Vamos, la pesadilla en sí. Seguro que tiene una explicación muy lógica pero que no he sido capaz de verla.
Todo mia animo para que sigas sorprendiéndonos.
Un beso.- Cristina
==============================================
Lo dijo: porque va a despertar a los demonios. El machismo no nos deja, a algunos, comprender, aquello de "lo que no fue en tu año, no hace daño". Cuando tenemos a un mujeron como Raquel el miedo a perderla nos llena de inseguridades y muy negros fantasmas. Lo que yo no entiendo por qué ir al Atrium, si ya tenía pesadillas sobre el pasado de Raquel? Que alguien me explique. (bazinga!)

y dice: Y luego fuimos a Atrium, como le habíamos prometido a Elena. ¡En poco más coincidían realidad y fantasía! Cierto era que Raquel estuvo trabajando cuatro años atrás en aquel antro moderno. Y también que accedimos al local por la entrada reservada a la gente muy importante gracias a ello. Y sí, también saludó al portero... con dos sutiles besos en la cara. Raquel subió al reservado para saludar a una espectacular Tatiana, escotada como ella sola. No lo pude saludar, muy a mi pesar, por haberme largado con urgencia a hacer cola para entrar al baño. Raquel se excusó por mí. Y después, cuando nos estábamos marchando, nos cruzamos con un Rafa que si bien fue cariñoso y cercano con mi chica, como si la viese a diario, hizo gala de un comportamiento mucho más distante del que hizo alarde el protagonista de mi asquerosa pesadilla (claro, ya se la había follado). Nos invitó a ambos a una fiesta que se iba a celebrar pronto en otro de sus locales (claro, ya sabe que se la va a volver a follar) y en la que iba a pinchar un tal Alessandro Bass Deejay.
Hay que recordar que iban algo alcoholizados y en ese estado vio todo normal, pero su subconsciente lo vio en su justa medida, de ahí su pesadilla (cuanto tardo en la cola para ir al baño? cuanto tiempo requieres para un "rapidin" o como dicen ustedes un "aquí te pillo aquí te mato" del recuerdo), la gran mamada para el regalo pudo ser del calentón producto de la follada que le pego el tal Rafa. por qué tuvo que subir al reservado?

Bueno, espero que lo tomen por el lado amable, esto es lo que yo veo, no tengo ninguna intención de molestar a nadie.

Para el autor, excelente trabajo, tan excelente que provocas la exaltación hasta convertirme en Hulk.
Vicentecade is online now   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a Vicentecade por este Post:
Antiguo 23-oct-2018, 20:29   #67
zaikerf
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2014
Mensajes: 134
Gracias 167 Veces en 92 Posts
Predeterminado

Algun "update" Desordenado?

Muero por saber como continúa la historia!

Espero que sepamos de ti pronto.
zaikerf is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a zaikerf por este Post:
Antiguo 23-oct-2018, 20:54   #68
Desordenado
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2018
Mensajes: 29
Gracias 487 Veces en 29 Posts
Predeterminado ¡Gracias!

Cita:
Empezado por zaikerf Ver Mensaje
Algun "update" Desordenado?

Muero por saber como continúa la historia!

Espero que sepamos de ti pronto.


¡Muchas gracias por el detalle de acordarte del relato, Zaikerf!

Lo cierto es que quise subir un par de capítulos el fin de semana pasado, pero decidí posponer la continuación para este próximo. Dado que «técnicamente», más allá de la introducción, la historia se ha reiniciado, hay aspectos introductorios que hacen que la aparición de nuevos de elementos «desestabilizadores» sea algo más lenta. Hacer desaparecer de la mente del lector, por ejemplo, esa personalidad de Raquel que solo hemos visto a través de un sueño (entre otras cosas). Y no quería presentar solo episodios de transición (monólogos interiores o de aportación de datos), aunque sirvan de base para entender bien el contexto y sean igual de importantes que la «acción», para no aburrir a quienes esperan morbo inmediato.

A la hora de contar la historia, que la tengo desarrollada entera en bruto, quise que los elementos psicológicos del protagonista estuvieran tan presentes como los acontecimientos morbosos o sexuales que se van a ir produciendo, que son cosas con las que cualquiera se va a poder identificar. Pero claro, eso se ve cuando se lee un libro del tirón y encajas piezas. Hacerlo por capítulos puede ser muy complicado, sobre todo si quieres mantener la atención del lector durante días en blanco. Así que, básicamente, decidí que para el próximo fin de semana iba a colgar seguidos, con una diferencia de tres o cuatro horas, y en función de las reacciones que tengan (para saber quienes iban a estar leyendo o la aceptación que tuvieran las nuevas partes) cuatro o cinco capítulos (quizás alguno más) para que la idea general se plasme bien. Así, además de entender mejor a Gonzalo, sus miedos e inseguridades, también se van a ir dibujando los hechos que van a ir marcando su porvenir inmediato. Espero hacerlo entre el sábado después de comer y el domingo por la noche.

!Perdón por el tocho! No sé resumir cuando algo me entusiasma.

¡Un saludo y mil gracias de nuevo!
Desordenado is offline   Citar -
Los siguientes 10 Usuarios dan las gracias a Desordenado por este Post:
Antiguo 23-oct-2018, 21:13   #69
zaikerf
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2014
Mensajes: 134
Gracias 167 Veces en 92 Posts
Predeterminado

Cita:
Empezado por Desordenado Ver Mensaje
¡Muchas gracias por el detalle de acordarte del relato, Zaikerf!

Lo cierto es que quise subir un par de capítulos el fin de semana pasado, pero decidí posponer la continuación para este próximo. Dado que «técnicamente», más allá de la introducción, la historia se ha reiniciado, hay aspectos introductorios que hacen que la aparición de nuevos de elementos «desestabilizadores» sea algo más lenta. Hacer desaparecer de la mente del lector, por ejemplo, esa personalidad de Raquel que solo hemos visto a través de un sueño (entre otras cosas). Y no quería presentar solo episodios de transición (monólogos interiores o de aportación de datos), aunque sirvan de base para entender bien el contexto y sean igual de importantes que la «acción», para no aburrir a quienes esperan morbo inmediato.

A la hora de contar la historia, que la tengo desarrollada entera en bruto, quise que los elementos psicológicos del protagonista estuvieran tan presentes como los acontecimientos morbosos o sexuales que se van a ir produciendo, que son cosas con las que cualquiera se va a poder identificar. Pero claro, eso se ve cuando se lee un libro del tirón y encajas piezas. Hacerlo por capítulos puede ser muy complicado, sobre todo si quieres mantener la atención del lector durante días en blanco. Así que, básicamente, decidí que para el próximo fin de semana iba a colgar seguidos, con una diferencia de tres o cuatro horas, y en función de las reacciones que tengan (para saber quienes iban a estar leyendo o la aceptación que tuvieran las nuevas partes) cuatro o cinco capítulos (quizás alguno más) para que la idea general se plasme bien. Así, además de entender mejor a Gonzalo, sus miedos e inseguridades, también se van a ir dibujando los hechos que van a ir marcando su porvenir inmediato. Espero hacerlo entre el sábado después de comer y el domingo por la noche.

!Perdón por el tocho! No sé resumir cuando algo me entusiasma.

¡Un saludo y mil gracias de nuevo!
Gracias por responder!

A esperar ansioso esos nuevos capítulos !
zaikerf is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a zaikerf por este Post:
Antiguo 23-oct-2018, 21:18   #70
slaveofdesire
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: sep-2018
Mensajes: 61
Gracias 614 Veces en 59 Posts
Predeterminado

Gracias por el aviso Desordenado. Ahora hay una razón más para desear que llegue el fin de semana jeje.
slaveofdesire is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a slaveofdesire por este Post:
Antiguo 24-oct-2018, 13:57   #71
victorgol
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: ene-2015
Mensajes: 54
Gracias 105 Veces en 45 Posts
Predeterminado

Yo no quise meter presión por que ya dijo Desordenado que estaría unos días sin tener tiempo para subir, pero me uno a los ansiosos por saber mas de esta historia aprovechando que habéis comentado

ya que estoy también le digo a titulo personal al autor que a mi no me importa leer esas partes que mencionas sin "acción" pq así me voy conformando una idea de todo al completo, q un relato para muchos es ese morbo del que pasara o qué no pasará que te mantiene en vilo, además de que acaba de empezar la historia y que escribes tan bien que estoy seguro de que atraparás enseguida a todas las personas que hemos empezado a seguir el relato desde el principio

Salut y gracias! Deseando que llegue el sábado!
victorgol is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a victorgol por este Post:
Antiguo 27-oct-2018, 09:05   #72
Tisha
Pajillero Novato
 
Fecha de Ingreso: oct-2017
Mensajes: 13
Gracias 30 Veces en 13 Posts
Wink Enganchada

¡Por fin sábado! Estoy deseando continuar con un nuevo capítulo de este increíble relato. Te esperamos, Desordenado. ;-)
Tisha is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a Tisha por este Post:
Antiguo 27-oct-2018, 12:34   #73
Desordenado
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2018
Mensajes: 29
Gracias 487 Veces en 29 Posts
Predeterminado ¡Gracias!

Cita:
Empezado por Tisha Ver Mensaje
¡Por fin sábado! Estoy deseando continuar con un nuevo capítulo de este increíble relato. Te esperamos, Desordenado. ;-)

Muchas gracias. A las 16:00 horas publicaré el capítulo tercero, y en función de las reacciones que tenga, que me harán saber quienes están leyéndolo e interesados, publicaré unas horas después el cuarto. Lecturas de sábado. Y en función del mismo baremo quizás también el quinto, pero ya por la noche.

Espero que gusten, aunque en parte sean capítulos en los que sigo sentando las bases de la historia y configurando a los protagonistas y la normalidad de sus relaciones. Todo eso que cambiará en breve.

Aunque soy un ente anónimo, siento presión y algo de miedo e incertidumbre al contar públicamente esta historia escrita. Miedo escénico. Pero le echo valor.

Un saludo y feliz día.
Desordenado is offline   Citar -
Los siguientes 8 Usuarios dan las gracias a Desordenado por este Post:
Antiguo 27-oct-2018, 14:58   #74
Desordenado
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2018
Mensajes: 29
Gracias 487 Veces en 29 Posts
Predeterminado

Capítulo III. Relax y retazos de un pasado.


Tres y media de la tarde. El sol bañaba mi lechosa piel por primera vez en todo el año. Protección factor 50. Tumbado y leyendo a John Katzenbach, disfrutaba de la paz que me brindaban la brisa marina y el rumor de las olas al acariciar la orilla. A mi lado, Raquel se echaba una siesta sobre la toalla, auriculares en los oídos, su cuerpo menudo embadurnado en aceite de coco. Un ajustado bikini blanco protegía parte de sus zonas sensibles, su piercing en el ombligo deslumbraba. Seducido por el movimiento sugestivo y pausado de su vientre al respirar, me preguntaba con qué estaría soñando, qué escenas estaría recreando su mente. Una isla griega, las cortinas que no encontraba para el salón, retales de su infancia, ¿quizás algún sueño erótico con algún famoso? Joder, esperaba que no. Fuera lo que fuese, pensé, estaba seguro de que ninguna pesadilla la despertaría de sopetón provocándole un grito ahogado en medio de la abarrotaba cala de El Balneario, en Los Baños del Carmen.

El mediodía me había resultado raro. A las doce abrí los ojos como si mi despertador biológico hubiera estado al tanto de nuestra charla matinal. Tenía un principio de resaca que no llegaría a mucho más, una extraña sensación de desazón y un ligero dolor de huevos, dolencia que achaqué a la mamada vespertina. Dejé dormir a Raquel y para evadirme me puse manos a la obra con la habitación de invitados. Había que tenerla lista cuanto antes. Sus padres, que viven en Ronda, amenazaban con visitarnos un fin de semana próximo y no íbamos a permitir que durmieran en casa de la hermana de Raquel ni en un hotel. Todo un detalle con mis suegros que me había obligado a abandonar la idea de montar un despacho donde poder trabajar en condiciones en casa. La familia es lo primero.

Mientras pasaba la brocha, Guns'n'Roses de fondo a un volumen prudente, rescoldos de la pesadilla trataban de avivar el fuego de mis recuerdos en un vano intento por torturarme. Raudo, rememoraba el regalo de Raquel tras desvelarme a causa del puto delirio y extinguía las últimas brasas incandescentes de aquel sueño perturbador. Pero por encima de aquella lucha entre el bien y el mal, un angustioso presente reclamaba mi atención y me recordaba el reto que tenía por delante: hacer frente a parte de su pasado, ese que no tenía derecho a profanar, y enterrar de una vez por todas las inseguridades que nacían al amparo de incertidumbres y recelos que yo sabía que ni me correspondía tener. Y no de cualquier forma. Necesitaba el momento y el contexto adecuado. Eso sí, ya lo buscaría por la noche, cuando tuviéramos las defensas bajas y la razón cansada, porque en cuanto apareció Raquel bajo el umbral de la habitación, descalza y con tan poquísima ropa, todos mis miedos fueron espantados por el desvarío hormonal que provocaba en mí su femenina y delicada presencia. No pude más que acercarme, darle un morreo de buenos días mientras le acariciaba el desnudo vientre y suplicarle que me permitiese ducharme con ella. No me dejó, previo mohín, porque olía mucha peste y estaba sucio. Palabras textuales expulsadas con una inflexión edulcorada en la voz que suavizó el rechazo. ¡Como si necesitara ducharme estando limpio! Así que, excitado ante la perspectiva de su desnudo cuerpo tras la puerta al otro lado del pasillo y extinguiendo mis ganas de follar, continué con mis tareas pensando en cómo abordar el tema de Rafa y compañía.

A las dos de la tarde terminé, me duché y comenzamos a preparar entre roces y magreos —que casi nos cuestan un buen polvo del que la muy cabrita supo escaquearse dejándose querer— una ensalada de pasta antes de coger la moto y cruzar el paseo marítimo de La Malagueta, en cuyo final se ubica la pintoresca y bohemia calita en la que reposábamos.

Hacía calor. Mucho. La novela casi se me derretía entre las manos. No me quería ni imaginar el verano que nos esperaba si la recta final de la primavera estaba siendo así de infernal. Tal circunstancia fue aprovechada por miles de malagueños, hastiados de las lluvias de mayo, para invadir las playas aquel primer domingo de junio. Entre ellos, situados a unos escasos diez metros y bajo una sombrilla de porciones verdes y blancas de Heineken, una pareja de veinteañeros se hacía arrumacos ante la atenta mirada de un canoso caballero que fingía leer el periódico unos pasos más allá. Un mirón, como yo, cobijado tras hojas de papel. Aunque no le culpo por su osadía, pues ambos estaban dando el espectáculo de manera gratuita. El chico, con complejo de misionero, se había colocado entre las piernas de la chica y le chupaba y mordía la barbilla mientras charlaban y reían animosamente. Si Raquel y yo hubiéramos estado en alguna de esas playas alejadas de la urbe que tanto nos gustaban, no me cabe duda de que yo también hubiera estado sobre ella intentando cumplir mi deseo de hacerlo sobre la fina arena a plena luz del día. En algún momento, el chaval intentó bajar más allá del cuello, pero ella detuvo aquellos ataques sin perder la compostura. Las hormonas disparadas, pensé. Era tiempo de eso, de dejarse llevar por la incitadora y pervertida primavera que tanta ropa nos roba. Tiempo de polinizar florecitas. Y yo me moría de ganas por separar con mi aguijón los pétalos de la morena del bikini blanco que estaba tumbada a mi lado y atravesar su estilo una y otra vez, mágica fricción que siempre la invitaba a gemir, jadear y, a veces, a blasfemar. Ella, por su parte, seguía en su mundo musical, neceser en funciones de almohada, su piel embebiendo a raudales los rayos ultravioleta del Sol. Ya podía anticipar las diferencias cromáticas que se tatuarían en breve sobre su piel: Fresa y nata primero, chocolate y nata después. Las fronteras de lo prohibido que tanto morbo nos dan a muchos.

Volteé de nuevo la cabeza deshaciéndome de la ensoñación que me había provocado la visión de mi chica, y observé cómo los veinteañeros, que habían llegado a los pocos minutos de plantar nosotros el campamento, ya se comían la boca sin demasiado rubor, lengua por aquí, bocado por allá. La chica introducía las manos bajo el bañador del novio, apretándole el culo para llevar al extremo el roce del que disfrutaban sus sexos bajo la tela. Si no llega a ser por la postura, el pobre estaría tratando de disimular una llamativa erección. De nuevo el hombre mayor no perdía detalle de la escena. A su lado, su señora ignoraba por completo en qué andaba ocupado su esposo. Y mejor así. No sería la primera vez que acababa siendo testigo de cómo una sulfurada esposa azuzaba a su marido en un lugar público por haber dirigido su mirada indiscreta a donde no debía.

Y en ese momento, la cabeza sofocada por el calor, las ganas de hacer el amor con Raquel y el magreo que contemplaba, lancé el libro sobre la toalla, me levanté y puse rumbo a la orilla. Tocaba refrescarse y bajar el calentón. Perdón, el calor.

El mar hasta la cintura, pollita menguando por la fría temperatura del agua y barrido visual de la playa. De izquierda a derecha, mi mano haciendo de visera. Las rocas del rompeolas a mis diez, sombrillas de colores y carnes al sol al frente y un grafiti que reza «Fuiste, eres y siempre serás mi más bonita casualidad» presidiendo el muro que esconde y separa la pequeña cala del final del paseo marítimo. A mis tres, el mítico restaurante que todos los años hay que reformar tras los temporales que con todo arrasan en invierno. En mi interior, solo quietud, armonía. Como si al haber plantado los pies en el Mediterráneo hubiera provocado que el volumen del planeta disminuyese, alejado momentáneamente mis fantasmas. La paz, que no me duró ni un minuto, la quebró un vocerío chirriante que me obligó a prestar atención a la pareja que, de la mano y correteando con torpeza, se aproximaba a mi zona de confort marítimo. Eran los veinteañeros.

—Al viejo solo le falta hacerse una paja, ¡vaya cerdo! —dijo la voz acaramelada de la muchacha al saberse distante del señor al que se refería. Bajita y entradita en kilos, pero realmente apetecible. El novio debía pasárselo muy bien con esas dos enormes tetas que acababa de ver botar.

—¡Que se la haga! —contestó el niñato antes de regurgitar una sonora carcajada y palmear el culo de su novia.

Sin demasiados preámbulos ni aclimataciones se zambulleron mar adentro. Estuvieron un rato de juegos, besuqueos y ahogadillas entre chapoteos antes de acoplarse al cobijo de las aguas, el ligero oleaje meciendo sus cuerpos. A saber qué hacían bajo la superficie, me pregunté con cierta inclinación morbosa cuando vi al chaval deshaciéndose del sostén de una novia entregada. Ante tal tesitura, decidí desaparecer y otorgarles plena libertad de acción.

Me salí del agua en dirección a nuestra pequeña parcela de playa, di una carrera —la arena me achicharraba la planta de los pies y las piedrecitas se me clavaban— y salté sobre la toalla. Raquel me dio la bienvenida con una sonrisa, el antebrazo cubriéndole los ojos del sol, y me preguntó qué tal estaba el agua.

—Buena, pero algo fresquilla al principio. Deberías darte un chapuzón, te estás poniendo como una gamba. —Y cierra un poco las piernas, que me estás poniendo jodidamente malo, cabrona, soltó mi subconsciente dentro de mi sesera.

—Dame cinco minutos.

Me sacó la lengua y se dio la vuelta. Se desanudó la parte de arriba del bikini y me permití contemplar ese arco que conformaba el final de su espalda y su culito respingón, sus glúteos totalmente al Sol por la forma de la pequeña braguita, sus pechos aplastados asomando a ambos lados de su torso.

Regresé a mi libro esquivando pensamientos demasiado impuros, esta vez abrigado por la sombra que recortaba nuestra sombrilla sobre la arena, y dejé que mis divagaciones se perdieran por encima de las letras de la novela.

Observando a la parejita que jugueteaba en el mar como si no hubiera nadie más en el mundo, se me vinieron a la mente esas parejas que afirman saberlo todo el uno del otro. O casi todo. Mente abierta, unas altas dosis de seguridad en uno mismo o la ausencia de complejos e inseguridades son algunos de requisitos indispensables para que ambas partes puedan sincerarse sin riesgo de que la relación se desestabilice. Estaba casi seguro, dentro de la historieta que estaba comenzando a esbozar mi cerebro, que esos dos formaban parte de esa clase de pareja que es ajena a prejuicios o tabúes, tanto internos como externos. Que si estuve con un tío que tal, que si una vez conocí a una chica con la que cual, que si mi mayor relación duró tanto, que si he hecho esto, me da morbo aquello o jamás he probado lo otro... Confidencias que se intercambian en momentos íntimos, especiales, tanto como una necesidad de abrirle el alma al ser amado como un remedo de invitación al morbo en pareja. Sin duda, hay que tener la cabeza muy bien amueblada para llegar a esos niveles de confianza sin que surjan miedos, malinterpretaciones o los clásicos celos retroactivos, esos que a mí me llevaban carcomiendo un mes sin saber exactamente por qué. Aunque llegaría el día en que lo comprendiera.

Dejé de centrarme en la pareja, que seguía abrazada y sospechosamente inmóvil, y eché un vistazo a ambos lados de la playa. Parejas y más parejas. ¿Cuántas más habría con ese tipo de mentalidad abierta que yo adjudicaba gratuitamente a esos veinteañeros? Sin duda, pocas. ¿Y cuánta gente que sabía lo básico de su pareja podría llegar a contar a mi alrededor? ¿Cuántas totalmente ajenas al pasado que ha configurado la manera de ser de ese yo actual de sus pares? Bastantes más, quizás la inmensa mayoría. La ignorancia es una de las semillas de la felicidad.

A raíz de tan metafísico razonamiento, regresé a uno de mis recurrentes pensamientos sobre las relaciones de hoy día. Y es que siempre he pensado que no conocemos a nuestras parejas. Ni siquiera a nuestras amistades. Tal cual. Simplemente idealizamos, nos formamos ideas inconexas en función de lo que nos conviene con base en lo que nos hacen creer, de lo que nos da paz y nos asienta en nuestra zona de confort sentimental. E idealizar no dista mucho de estar ciego por voluntad propia. Es decir, mentirnos. Pero ¿no consiste también en eso otro de los pilares de la felicidad hoy día? Nos queda dejarnos llevar y que la vida nos sorprenda, que es justamente lo que suele suceder siempre, y rara vez para bien.

Si hubiera sabido que...
Si alguien me hubiera advertido...
Si llego a hablar con tal me habría enterado de...


Antecedentes que a priori nos dan igual porque son pasado y ahí quedan, pero que de haberlos conocido, tal vez, nos hubieran servido para crear una base de datos mental con la que predecir posibles acontecimientos futuros. O cortarlos de raíz tomando otras decisiones. No se trata de hacerle una ficha al pasado reciente de las personas con las que comenzamos a salir, pero sí a ser más observadores, analíticos, cautos.

Estaba convencido de que la casi totalidad de esa gente ni se había molestado en conocer más y mejor a sus pares, sus cimientos, todo aquello que, como he dicho ya, ha configurado a las personas que son hoy día. Y si de casualidad se habían asomado al pasado, rebobinar cierto acontecimiento o hablar de una determinada persona, lo habían hecho de manera anecdótica, puntual. Sin involucrarse ni desenterrar más de lo preciso. Algo normal, por otra parte, ya que la superficialidad de hoy día hace que nos enamoremos de alguien sin más requisitos que los mínimos para justificar nuestra elección Y así, pensé, es realmente difícil conocer de verdad a alguien y no esperar una hecatombe.

Pero en el fondo, ¿qué sabía yo de Raquel?, reflexioné antes de estructurar mi rayada mental mientras pasaba las páginas de la novela de Katzenbach como un autómata.

Y tras dirigirle una tierna mirada que se tornó ardiente al vislumbrar su esférico trasero, llegué a la conclusión de que no sabía demasiado. Supongo que lo justo y necesario para mantener una imagen íntegra de su persona y un estado de tranquilidad en mi psique, esa que siempre la había visto como alguien especial. Y sí, también lo esencial para haberla escogido por algo más que lo evidente. Sabía que tuvo su primer novio a los dieciséis años, coincidiendo con el inicio del bachillerato, y que con él comenzó su vida sexual. Que a los dieciocho, al terminar el instituto y romper con aquella relación, salió de una Ronda castiza que la asfixiaba y cumplió su sueño de vivir en Málaga capital, donde estudió el Ciclo Superior en Radioterapia y Dosimetría, que a la postre le daría acceso a Enfermería, carrera para la que no tenía suficiente nota de corte en selectividad. No llegó a estudiarla. Que durante los dos años que duró el ciclo formativo vivió con su abuela materna, ganándose un dinerillo como azafata de eventos, imagen y congresos y formando parte de algún catálogo para páginas web y tiendas de moda. También que al finalizar los estudios comenzó a trabajar con su hermana mayor, que era la Directora de Proyectos e Interiorismo de una importante empresa del sector de la madera y el mueble en Andalucía, y se decantó por la decoración sin buscar siquiera trabajo de lo que había estudiado. Precisamente, un tiempo después, trabajando en la reforma y el cambio de la decoración de la Sala Atrium, se le abrieron las puertas del mundo de la noche, donde pasó casi un año poniendo copas los fines de semana. Como decoradora de interiores y ya con sus primeros ingresos estables, se independizó con una compañera de estudios. Tras formarse en su nueva pasión mientras trabajaba y comenzaba a volar, conoció a un personaje unos años mayor, un policía local de Benalmádena con el que mantuvo una relación desde los veinte hasta los veintitrés. Un noviazgo que acabó siendo tóxico hasta límites peligrosos. El tipo, celoso, posesivo y a rachas violento, hacía con ella lo que quería. Y Raquel, sumida en un estado de apego y dependencia emocional, padecía sus envites y se encomendaba al tiempo para que aquel vendaval que escapaba a su entendimiento se convirtiera en un mal pasado. Pero eso no ocurrió. Los engaños e infidelidades se convirtieron en la tónica de la relación, el sufrimiento, la negación y la anulación en su martirio, y no fue hasta que intervino la familia de Raquel cuando aquella relación de mierda acabó para siempre. Tal fue el destrozo, que mi novia decidió centrarse en ella misma hasta que, tres años después, ella con veintiséis y yo con treinta y tres, la vida nos cruzó y el amor nos unió.

Eso era todo lo referente a su currículum sentimental que tenía en mi haber. Y así estaba bien, os lo puedo asegurar. Al menos hasta la primera pesadilla, hasta la primera muestra de inseguridad y celopatía fruto de haber conocido a ciertos hombrecitos relacionados de una u otra forma con su pasado, seres que se habían convertido en piezas desordenadas de un puzle que solo estaba en mi imaginación. Ahora debía enfrentarme a la presión que suponía, sin quebrantar la dinámica natural de la relación ni revivir en ella las sensaciones claustrofóbicas que la atormentaron años atrás, asomarme al pasado imaginario que me martirizaba; ahuyentar a un montón de espectros con rostros conocidos que me desvelaban de madrugada. En definitiva, armar el puzle y encontrarle un sentido a todo que me permitiera llevar el noviazgo a buen puerto. O a buena iglesia.

Pero por más que preparaba un guion para abrir las puertas de un ayer conformado por la vida sentimental de Raquel, no lograba esbozar el contexto adecuado para que aquellas preguntas no desentonaran ni hicieran saltar sus alarmas. Por ello no podía ir de frente ni confesarle el contenido de mis pesadillas, demostrarle que soy tan patético como aquellos que no supieron valorarla y que no solo tenía miedo al presente o al incierto futuro, sino también a su pasado. Era un sinsentido. Según sus propias palabras, yo simbolizaba todo lo contrario a sus anteriores relaciones, por lo que revivirlas o acercarme peligrosamente a ellas suponía uno de los riesgos que más inquietudes me creaba a la hora de abordar la situación de inseguridad a la que tenía que poner punto y final.

Raquel se desperezó sacándome de mis reflexiones. Su piel desnuda y brillante era un reclamo constante a mi lado más animal: «Saboréame, bésame, acaríciame, lámeme, muérdeme, fóllame...». Se sacudió la arena adherida a sus gemelos y se puso en pie tras abrocharse el bikini. Sus pechos bailaron bajo la tela. Un par de chicos, algo indiscretos, la escanearon de arriba abajo.

—Qué calor, nene. —Claro, si llevas casi media hora a pleno sol. En el Lejano Oeste lo que acabas de hacer era un método de tortura muy efectivo—. ¿Nos vamos al agua un ratito?

Ahora éramos nosotros y no los veinteañeros los que nos abrazábamos y demostrábamos nuestro amor al amparo del Mediterráneo. Nos habíamos alejado quince metros de la orilla y el mundo parecía haber desaparecido. Las piernas de Raquel rodeaban mi cintura, sus brazos se ceñían a mi cuello y mis manos amasaban sus glúteos. Sentir su cuerpo en suspensión alrededor del mío era una delicia, sus brevas estrujadas contra mi pecho, su aliento provocándome.

—No te he querido preguntar nada esperando que sacaras el tema, pero ¿cómo llevas...? —preguntó dulcemente. Como ya me había ocurrido antes, el malestar tras mis delirios nocturnos se apoderaba de mí hasta que volvía a dormir y despertaba al día siguiente habiendo reiniciado mis sentidos. Ya había aprendido a no preocuparla más de la cuenta con mis estupideces y resté importancia al asunto.

—Se me pasó esta mañana, y te lo debo a ti... —mentí parcialmente. Sonrió satisfecha, su blanca hilera de dientes tras unos labios perfectamente perfilados.

—Me alegro... —contestó dándome un beso en la punta de la nariz—. Eres genial, gordito. Un campeón. Te quería dar las gracias por..., bueno, por haberte puesto con el cuarto a pesar de no haber dormido nada, haberte dado esa paliza... —dijo en un tono de sincero agradecimiento, como quien por fin logra decirte algo que le ha supuesto una leve carga de la que no se ha podido deshacer hasta dar con el momento adecuado.

—No me tienes que dar las gracias por nada, tontita. Sabía que querías aprovechar la tarde y darle un empujón a la habitación, que al fin y al cabo es de los dos... No me pesan estas cosas. Además, así estoy más cansado esta noche y caigo antes... —No era cierto. Había dos cosas que quería hacer antes de meterme en la cama: follármela sin romanticismos, porque ya estaba cardiaco y el bikini aquel no me relajaba, y sacarle el tema de Rafa, averiguar algo de esos años misteriosos.

Me miró con una de sus sonrisas cargadas de picardía y dijo:

—¿Cansado? Yo no quiero que estés cansado cuando lleguemos a casa, nene. Algo de batería debes reservar, ¿vale?... Así que no vas a llegar cansado. No, no. Te lo prohíbo...

Glup.

—¿Me lo prohíbes? —le pregunté inocente.

Meneó la cabeza de arriba abajo exagerando el movimiento, provocando que los cabellos se balancearán mojados de un lado a otro y me salpicaran la cara. Una niña traviesa endiabladamente bonita.

—¿Y eso por qué? —Mis manos aumentaron la presión en sus carnes y automáticamente sentí cómo su entrepierna se apretaba más contra la mía. Uno de mis dedos se posó sobre la zona abultada del bikini que protegía su sexo.

—Porque tenemos una ducha pendiente, cariñín...

Gracias, providencia, por poner a este angelito de precioso exterior y espléndido interior en mi vida.

—Y no tendrás ganas de ducharte ahora, ¿verdad? —Si colaba, colaba. Follar gana a playa. Y mientras tanto, mi dedo corazón comenzó a recorrer el valle de sus braguitas.

Empezó a reírse echando la cabeza hacia atrás y me permitió lamerle el cuello antes de hacerle un suave chupetón. Cuando nos enfrentamos, me dio un beso en la boca, la lengua hambrienta, y se separó sin apartarme la mirada.

—Llevo desde que me he levantado con ganas de... ducha, como tú. Incluso desde antes. No soy de piedra, nene. Pero todo a su debido momento. Ahora toca disfrutar de la playa, aunque por lo que veo... tú prefieres disfrutar de otra cosa... —Sí, no lo iba a negar. Mientras hacíamos como si charlábamos sobre cómo salvar al mundo de su irremediable destino, ya eran un par de dedos los que acariciaban sobre la tela un coñito exquisito al amparo del mar. Que me confesara que tenía tantas ganas de follar como yo había hecho nacer una legión de mariposas que revoloteaban desde mi estómago hasta mi saco escrotal. Por ser fino.

Y eso hicimos, disfrutar de la media tarde, aunque con la sangre alterada y la mente pensando en el después. Besos fugaces, palabras calientes al oído, masajes con aceite bronceador, alguna foto, manos surcando las fronteras de lo prohibido... y algunas llamadas de teléfono cortando el rollo discreto de dos cuerpos que ansiaban consumirse juntos. A las cinco y algo recogimos el campamento, nos subimos a la moto y vuelta a casa recorriendo La Malagueta, el Paseo del Parque, la Plaza de la Marina y parte de la Alameda Principal antes virar hacia el mercado de Atarazanas.

Quedaban pocos metros para subir a las alturas, cuando aún podía vislumbrar el mundo desde el cielo.

Última edición por Desordenado fecha: 27-oct-2018 a las 16:46.
Desordenado is offline   Citar -
Los siguientes 20 Usuarios dan las gracias a Desordenado por este Post:
Antiguo 27-oct-2018, 15:04   #75
Desordenado
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2018
Mensajes: 29
Gracias 487 Veces en 29 Posts
Predeterminado

Aprovechando que cuelgo este capítulo tercero, quiero dar las gracias a quienes, escribiéndome o no estos días, os habéis acordado e interesado por la continuación de la historia tras una semana sin publicar. Es muy importante para los que subimos estas historias recibir ese feedback que nos hace ver el interés del prójimo.

El capítulo cuarto está en el horno, listo para ser puesto sobre la mesa y devorado. Si durante la tarde, mientras termino de editar el quinto, veo ese feedback del que hablaba en el párrafo anterior, lo cuelgo sin problema y vamos viendo cómo evoluciona la trama, que comienza a torcerse irremediablemente en breve.

¡Feliz sábado y gracias por leerme!

Última edición por Desordenado fecha: 27-oct-2018 a las 22:57.
Desordenado is offline   Citar -
Los siguientes 6 Usuarios dan las gracias a Desordenado por este Post:

Responder

Retroceder   Inicio > Gente > Tus Relatos y experiencias


Herramientas