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Tus Relatos y experiencias - Entre dos mujeres de la oficina Herramientas
Antiguo 26-abr-2009, 04:23   #1
yopispoya
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Predeterminado Entre dos mujeres de la oficina

Bueno soy nuevo en el foro, aunque ya llevo tiempo leyendolo. Para empezar propongo un nuevo relato:

No se si esto le ocurre a todo el mundo o debo considerarme afortunado. Un dia cualquiera, de camino hacia el trabajo, caminando por una gran avenida de una gran ciudad, y encubierto por el gentío de la mañana que se avalanzaba hacia la puerta de entrada de una gran oficina de un gran edificio, me vi atrapado entre dos espectaculares mujeres. La que iba delante de mí era morena , de pelo largo, llevaba unos pantalones ceñiditos que marcaban un culo impresionante, por lo menos los 5 segundos que estuve comtemplándola hasta que la masa me empujó hacia ella, de tal suerte que mi paquete, que ya había perdido su flacidez fue a alojarse directamente entre sus gluteos. En ese momento en mi espalda notaba dos seños firmes y grandes que me corneaban, como un toro cornea a un matador. En ese momento mi polla se puso como nunca antes se había puesto y se encajó perfectamente entre el culo de la morenaza de enfrente, mientras que los pechos en mi espalda se mantenian muy firmes. Yo estaba en el septimo cielo, y empecé a restregar como pude mi polla contra aquel culo, pero en ese instante una llamada a la cordura me sobrevino desde algún sitio de mi subconsciente y me di cuenta que aquello no quedaría impune. Intenté mover la cabeza para ver a la mujer de detrás pero me era imposible girarla, al igual que a mi querida morena de enfrente, mientras la masa seguía empujando para entrar en la puerta. Entonces decidí echar el resto y levantando mis manos los pasé como pude delante de la morena y le agarré de las tetas. Que sensación más maravillosa sentir unas tetas en mi espalda, mientras tocaba las tetas de la mujer de enfrente, que eran incluso más grandes, y mi polla pareciía que fuera a explotar en cualquier instante. Pero como todo no podía durar, el gentío acabó por entrar por la puerta y de repente las personas que habíamos pasado nos íbamos distanciando. Al dejar de notar las tetas en mi espalda aparté las manos rápidamente de la morena de delante y con un hábil movimiento giré hacia la derecha e inmediatamente adelanté a la persona que había a mi derecha, situándome medianamente camuflado de mi querida morena. Cuando intuí que el peligro había pasado, di un rápido vistazo y por fin pude verla. Era incluso más guapa de lo que me había podido imaginar. Allí estaba ella, mirando perpleja hacia atrás, sin saber bien que es lo que había pasado, ni quien lo había hecho. De la mujer de detrás, poco pude saber, pues parecía que se hubiera esfumado. Yo no podía más del calentón que llevaba, pero como era mi primer dia de trabajo, me recompuse como pude, traté de no pensar en nada y me acerqué al primer ascensor que vi libre. Allí no sucedió nada de mención, salvo que a varias personas parecía haberles abandonado el desorodante.
Al llegar a mi nuevo trabajo el jefe, al cual ya conocía, me saludó y me comenzó a presentar al personal. En recepción estaba Marta, nada del otro mundo, pero con un escote y unas tetas de impresión. La saludé con dos besos y seguí con la ronda de presentaciones. Juan, Damian, Paco y otros dos más, de los que no entendí el nombre, fueron los siguientes, pero en la última mesa, mirando para abajo mientras anotaba algo en un papel y hablaba por teléfono, se sentaba una morena de pelo largo que, nerviosamente, me estaba resultando familiar. Cuando levantó la cara para ver que pasaba no me lo podía crear, era ella. El jefe me la presentó como Verónica. Verónica, ese nombre resonaba ahora en mi cabeza, una y otra vez. Ella me saludó con un gesto con la cabeza, ya que no pudo levantarse, al estar hablando por teléfono. Parece que no me reconoció y yo me quedé sin sus dos besos, mientras el jefe me acompañaba hasta mi mesa, precisamente en frente de ella.


Quereis que continue?
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Antiguo 26-abr-2009, 09:10   #2
the_mexican06
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interesante relato, continuaa esas tias lo planearon?
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Antiguo 26-abr-2009, 13:21   #3
CHARON
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Hombre, eso no hace falta preguntarlo. Claro que queremos que continues.
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Antiguo 26-abr-2009, 16:48   #4
yopispoya
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Predeterminado Continuacion

(Sigo el relato)

El jefe me llevo a su despacho, que se encontraba justo al lado de recepción, y allí comenzó a explicarme el funcionamiento de la empresa, el sistema de archivo, las funciones del personal...En realidad yo me limitaba a asentir con la cabeza, mientras en mi mente solo podía ver la cara de Veronica, mirándome, con esos preciosos ojos azules, el tacto de sus tetas en mis manos y lo bien que se sentía mi polla entre sus gluteos. Cuando acabó la reunión, el jefe me acompañó a mi mesa. Salimos de su despacho y tras un minúsculo pasillo se abría la sala de la oficina donde el resto de los trabajadores compartíamos sitio. Tras el último grupo de mesas, la mia y la de Veronica, se encontraba el lavabo. Eramos una de las oficinas más pequeñas de aquel inmenso edifico, tan pequeña, que sólo disponiamos de un lavabo, que era utilizado por todo el personal, tanto masculino como femenino. Junto al lavabo había una pequeña sala con mesas, sillas, minimáquina de café, que hacía las funciones de office, y en la última habitación estaba el archivo y la fotocopiadora. Me senté en mi mesa mientras que Verónica al frente seguía hablando por teléfono y, al ver que me sentaba, me guiñó un ojo. Eso me dejó descolocado, no sabía si era simplemente un gesto de concordia entre nuevos compañeros y de bienvenida, o había algo más escondido. De repente acabó de hablar por teléfono y se levantó rapidámente dirigiéndose hacia mi.

-"¿Tu eras Toni?, ¿verdad?"- me dijo al tiempo que arrimaba su cara a la mia para darme dos besos.

Su perfume me envolvió, el mismo que había olido en el hall de entrada. Por un momento cerré los ojos y disfruté del momento. Abrí los ojos enseguida para comprobar que sus dos firmes senos seguían allí, tal y como los había tocado hace apenas un momento.

- "Bienvenido. Perdona, tengo que ir a hablar con Marta, ahora vuelvo y hablamos"

Se giró y se dirigió hacia recepción, y ahí volví a ver su culo, tan firme y prieto, tras esos vaqueritos. Entonces no pude más. Noté que mi polla cobraba vida propia y que se iba a salir del pantalón. Me giré y me dirigí al baño que había detrás de mi. Entré, cerré la puerta y me saqué la polla. Empecé a pajearme compulsivamente, mientras las imágenes de Veronica volvían a mi cabeza. Sus ojazos, su culo, sus tetas, oh, si, sus enormes tetas, su pezones, que cuando toqué, se pusieron duros en seguida. Así estaba a punto de correrme, cuando alguien tocó en la puerta del baño.

- "¿Está ocupado?"- oí la voz de Veronica.- "Toni, ¿estás ahí?"

Escuchar mi nombre en su boca acabó por desatar mi orgasmo. El primer chorro de leche impactó directamente en el espejo. El segundo y tercero impactaron contra la puerta, y el resto calleron en el suelo. Mientras me corría, no podía ni hablar, intentado ahogar mis gemidos, estoy seguro que alguno se debió oir detrás de la puerta.

-"¿Toni, estás ahí?- Veronica me preguntaba, mientras me percataba que estaba intentando abrir la puerta, y el picaporte empezaba a girar.

Entonces me dí cuenta que con las prisas no había echado el pestillo de la puerta. Rápidamente le contesté, casi le grité, que sí estaba allí y que en un momento salía. Entonces dejó de abrir el picaporte y oí sus pasos mientras se alejaba. Puse el pestillo inmediatamente y respiré profundamente aliviado. Como pude intenté limpiar el estropicio que había creado en aquel minísculo lavabo, por dondequiera que miraras había parte de mi leche. Intenté ser lo más rápido posible y salí del lavabo con cara de no haber pasado nada. Me senté tranquilamente en mi mesa y saludé a Veronica.

-"Menos mal, perdona, es que no se si lo sabrás. Es que aquí el baño es mixto y no aguantaba más"- dijo Verónica mientras se levantaba y se iba corriendo hacia el baño.

Tras cerrar la puerta no pude evitar pensar si lo había limpiado todo adecuadamente. Si quedaría algún rastro. Y si lo había, ¿que pensaría de mí? En aquel momento creo me puse rojo de vergüenza.

(continuará)
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Antiguo 26-abr-2009, 19:56   #5
jsonic
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Cita:
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(Sigo el relato)

El jefe me llevo a su despacho, que se encontraba justo al lado de recepción, y allí comenzó a explicarme el funcionamiento de la empresa, el sistema de archivo, las funciones del personal...En realidad yo me limitaba a asentir con la cabeza, mientras en mi mente solo podía ver la cara de Veronica, mirándome, con esos preciosos ojos azules, el tacto de sus tetas en mis manos y lo bien que se sentía mi polla entre sus gluteos. Cuando acabó la reunión, el jefe me acompañó a mi mesa. Salimos de su despacho y tras un minúsculo pasillo se abría la sala de la oficina donde el resto de los trabajadores compartíamos sitio. Tras el último grupo de mesas, la mia y la de Veronica, se encontraba el lavabo. Eramos una de las oficinas más pequeñas de aquel inmenso edifico, tan pequeña, que sólo disponiamos de un lavabo, que era utilizado por todo el personal, tanto masculino como femenino. Junto al lavabo había una pequeña sala con mesas, sillas, minimáquina de café, que hacía las funciones de office, y en la última habitación estaba el archivo y la fotocopiadora. Me senté en mi mesa mientras que Verónica al frente seguía hablando por teléfono y, al ver que me sentaba, me guiñó un ojo. Eso me dejó descolocado, no sabía si era simplemente un gesto de concordia entre nuevos compañeros y de bienvenida, o había algo más escondido. De repente acabó de hablar por teléfono y se levantó rapidámente dirigiéndose hacia mi.

-"¿Tu eras Toni?, ¿verdad?"- me dijo al tiempo que arrimaba su cara a la mia para darme dos besos.

Su perfume me envolvió, el mismo que había olido en el hall de entrada. Por un momento cerré los ojos y disfruté del momento. Abrí los ojos enseguida para comprobar que sus dos firmes senos seguían allí, tal y como los había tocado hace apenas un momento.

- "Bienvenido. Perdona, tengo que ir a hablar con Marta, ahora vuelvo y hablamos"

Se giró y se dirigió hacia recepción, y ahí volví a ver su culo, tan firme y prieto, tras esos vaqueritos. Entonces no pude más. Noté que mi polla cobraba vida propia y que se iba a salir del pantalón. Me giré y me dirigí al baño que había detrás de mi. Entré, cerré la puerta y me saqué la polla. Empecé a pajearme compulsivamente, mientras las imágenes de Veronica volvían a mi cabeza. Sus ojazos, su culo, sus tetas, oh, si, sus enormes tetas, su pezones, que cuando toqué, se pusieron duros en seguida. Así estaba a punto de correrme, cuando alguien tocó en la puerta del baño.

- "¿Está ocupado?"- oí la voz de Veronica.- "Toni, ¿estás ahí?"

Escuchar mi nombre en su boca acabó por desatar mi orgasmo. El primer chorro de leche impactó directamente en el espejo. El segundo y tercero impactaron contra la puerta, y el resto calleron en el suelo. Mientras me corría, no podía ni hablar, intentado ahogar mis gemidos, estoy seguro que alguno se debió oir detrás de la puerta.

-"¿Toni, estás ahí?- Veronica me preguntaba, mientras me percataba que estaba intentando abrir la puerta, y el picaporte empezaba a girar.

Entonces me dí cuenta que con las prisas no había echado el pestillo de la puerta. Rápidamente le contesté, casi le grité, que sí estaba allí y que en un momento salía. Entonces dejó de abrir el picaporte y oí sus pasos mientras se alejaba. Puse el pestillo inmediatamente y respiré profundamente aliviado. Como pude intenté limpiar el estropicio que había creado en aquel minísculo lavabo, por dondequiera que miraras había parte de mi leche. Intenté ser lo más rápido posible y salí del lavabo con cara de no haber pasado nada. Me senté tranquilamente en mi mesa y saludé a Veronica.

-"Menos mal, perdona, es que no se si lo sabrás. Es que aquí el baño es mixto y no aguantaba más"- dijo Verónica mientras se levantaba y se iba corriendo hacia el baño.

Tras cerrar la puerta no pude evitar pensar si lo había limpiado todo adecuadamente. Si quedaría algún rastro. Y si lo había, ¿que pensaría de mí? En aquel momento creo me puse rojo de vergüenza.

(continuará)
Jaja, evisentemente el que no sabria que eran mixtos eres tu xD.

Continúa, que parece una historia muy entretenida
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Antiguo 26-abr-2009, 20:39   #6
TER
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hola, soy nuevo por aqui, acabo de leer tu relato y estoi deseando que continues con el
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Antiguo 26-abr-2009, 20:47   #7
CHARON
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Bueno bueno, continua en cuanto puedas, que esto se pone muy interesante. Un saludo.ALIENnotwor th
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Antiguo 27-abr-2009, 00:40   #8
yopispoya
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Predeterminado Tercera parte

La verdad es que cuando Veronica salió del baño ya no tenía la misma cara con la que había entrado. Se le notaba más preocupada, como queriendo ocultar algo, pero se sentó en la mesa y siguió como si nada.
Más tarde ese dia nos reunimos todos en el office para tomar un café, todos menos el jefe, parece ser que esa era la costumbre: Marta, la recepcionista y administrativa de la oficina, como ya he dicho antes sólo un buen par de tetas, Juan y Damian, los más mayores, pasando de los 40, Paco y Andrés, que llevaban bastante en la empresa, Javi, el becario y por supuesto Verónica. Ya que era mi primer dia hablamos largo y tendido, creo que más de lo esperado para una pausa para el café, aunque el jefe pareció entenderlo. Así me enteré que Marta, de casi treinta, era divorciada con una hija pequeña, Juan y Damian parecían felizmente casados, eran incluso grandes amigos, y siempre hablaban de sus familias, Paco y Andrés eran personas jóvenes, sin demasiadas obligaciones, ni pareja estable. De Javi no pude saber nada, ya que parecía bastante nuevo, aunque no menos que yo, y también bastante tímido. Enterarme de que Verónica tenía pareja estable desde hacía varios años y que estaban viviendo juntos me sentó cómo si clavaran un alfiler en mi corazón. Yo por mi parte también les conté algo de mí, pero no demasiado, que estaba sin pareja, porque había cortado con mi novia hacía unos mesos, de ahí que la líbido se hubiera acrecentado tan notablemente, ya que las ocasiones que tenía para descargar mis huevos en compañía eran más bien escasas.
Después de aquel día sólo me apetecía irme a casa para recobrar las fuerzas para afrontar otro día, otro día más frente a Verónica.
Al día siguiente a primera hora de la mañana la gente volvía a acolparse para entrar en el edificio donde trabajaba. Entonces ví a Verónica delante de mí en dirección hacia la puerta. Decidí apresurarme y entrar junta a ella para hablar un rato, sin recabar en lo que había pasado el día anterior. Así que cuando ya casi estuve detrás de ella y a punto de entrar, la gente formó un embudo en la entrada y comenzó a apelotonarse. En mi cabeza apareció, como una visión, la imagen mia volviendo a restregar mi polla sobre su culo y sobar sus enormes tetas, pero ahora no me atreví, ahora nos conocíamos y esa situación era a la vez demasido morbosa y peligrosa. Así que en el último momento decidí moverme todo a la izquierda que pude, de forma que podía verla, pero ella a mí no. No sé si esa situación se daba todas las mañanas, pero de no ocurrirte algo como lo que había sucedido a mi, el día anterior, podría resultar realmente agobiante. Delante de mi había un hombre mayor, medio calvo, aunque el poco pelo del que disponía lo tenía bastante ensortijado. Temiendo lo peor, situé mis brazos como si estuviera abrazando a alguien, haciendo fuerza con los brazos y utilizando el maletín, que hoy si que llevaba, como escudo, no quería por nada del mundo poner mi polla junto al culo de aquel hombre. La gente se iba moviendo y el embudo se iba cerrando. Parece que mi idea funcionaba, y conseguía mantener la distancia con el hombre de delante. Pero de repente un pequeño detalle llamó mi atención: ¿quien estaría detrás de mi? ¿a quien había dejado mi culo tan desprotegido? La verdad es que no tuve tiempo ni para dejar que la idea me molestase, porque de inmediato volví a notar unas tetas enormes en mi espalda. Si, estaba pasando otra vez e instintivamente dejé caer mi peso detrás para notarlas aun más. Eran firmes y grandes y después de dejar caer mi peso, pude notar sus pezones, que estaban realmente duros. Estaba disfrutando del momento, en realidad no me importaba que esto me pasara todos los dias, estaba más preocupado por si los que me rodeaban eran hombres, cuando noté algo que me heló la sangre y al mismo tiempo me puso muy caliente. La mujer de los pechos firmes había deslizado la mano por mi cadera y, aprovechando el espacio que disponía delante de mí, estaba empezando a magrearme la polla por encima del pantalón. En seguida se me puso totalmente dura, y la mujer me sobaba a toda velocidad, sabedora que ese momento se acabaría en breve. Me la cogía por encima del pantalón, notando toda su anchura y bajaba hasta los huevos donde acababa con un suave masaje y vuelta a empezar. El hecho de estar rodeado por tanta gente y notar esa experta mano de mujer en mi polla me estaba poniendo extremadamente cachondo. En ese momento giré la cabeza ligeramente hacia la derecha y allí estaba Veronica, que acababa de pasar por la puerta y ya disponía de sufiente movilidad para girarse. Nuestras miradas se cruzaron y me saludó con la mano, mientras que yo la saludaba con la cabeza. Ver a Veronica al tiempo que notaba mi polla sobada, me produjo un gran placer. Me hubiera corrido allí mismo, si no llega a ser por que la mujer retiró la mano de mi polla justo cuando pasabamos por la puerta, y sus tetas se marchaban de mi espalda. Cuando me vi libre del gentío me giré enseguida para ver quien era ella, pero parece ser que también disponía de cualidades para la fuga, igual que yo el dia anterior, y detrás de mi solo había dos hombres hablando de futbol, que me miraron extrañandos. Ahora era yo el que tenía cara de tonto mientras me preguntaba quien me había sobado la polla. Ahora era yo el desconcertado. Me pregunté si aquella mujer estaría discretamente camuflada espiando mis acciones. El verdugo se convertía en victima, pero una victima encantada. Cuando me acordé de Verónica y me volví a girar hacía donde estaba, ya se había ido. La puerta de un ascensor cerrándose, desvanecía su última visión. El gentío se empezaba a dispersar y consciente de esto, tapé mi erección con el maletín y tomé el próximo ascensor.
Aquel día había empezado igual de caliente que el anterior, no sabía si tendría fuerzas para continuar así, si estas situaciones se volvían a producir.
Al llegar a la oficina Marta no había llegado y me abrió la puerta Verónica, que era la única que estaba en la oficina. Eso me produjo un escalofrio que recorrió mi espalda, pensaba en tumbarla en nuestra mesa compartida y follarmela salvajemente, mientras que esperábamos que llegaran los demás, sobretodo por la ropa que llevaba ese día. Aparte de los pantalones vaqueros superceñidos, en los que había tenido el honor de acoplar mi polla, esa dia, como hacía un poco más de calor se había quitado una rebequita de llevaba, y aun sin enseñar nada, su fino jersey marcaba unas tetas de campeonato. Ya había tenido el gusto de tocarlas, pero verlas me hacía más gozo, aunque sólo fuera por debajo del jersey. Menos mal que el maletín seguía en su sitio y podía tapar la erección que, nuevamente, estaba surgiendo. El murmullo del resto de compañeros que se acercaban por detrás rompió mi sueño. Me giré para saludarlos, pero al ver a Marta me quedé de piedra. Llevaba un minivestido que no dejaba nada a la imaginación. Superescote, poco más y se le salían sus enormes domingas y superminifalda, estaba convencido que sin agacharse demasiado cualquiera le vería hasta su último pelo púbico. ¡Joder, en aquella empresa no le daba tiempo a mi polla a estar relajada! Tragué saliva y la salude con cara de tonto. Veronica se dió cuenta y se marchó a su mesa tranquilamente. Menudo pedazo de gilipollas había sido. Veronica estaba un millón de veces más buena que Marta, pero ésta sabía mostrar la mercancia, y ¡yo había pasado de Verónica por esa zorra! Marta me devolvió el saludo muy amablemente. Cada vez que Marta me miraba, la veía sonreir, como si alguien le acabara de contar un chiste. El resto de compañeros pasaron y se dirigieron a sus mesas, así que decidí hacer lo mismo.
Ese día noté a Veronica un poco más distante. No sé, nos acabámos de conocer, pero el día de antes me había parecido mucho más simpática. A lo mejor tuvo algo que ver el pajote que me pegué a su salud. De todas formas yo no aguantaba más y tras dejar el maletín cerca de mi mesa y tapar mi erección disimuladamente con las manos, me metí de nuevo en el baño dispuesto a hacerme otro monumental pajote a la salud de Veronica y a la de mi extraña magreadora, ésta vez echando el pestillo.

(continuará)

Nota: La historia se pone mucho más interesante a medida que avanza, solo os pido un poco más de paciencia, pero me parece más correcto contarla poco a poco, sin omitir los detalles.
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Antiguo 27-abr-2009, 03:15   #9
andaluz00
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si sobretodo sin omitor detalles

Última edición por andaluz00 fecha: 28-abr-2009 a las 02:28.
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Antiguo 27-abr-2009, 12:24   #10
C u t t r e S a r k
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Predeterminado

Eso eso, tu ve despacito pero sin pausa, y sobre todo, sin omitir ningun detalle. Leyendo tu supermorbosa historia es que me estoy poniendo muy BURRO y supongo que aun falta lo mejor, Un saludo majete, y sigue asi.clap00 00
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Antiguo 27-abr-2009, 13:34   #11
yopispoya
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Predeterminado Cuarta parte: Una nueva esperanza

Varias semanas habían pasado desde mi caliente inicio de trabajo, y ya me había hecho a las labores que requería el puesto. Lo único que odiaba era la hora de la entrada a la oficina, así que me hice con una copia de la llave y decidí entrar media hora antes a trabajar. No había casi nadie a esas horas, la gente no se agolpaba; lo único que echaba de menos era la posibilidad de sentir muy cerca el cuerpo de una mujer, pero prefería evitar eso, a sentir el pene de algún hombre, estoy convencido que habría muchos que disfrutarían arrimando su rabo al ojete del vecino. Cuando llegaba, abría la puerta principal, me preparaba las tareas del día, me tomaba un café, y cuando venían todos podía permitirme el lujo de perder unos minutos comentando cosas con ellos.

En este tiempo había podido intimar con ellos, ya que había muy buen ambiente en el trabajo. Nos tratábamos, más que como compañeros, como verdaderos amigos, incluido el jefe; se notaba que sabía liderar a su equipo: daba la presión necesaria para motivarnos, sin agobios. Con los que más tenía relación era con Paco y Andrés, al ser de una edad cercana a la mia, y como no, con Verónica. Ante la disyuntiva de estar empalmado y babeando todo el día mirándola o trabajar, opté por concentrarme en el trabajo, aunque sin descuidarla. Marta siempre estaba yendo y viniendo por toda la oficina, enseñando cacho, lo cual, paradójicamente no parecía afectar mucho a Paco y Andrés. Yo, por el contrario, hacía grandes esfuerzos por no mirarla demasiado. Ya sabía que no era nada del otro mundo, pero con lo salido que estaba y Verónica, tratándome sólo como amigo, me empezaron a salir callos en las manos.

Un día, la primavera llegó. Un extraño y repentino cambio de tiempo hizo que las chaquetas y prendas de abrigo se guardaran en el armario. Como siempre a la hora de entrar, ya estaba sentado en mi mesa, cuando vi entrar a Verónica.

-"Hola Veró"- la saludé, como todos lo dias. "¿Como has dormido hoy?- le pregunté, ya que últimamente me comentaba que le costaba conciliar el sueño y no pegaba ojo.

-"Pues mira, hoy no ha estado mal."- respondió-"¿Ves alguna ojera por aquí?- preguntó señalándose los ojos y riéndose. ¡Oh dios! ¡Que sonrisa tenía!

Yo me atormentaba pensando que no dormía porque se pasaba toda la noche follando con su novio. Me la imaginaba cabalgando encima de él, con sus tetas balanceándose, ella gimiendo y pidiendo más, la polla de su novio (no se porqué pero me la imaginaba enormemente grande, supongo que sería para fustigarme más) entrando hasta los huevos en su coñito, hasta casi reventarla, ella moviéndose hacia delante y hacia atrás para notarla aún más adentro, pero sin sacarla, para concluir en una espectacular cubana y corrida posterior. La imagen de sus tetas regadas con leche me daba un morbo realmente especial. Me la imaginaba con restos de leche por su cara, sus ojos y su pelo, y después limpiándole la polla con su boca. Esos pensamientos me ocupaban la mayoría de mis solitarias noches. Esa mezcla de celos y excitación me hacía masturbarme casi a diario.
Despues de saludarla ella se quitó una ligera rebeca que llevaba y para mi asombro, pues siempre iba marcando, pero nunca enseñanado la vi en una camiseta de tirantes, bastante escotada, donde se le podían ver, no intuir, gran parte de sus tetas. Para rematar la faena, ese día llevaba minifalda, no tan cortas como las que solía llevar Marta, pero era una alegría verle las piernas. Sus piernas, ¡que piernas! bien depiladas y musculadas, se notaba que hacía deporte. Me quedé un rato sin habla, y casi sin poder mirarla, así que decidí concentrarme en el trabajo en lo que quedaba de día.

Despues de la pausa del café, casi todo el mundo salió de la oficina, era normal visitar a los clientes periódicamente, y aquel día había querido el azar que se fueran todos a la vez. Nos quedamos en la oficina Javi, que tenía su mesa en la otra punta, Marta, que estaba en recepción y Verónica, que estab en frente mío. Si, siempre en frente mío, tan cerca pero, a la vez tan distante, sin poder tocarla, sin poder hacerla mía. Sólo me quedaba el consuelo de aquel primer día. No se porqué, pero como si notara que tuviera que hacerlo, como si alguien me hubiera avisado, levanté la vista de lo que estaba haciendo y la ví, hablando por teléfono. Estaba apoyada sobre la mesa, vencida hacia adelante, y a la vez anotaba cosas en un papel. Sus tetas, abultadas debajo de aquella minúscula camiseta, quedaban aplastadas por la presión de la mesa y parecían a punto de explotar, prácticamente estaban fuera de su ropa. Aquello me dejó de piedra. Instintivamente y sin pensarlo mucho me toqué la polla por encima de los pantalones. En seguida se me puso muy dura, mientras yo seguía masajeándome el rabo. El trabajo de Verónica la obligaba a hablar por teléfono gran parte de la jornada, por eso sabía que mientras lo hacía se abstraía y no prestaba atención a lo que había a su alrededor, ya que así se concentraba mejor. La mayoría de las ocasiones no sabía si entraba o salía alguien, incluso si yo estaba allí. Continuaba acariciando mi polla, que ya estaba a punto de reventarme el pantalón, mientras mis ojos no podían separarse de esas tetazas. Al mismo tiempo que hablaba se movía adelante y hacía atrás, frotándose las tetas sobre la mesa, supongo que sin darse cuenta. Yo, que estaba viendo eso, me imaginaba que se estaba frotando contra mí. Sentí una punzada de cordura y giré la cabeza para ambos lados. Nadie más se había percatado de la situación. Javi, seguía en su mesa, metiendo datos en el ordenador, y desde allí no podía ver a penas nada y supuse que Marta seguía en recepción. Así en un acto de locura, decidí liberar la presión de mi pantalón y lentamente me bajé la cremallera. Era una situación muy excitante, a menos de un metro de mí, estaba el objeto de mis deseos, ese día especialmente atractiva, y la sensación de poder ser descubierto me estaba poniendo todavía más cachondo. Pausadamente metí la mano por mi cremallera, bajé el slip, y me agarré el miembro, después lo empujé hacia fuera hasta que asomó solo la punta. Estaba a punto de darme un ataque. Las tetas de Verónica seguían en la mesa y yo no perdía detalle, no podía apartar la mirada. Ella no se daba cuenta, seguía concentrada en la conversación. Yo, por mi parte, comencé a acariciarme la punta del capullo, con un dedo. Ya había allí bastante líquido preseminal, y decidí esparcirlo por el resto de polla que asomaba. Seguí con dos dedos, haciendo el mismo recorrido. Luego me la agarré con la mano y comencé a bajar y subir muy despacio.

-“Toni, aquí tienes estos informes. Los que me pediste ayer”- la voz de Marta venía de detrás de mi espalda.

No la había visto venir, ni siquiera oido. En vez de utilizar el pasillo entre mesas central, había usado el pasillo que había entre las ventanas y las mesas, así que no había tenido tiempo de reaccionar, había venido a traición por detrás. Me giré lo más rápido que pude hacia el ala izquierda de mi mesa, al lado de los cajones, con la vana esperanza de tapar mi polla, que aun seguía fuera, e hice como si estuviera buscando unos papeles entre el montón que tenía en esa ala.

-“Si, gracias. Dejamelos hay.”- contesté, sin ni siquiera atreverme a mirarla a la cara y señalando el lado contrario de la mesa.

En esos momentos notaba que mi cara ardía y un terrible calor se apoderaba de todo mi cuerpo. La corbata me estaba asfixiando y no sabía como iba a salir de ésta. Era imposible que no lo hubiera visto. No sabía si me había visto la polla o simplemente que me estaba tocando, pero algo seguro que tuvo que ver. Mientras con la mano derecha rebuscaba entre los papeles que tenía en el montón, con la izquierda y como podía me metí la polla otra vez dentro de los pantalones y cerré la cremallera. En ese momento una gota de sudor cayó de mi frente y fue a parar a la primera hoja del montón. Decidí afrontarlo como pudiera, cogí el primer papel que me pareció del montón y me dí la vuelta intentando aparentar naturalidad. Allí seguía Marta con una sonrisa de oreja a oreja en su boca, mientras que iba dejando los informes en mi mesa, con una lentitud enfermiza. Cuando acabó apoyó un codo encima de los informes y se giró hacia mí, de forma que quedó parcialmente apoyada en la mesa.

-“Bueno, me parece que son estos.”- me dijo, mientras la sonrisa de su boca parecía que iba a transformarse en una carcajada.
Noté en ese instante como apartaba la vista y miraba descaradamente a mi paquete, que seguía enormemente abultado. Ese día Marta iba especialmente provocativa, llevaba una camisa negra ajustada con más botones abiertos de los que hubiera sido legal en muchos paises, y en la postura que estaba se le veía perfectamente el sujetador. Es más, me di cuenta que esas tetazas no cabían en ese sujetador y, para mi asombro, un pezón asomaba. Era grande y bastante moreno, además aprecié que estaba totalmente duro. No me lo podía creer, ¿se había puesto en esa postura para enseñarme las tetas y su pezón? Mi polla dio un respingo dentro de mi pantalón y provocó que se moviera. Una segunda mirada de Marta a mi paquete siguió al evento.

-“Revisalos y si no son… me vienes a buscar”- dijo Marta. Ese “me vienes a buscar” sonó mucho con segundas intenciones.

Se incorporó y se acercó todavía más hacía mí.

-“Uy, pero si estás sudando…”-agregó.-“Desabróchate la corbata que hoy hace mucho calor.”

Y sin casi poder reaccionar sus manos estaban sobre mi cuello estirando de mi corbata para aflojarla. Cuando creyó que estaba suficientemente floja se dispuso a quitarme el botón de la camisa que me oprimía el cuello. Yo estaba sentado y ella tuvo que agacharse para aflojarme la corbata, por lo que ahora sus tetas estaban a menos de medio metro de mi, y era difícil no mirarlas.

-“Bueno, ya está. ¿A que ahora estás mucho mejor? Si es que ya hace calor, y si no tienes que visitar a ningún cliente deberías hacer como nosotras”- dijo señalando a Verónica- “y venir un poquito más fresco.”

¡Dios!, Verónica, ya había dejado de hablar por teléfono, y lo peor es que no me había dado cuenta desde cuando. Allí estaba ella asintiendo con la cabeza a su amiga Marta. No sabía lo que había visto y peor aun, lo que había interpretado.

-“Claro, si es que vas muy abrigado.”-dijo Verónica- “¿No nos ves a nosotras? ¡Poca ropa…y a lucir cuerpo!- concluyó, riendo nerviosa.

Ambas empezaron a reir, a lo cual yo les acompañé forzadamente, aunque en mi cara se adivinaba perfectamente que estaba pasando un mal rato.

-“Bueno, lo dicho, los revisas y si ves que no son… me buscas”- dijo Marta, mientras se iba tranquilamente, como había venido.

Yo, por mi parte miré a Verónica, esperando otro tipo de reacción. Ésta empezó a recoger unos papeles, los metió en su maletín y dijo que tenía que ir a ver a un cliente, lo cual suponía que era cierto. Lo había vuelto a hacer, pero a escala mayúscula, había interpuesto a Marta antes que a Verónica, y ella había sido testigo. Parecía que iba cerrando puertas y abriendo nuevas esperanzas, aunque no fueran las mias.

Continuará
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Última edición por yopispoya fecha: 27-abr-2009 a las 13:41.
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Antiguo 27-abr-2009, 13:54   #12
C u t t r e S a r k
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Uy, Uy, UY........!!!!! No se por que, pero intuyo que aqui se va a dar un trio. JE JE JE JE JE JE......!!!!!!! Magnifico tu relato. Mis felicitaciones, y continua en cuanto puedas. Un saludo.paianotwort hBURROBURR O
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Antiguo 27-abr-2009, 14:15   #13
ejecutivo4
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Cool

Me está gustanto mucho.
aparte de lo bien escreto que está, tien un ritmo muy intenso.

Gracias.

espero la actualización con mucho interés.

Mr. executive
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Antiguo 27-abr-2009, 14:26   #14
CHARON
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Ufff....!!!! Excelente tu relato, y cuanto mas avanzas mas que sube la temperatura. Me esta gustando una barbaridad, y como bien dice Cuttre Sark, es de suponer que aun falta lo mejor. Un saludo y mis felicitaciones. Sigue asi.clap00 00
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Antiguo 27-abr-2009, 14:58   #15
yopispoya
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Predeterminado Gracias

Gracias a todos por vuestros mensajes de apoyo. La verdad es que a uno le gusta que lean lo que escribe. Seguiré escribiendo siempre que pueda y ya os anuncio que todo lo que habeis leido no tiene ni punto de comparación con lo que está a punto de ocurrir. Una pregunta morbosa, ¿cuantas pajas os habes hecho leyendo mi relato?

Un saludo y si eres tia un beso, donde tu ya sabes

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Antiguo 27-abr-2009, 16:37   #16
majere
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me está encantando!! sigue!
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Antiguo 27-abr-2009, 23:15   #17
diecornudo000
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Gracias a todos por vuestros mensajes de apoyo. La verdad es que a uno le gusta que lean lo que escribe. Seguiré escribiendo siempre que pueda y ya os anuncio que todo lo que habeis leido no tiene ni punto de comparación con lo que está a punto de ocurrir. Una pregunta morbosa, ¿cuantas pajas os habes hecho leyendo mi relato?

Un saludo y si eres tia un beso, donde tu ya sabes

pues yo ya me hecho una esta mañana imaginandome esa situación de la mujer viendote como te pajeas sin que te des cuenta....
muy bueno tu relato, confío en ti cuadno dices que lo que viene es mejor, no va a haber polla que no se empalme seguramente.
saludos
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Antiguo 28-abr-2009, 00:03   #18
0uch
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increible, continua!!
cl ap0000
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Antiguo 28-abr-2009, 00:55   #19
gato31
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madre mia chiquillo que morbazo de oficina!!! dime don es que te llevo una carta para ver las tetas de la recepcionista y las piernas de tu compañeraaa!!!!!
de momento van tres pajas a su salud.
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Antiguo 28-abr-2009, 02:39   #20
andaluz00
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donde demonios esta esa oficina que robo un uniforme de fontanero y me meto en la oficinaBURROBURROBURROBURRO
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Antiguo 28-abr-2009, 13:51   #21
jsonic
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Muy buena la historia, tanto excitante como entretenida.

Continúa, como estás, espero que tengas mucho que contarnos.
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Antiguo 28-abr-2009, 14:31   #22
yopispoya
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Predeterminado Quinta parte: Marta contraataca (version extendida)

Aquello había sido demasiado para mí. Demasiadas emociones condensadas en tan pocos minutos, que me hacían encontrarme realmente mal. Aprovechando que debía visitar a un cliente ese día, decidí marcharme lo antes posible de la oficina. Necesitaba reflexionar sobre lo que me estaba pasando. Necesitaba entender lo que ocurría. De una parte Verónica, tan cercana y tan inalcanzable, pero algo en su comportamiento me hacía intuir que podría intentarlo con ella. De otra parte, Marta, sin compromiso y buscando…no sé lo que buscaba, pero sólo podría atraerme mientras mi sed sexual no estuviera calmada.

Recogí algunos documentos de la mesa, los metí en el maletín y me dirigí al archivo en busca del expediente del cliente. Ya había entrado ahí alguna vez, pero no me había enterado muy bien del sistema de clasificación de la empresa, así que siempre que necesitaba algo se lo pedía a Marta. Intenté buscarlo, pero me fue imposible. La sensación de que tendría que pedírselo a ella no me estaba gustando nada. No quería hablar con ella, por lo menos hasta haberme aclarado, pero parecía que no me quedaba más remedio. Emprendí camino hacía recepción por el pasillo central. Cuando pasaba por la mesa de Javi, éste me llamó en voz baja.

-“Sshchcht, Toni. ¿Puedes venir un momento?”

Me extrañó muchísimo que me llamara. En el tiempo que llevaba trabajando allí, apenas había hablado con él. Era demasiado tímido. Supuse que al no haber nadie en la oficina, me quería preguntar algo sobre el trabajo, pero la conversación fue en otro rumbo.

-“Si, dime Javi”- le contesté.

-« Acercate, por favor . »

Me acerqué a su mesa y agaché la cabeza a la altura de la suya, ya que así me lo indicaba con un gesto.

-“Ten cuidado.”- dijo.

No sabía a que se refería. En ese momento además de tímido pensé que era un friki, un raro.

-“No sabes donde te estás metiendo. A mí no me van nada esos rollos…”- dijo Javi, pero se calló inmediatamente cuando vió aparecer a Marta por el pasillo.

-“Ah, Toni, ¿eran los informes que me pediste?”- dijo Marta.

Me quedé un momento dubitativo, pensando en lo que me había dicho Javi, en lo que podía haber visto desde su mesa, y en lo que estaba preguntando Marta.

-“¿Eh? ¡Ah! ¡Si! Si, eran esos informes.”- respondí.-“Bueno en realidad te iba a buscar ahora mismo.”

La cara de Marta cambió súbitamente. Se le notaba una satisfacción extrema, como si le hubiera tocado un premio en alguna tómbola.

-“Si, es que estoy buscando el expediente de un cliente y no lo encuentro.”- le dije

-“Pero, hombre, eso está hecho. Acompáñame al archivo y ahora mismo ‘te lo saco’.”- dijo Marta.

¡Joder, ésta iba pisando fuerte! Demasiado fuerte. Se giró y empezó a caminar contoneando las caderas de un lado a otro, que con lo corta que llevaba la falda, era una provocación en toda regla. Me quedé mirándola un momento. Giré la mirada hacia Javi. Éste me hizo un gesto de desaprobación con la cabeza. Volví a mirarla y fui detrás de ella hacia el archivo. Al entrar me preguntó que expediente era.

-“Ah, bueno. Es que ese es un cliente antiguo, lleva con nosotros desde el principio. Está arriba del todo. ¿Ves?”- dijo Marta, señalando hacia la parte más alta de una de las estanterías. Yo asentí con la cabeza. “Ahora cojo la escalera, y te lo bajo.”- concluyó ella.

-“¡No! No hace falta. De verdad. Te lo agradezco, pero ya lo cojo yo.”- dije, empezando a ponerme nervioso.

-“¡No seas tonto! Si esto lo hago yo a diario. Es mi trabajo.”- respondió ella, mientras se acercaba a una pequeña escalera, que había apoyada junto a la pared, y la abría.

-“ No. Insisto. No hace falta. Lo cojo yo; no sea que te hagas daño.”-insistí, sin saber bien que excusa poner para que se marchara cuanto antes del archivo.

-“¡Uyyy! ¡Que galante! Mira, que no. Si quieres ayudarme, sujétame la escalera, que está un poco coja, y ¡así seguro que no me caigo!”- respondió Marta.

Yo acepté finalmente. Puso la escalera debajo del expediente que necesitaba y yo sujeté la escalera con ambas manos. Ella comenzó a subir lentamente. Mientras subía no pude evitar fijarme en su escote. Ya lo había visto bien momentos antes, pero es que enseñaba demasiado. Nuevamente vi su pezón saliendo por su sujetador. Comenzaba de nuevo a ponerme cachondo y era una cosa que quería impedir, pero no lo podía evitar, mi polla tenía vida propia y parecía estar diciéndome a gritos :¡Fóllatela! ¿A que esperas, capullo? Una vez pasada la zona del escote, su culo se iba aproximando peligrosamente a la altura de mi cara. Pensaba que aquel expediente estaba demasiado alto y no sabía cuando acabaría mi suplicio. Cuando su culo estuvo junto a mi cara, giré la cabeza hacia el otro lado y esperé que el peligro pasara. Ese tiempo se me hizo eterno. Otra vez volví a notar esa extraña sensación, como que debía girarme y volver a mirar. Efectivamente, su culo ya había pasado de la altura de mi cabeza y ahora lo podía ver claramente. ¡La hija de puta no llevaba bragas! Su coño aparecía ante mí ahora como una flor en primavera. Lo tenía totalmente depilado, y unos labios carnosos se agolpaban alrededor de su rajita, que parecía estar ligeramente húmeda. Parte del culo también era visible. Un culo redondito, que acompañaba perfectamente a su coño.
En esos momentos creí que mi polla rompía la cremallera de los pantalones.

-“¡Ya lo tengo!”- dijo Marta, mientras cogía la caja del expediente, y volvía la mirada hacia mi. En ese momento se dio cuenta que le estaba mirando su precioso coño y dijo sonriendo: -“¿Ves algo que te guste?”.

Me puse muy nervioso y sin pensar bien lo que hacía solté las dos manos de la escalera. Marta estaba ligeramente girada hacía mí y al dejar la escalera libre, ésta se venció y Marta comenzó a caer. Instintivamente me coloqué para cogerla. Marta calló sobre mí, y del golpe nos fuimos los dos al suelo. Por fortuna la escalera no nos calló encima, si no hubiera podido pasar algo grave. La situación ahora era tremendamente complicada. Yo estaba de espaldas en el suelo y Marta estaba encima de mí, sin bragas. Mi polla le hacía presión en su barriga, mientras sus tetas estaban a la altura de mis abdominales, más que a la altura, parecían que estuvieran dentro. Ella notó la situación y la quiso poner más al límite, deslizándose sobre mí, apretando fuertemente sus tetas contra mi pecho, al tiempo que mi polla se disponía a la altura de su coño. Su cara ya estaba junto a la mia y en ese momento abrió la boca para besarme.

-“¿Estais bien? ¿Qué ha pasado?”- era la voz de Javi, que nos miraba incrédulo desde la puerta del archivo.-“He oido el ruido y he venido corriendo.”

-“Si, si. Tranquilo estamos bien.”-dije yo, mientras apartaba a Marta de mi lado casi de un golpe y me incorporaba rápidamente. “Marta se ha caído de la escalera, pero he podido cogerla. ¿Estas bien Marta?”- le dije mientras le ayudaba a levantarse.

Marta miraba a Javi con cara de odio. Agarró mi mano y se levantó sin decir nada. Cuando puso el pie derecho en el suelo su expresión cambió a una cara de dolor.

-“¡Ay, que daño! ¡Joder! Me parece que me he torcido el tobillo. Ayúdame Toni.”- dijo Marta

- “Por favor, Javi. ¿Puedes ayudarla? Es que tengo muchísima prisa y me tengo que ir.”- dije, mientras cogía el expediente del suelo y salía a toda prisa del archivo.

Sabía que no tenía que haber actuado así, pero debía de escapar de esa situación lo antes posible. Me había comportado como un auténtico cabrón, pero intuía que al tobillo de Marta no le pasaba nada, y que todo era un numerito.

El resto del día lo pasé en la empresa de nuestro cliente, tratando de trabajar y no pensar en los incidentes de la mañana. Incluso me invito a comer. Allí tuve tiempo de distraerme un poco, incluso bromear.

Había pasado casi todo el día fuera de la oficina y ya era bastante tarde. Pero no quería llevarme el expediente del cliente a casa y decidí dejarlo en la oficina y de paso introducir algunos datos en el ordenador para tener el sistema actualizado para el dia siguiente. Por la hora que era, supuse que no habría nadie en la oficina, por lo que tardaría poco. Al llegar a la oficina vi luz por debajo de la puerta, pero supuse que sería el jefe, ya que era usual que estuviera casi todo el día reunido fuera, ya que también hacía las funciones de comercial, y regresaba muchas veces cuando nosotros ya nos íbamos. Cuando abrí la puerta se me heló la sangre de todo el cuerpo. En recepción estaba Marta sellando unos impresos e introduciéndolos en sobres. Me quedé sin habla. No esperaba verla a esas horas, y tan pronto desde lo que había pasado esa mañana. Un simple “hola” salió de mis labios.

-“Hola, Toni.”-dijo Marta, casi despectivamente, sin apartar la vista de lo que estaba haciendo.

Yo no quería casi ni hablar, pero por no parecer descortés, y tras lo cabrón que había sido antes decidí darle conversación.

-“¿Qué tal tu tobillo?”- le pregunté.

-“Bien. Al final no ha sido nada.”- contestó friamente.

-“¿Qué haces aquí a estas horas?”-le pregunté, intentando hacerme el simpático.

-“¿Por qué? ¿Te importa mucho? Mira, el jefe quiere que esto salga por valija mañana a primera hora, y ¿quién es la pringada de la oficina? Pues yo.”- contestó ella muy borde.

-“¿Hay alguien más?”- le pregunté. Más que una conversación parecía un interrogatorio.

-“¿Tu ves a alguien?”- contestó en un plan demasiado borde.

Supuse que no le habría sentado muy bien lo de esta mañana, pero ya parecía más calmada, por lo menos, menos fogosa, así que entré en la oficina, dejé mi maletín en mi mesa y llevé el expediente al archivo. Cuando salí, fui un momento al baño y posteriormente me senté en mi mesa y empecé a trabajar con el ordenador. Al rato oí una vez que venía de atrás.

-“¡Ay, Toni, lo siento! No quiero estar enfadada contigo.”- dijo Marta.

Yo dí un respingo en mi asiento y me giré para verla.

-“No, tranquilo, girate. Podemos hablar mientras trabajas. Así te iras antes…”- dijo ella.

Me giré y continué trabajando, pero ahora estaba muy nervioso, no sabía lo que pretendía. Ella se acercó a mí por detrás y se apoyó sobre mi espalda. Bueno, literalmente puso sus tetas sobre mi espalda y dejó caer su peso sobre mí. Aquella sensación me resultaba extrañamente familiar. Ese par de tetazas en mi espalda… De repente el recuerdo de la sensación vino a mi mente. Los primeros días en la oficina. La aglomeración de gente. Las tetas en mi espalda. Aquella mujer sobandome la polla.

-“Mira, Toni. No quiero que te sientas incómodo con lo que voy a decirte. ¡Uy! Estás muy tenso. Dejáme que te de un masajito en los hombros.”- me decía, mientras, sin apartar las tetas de mi espalda comenzaba un suave masaje.

Yo estaba como paralizado, sólo podía dejarme hacer, como un mero espectador de los acontecimientos. No quería, pero me estaba gustando demasiado esa sensación, y mi polla nuevamente se me puso durísima. Pobre polla, había estado todo el día para arriba y para abajo sin ni siquiera descargar una sola vez y se estaba vengando de mí.

-“¿Te habrás dado cuenta que siento algo por ti, verdad, Toni?- ella seguía hablando mientras pasaba de masajearme de los hombros al pecho.

Estaba cachondísimo. Mi polla estaba a reventar. Simplemente no contesté. La miré a la cara, ella bajó la suya y nos besamos apasionadamente. Nuestras lenguas se buscaron y se fundieron, mientras sus manos pasaban por todo mi pecho. Yo me dí la vuelta y le acaricié la cadera. Y nuestras lenguas seguían lamiéndose. Le subí la mano hasta alcanzar una de sus enormes tetas y la masajeé deseperadamente. Ella gimió dentro de mi boca. Subí la otra mano y le froté las dos tetas a la vez, al tiempo que se las movía. Ella volvió a gemir. Nuestras bocas se separaron sólo un momento, para besarnos nuevamente con más ímpetu. No podía dejar de tocar aquellas maravillosas tetas. Ella se hechó para atrás, se desabotonó la camisa y sacó sus enormes pechos por encima del sujetador. Nos acercamos y la volví a besar. Mis manos volvieron a sus ubres. El contacto de mi mano sobre su pecho desnudo la hizo estremecer. Sus pezones estaban rígidos como escarpias. Mis labios abandonaron los suyos y los puse en sus pezones. Chupé como un poseso, como si nunca lo hubiera hecho antes. Ella cerró los ojos y gimió.

-“Si, vamos, cabrón, chupame las tetas. ¿Te gustan verdad? ¡Vaaamos, más fuerte!- gritó Marta.

Al oir eso, me entró como un ataque y le empecé a chupar más fuerte las tetas, incluso a morderle los pezones. Al tiempo ella me frotaba el pecho con la mano e iba bajando hasta mi rabo. Lo notó tremendamente duro. Al primer contacto de su mano con mi polla le di un mordisco bien grande en un pezón. Ella dio un grito entre dolor y placer. Hábilmente me bajo la cremallera y me sacó la polla en casi un movimiento. Yo seguía chupándome las tetas. Ella empezó a pajearme salvajemente, estaba deseosa de hacerlo. Me bajaba la piel del capullo hasta casi romperme el frenillo muy suavemente y luego volvía a subirlo. Me estaba poniendo malísimo. Mi líquido preseminal era ya suficiente para que toda mi polla brillara.

-“¡Que polla tienes cabrón! ¡Es más grande aún de lo que me imaginaba!”- dijo Marta.

Aquello infló mi ego un poco más, porque mi polla ya no podía estar más hinchada. De repente se arrodilló junto a mí, cogió una teta con su mano y sin soltar mi polla , le pasó el capullo por el pezón. Lo restregaba fuertemente y yo sentía su pezón, de esa enorme teta , en la punta de la polla. Cuando acabó con un pecho, hizo lo mismo con el otro. Me estaba dejando llevar y lo estaba pasando realmente bien. Después del día que había pasado aún me preguntaba cómo estaba aguantando tanto sin correrme. Cuando terminó de frotar sus tetas con mi polla, dio un inmeso escupitajo a mi rabo y lo extendió por toda su longitud con la mano. Luego se lo colocó entre las tetas, las apretó fuertemente contra mi miembro y empezó a moverlas arriba y abajo frenéticamente. ¡Joder, era la mejor cubana que me habían hecho en toda mi vida! ¡Y encima con esas super tetazas!
Empecé a gemir sin disimular y a pedirle que no parara.

-“¿Te gusta, eh? Mira que bien se mueve tu polla entre mis tetas.”- dijo Marta.

Aprovechando que ella estaba de rodillas, deslicé su minifalda para arriba y dejé al aire su culo y su coño. Entonces ella mientras me frotaba la polla con las tetas, sacó la lengua para que se frotara con ella cuando mi polla llegase. El primer roce de mi polla con su lengua me hizo estremecer. Noté una sacudida en todo el cuerpo y le di una gran palmada en el culo.

-“¡Oh, si, Toni! Azótame. He sido una niña muy mala”- respondió Marta.

Yo me puse a tope y puesto que tenía permiso le di otra palmada en el otro cachate del culo. Estaba vez ella sólo gimió. Entonces soltó la polla de entre sus tetas y se la metió en la boca. ¡Ah, que sensación! Comenzó a chuparmela muy rápidamente, haciendo hincapié en la punta del capullo. Yo seguí azotándole el culo sin contemplaciones. Ella me sacó los huevos por la bragueta y comenzó a lamérmelos. Alternaba la chupada de polla con la de huevos. Su culo estaba completamente rojo. Arrimé mi mano hasta su coño y estaba completamente empapado. Le froté levemente todos los labios. Ella sintió un escalofrio y se metió un huevo en la boca. Me sentí succionado. Le empecé a tocar el clítoris suavemente al principio. Ella me chupaba la polla más fuertemente. Ahora le frotaba rápidamente el clítoris, alternando con todo el coño. Ella ahogaba los gemidos con mi polla. Le metí un dedo en el coño y comencé a meterlo y sacarlo. Ella se sacó la polla de la boca y dio un enorme gemido. Siguió chupándomela. Estaba realmente a punto de correrme, mientras yo la masturbaba.

-“Marta, ¿estás ahí? He visto luz y he entrado.”- la voz del jefe se escuchó en recepción.

Ya no podía más y del susto me corrí en el acto. Empecé a eyacular como una fuente. El primer chorro salió en la boca de Marta, y le llegó casi hasta la garganta. Ella se sacó mi polla de la boca, porque también había oído al jefe, y el segundo chorro le estalló en la cara, llegando incluso hasta su corto pelo rubio. Mientras se levantaba, el tercer chorro fue a parar a sus tetas. Marta se puso de pié y empezó a correr hacía al baño, que teníamos al lado, y algunas gotas de mi leche cayeron al suelo. Yo me arrimé lo más que pude a la mesa y el resto de chorros fueron a parar, supongo, debajo de la misma y al suelo. Entonces el jefe cruzó el minúsculo pasillo y apareció en la sala, justo en el momento que Marta cerraba la puerta del baño. Yo cogí el auricular del teléfono y disimulé mientras hacía que hablaba con alguien. El jefe se acercó a mi mesa y me dijo en voz baja.

-“Hola, Toni. No sabía que estabas aquí ¿Has visto a Marta? ¿Sabes si tiene preparado lo mio?- me preguntó.

-“Me parece que está en el baño, pero de lo que me comentas no sé nada”- le contesté, tapando el auricular.

-“Ahora cuando salga le dices que la espero en mi despacho.”- dijo, mientras se daba la vuelta y de iba su despacho.

Cuando despareció de vista, colgué el teléfono y me eché las manos a la cabeza. Había faltado muy poco, pero que muy poco. Seguía con la polla fuera y no sabía ni cómo había dejado el suelo. Rápidamente me guardé la polla, limpie como pude el suelo y la mesa, apagué el ordenador y recogí mi maletín. Marta seguía sin salir del cuarto de baño, supongo que le costaría limpiarse toda mi leche de su cuerpo. Cuando salí, le dije al jefe que me tenía que ir pero que suponía que Marta saldría enseguida. Nos despedimos y me fui como una exhalación.

No sabía por lo que había hecho, había disfrutado del momento, pero cuanto más me acercaba a Marta, más me alejaba de Verónica.

Continuará
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Última edición por yopispoya fecha: 28-abr-2009 a las 14:35. Razón: Aclaracion del titulo
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Antiguo 28-abr-2009, 22:12   #23
CHARON
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Excelente tio, vaya relato que te estas marcando. Me esta gustando una barbaridad. Sigue asi que ya me tienes enganchado a tu historia.c lap0000bee rchug
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Antiguo 28-abr-2009, 22:53   #24
andaluz00
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joder ni se te acurra parar, es que paras, y me presento en la puerta de tu casa con papel, un boli, y una escopeta, y hasta que no me escribas el resto no me voy(ñam)(ñam)
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Antiguo 29-abr-2009, 00:14   #25
SICK_SOUL
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ya era hora de un relato asi apareciera por aqui
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