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Tus Relatos y experiencias - relato - Con los ojos vendados Herramientas
Antiguo 30-01-2011, 17:25   #11
maturanga
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Predeterminado Con los ojos vendados 2

Agarrada por el codo, te llevo a trompicones a la ducha aun con los ojos vendados te quedas sentada en el fondo de la ducha indefensa mientras disfruto de verte sucia de su de sudor y del semen que se escurre entre tus muslos.

Te asusta cuando siente el chorro de agua fría, intentas apartarte pero con las manos atadas a la espalda solo consigues sacudirte torpemente gimiendo. Te obligo a ponerte en pie pero no pienso soltarte y menos aun quitarte la venda.

Froto tu cuerpo con fuerza, te enjabono como a un niña rebelde, empezando con suavidad y volviéndome más brusco poco a poco, estrujo los pezones duros por el frío o la excitación, el vientre liso, abro tu culo para dejarlo expuesto y te ganas un azote cuando te resistes, dejando la marca roja de mi mano.

Si misericordia meto los dedos en tu coño que un esta dilatado, siento el calor de tu interior y como has vuelto a humedecerte.

Busco tu punto G y comienzo a acariciarlo lentamente mientras que con el pulgar froto tu clítoris, subiendo el ritmo cada vez más rápido, más y más, gimes y tiemblas aun atada y cegada por la venda, Los pequeños orgasmos que te hacen temblar y que dejan paso a otro orgasmos más fuertes. Te cuesta respirar y las piernas te flaquean, los gemidos se han convertido en llanto, hasta que ya no puedes más y te derrumbas sobre mí, temblando y sollozando. Solo entonces te beso suavemente, y lamo tus lágrimas.

De nuevo te llevo a la habitación, con le cuerpo aun mojado guiándote como un animalito perdido.

Me siento y te coloco de rodillas ante mí, instintivamente adoptas la postura de sumisión y estás tan hermosa que no puedo resistirme a cogerte del pelo húmedo y obligarte a lamerme el cipote.

Sacas la lengua y te guío para que lamas mis huevos y mis ingles, un suave tirón vasta para chupes ansiosa el largo tronco hasta llegar al punta donde dejo que te recrees un poco, escuchando tu grandes lametones, ruido de tus topes en sobre mi capullo, mientras que ciega y arrodillada te retuerces buscando la mejor postura que te permiten tus ataduras.

Hago que te la tragues entera agarrándote bien el pelo por debajo de la coronilla, bombea para que te la metas hasta la campanilla y aun así no puede con todo, la babeas y gimes pero si aflojo la presión tu misma intentas tragar más, hasta que tengo que separarte para ver tu cara sofocada y babeante.

Te siento sobre mí separándote las piernas con brusquedad quedas de cara mí, con tu coño empapado rozando mi polla. Me es muy fácil agarrote por las ataduras para que te muevas lentamente con mi el tronco de mi polla bien encajado entre tus labios vaginales. Con la otra mano tiro de tu haciendo que te arquees y descubras el cuello, lamiéndote las pocas gotas de agua que aun quedan sobre tu piel. Mi lengua sube hasta llegar detrás de tu oreja donde me recreo, mientras el moviendo de tu caderas se hace más fuerte, frotando tu clítoris contra mi polla dura, empapada por tu flujo.

-¿Quieres que te la meta?

Es la primera vez que te permito hablar, y solo alcanza a susurrar un tímido – Sí…

Con los ojos vendados el cachetazo, un que flojo, te coge por sorpresa.

Pídelo bien
Quiero que me la meta.

El siguiente cachetazo es un poco más fuerte, hace que se te escape una lágrima.

Quiero…. Uff… quiero que me follé… que me reviente…

Un solo movimiento basta para levantarte por las caderas y empalarte, haciéndote gritar y sollozar. Dejo que te acostumbre antes de hacer que te muevas en círculo, agarrando bien fuerte las cuerdas de tus muñecas, para que te siente poseída, para dejarte claro quien manda.

Te veo saltar sobre mi desmadejada como una muñeca de trapo, bien agarrada por las caderas mientras que lamo y muerdo tus tetas. Más fuerte y más rápido, dándote azotes en el culo solo por el placer de oírte chillar, para espolearte como a un potra salvaje.

Cuando se noto como se acerca el orgasmo, cambio el ritmo más lento y profundo, para mantenerte al borde del placer, para que sufras y sepas que gozara cuando yo quiera.

Bien agarrada por las caderas, con mis dedos enterrados en tu culo, ya no hace falta agarrarte de las ataduras para que te arquees y te retuerza. Cada embestida de mi polla, te pone al borde del precipicio, el principio de un orgasmo que no termina de romper. Hasta que me apiado de ti y dejo que te corras como una perra. Empapándome con tu juego que sale a borbotones cuando por fin dejo que el orgasmo te sacuda.

Hundes tu cara en mi hombro y te dejas llevar por el place durante unos instantes interminables. Y te queda agotada apoyada sobre mi pecho, hasta que suavemente te separo y aun con las manos atadas a la espalda, te quito la venda para por primera vez dejar que me veas la cara.
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Antiguo 10-03-2011, 13:51   #12
maturanga
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Me siento tranquilamente, y con voz calmada y firme pronuncio una única palabra.

-Desnúdate.

Te haces la remolona, pero mi mirada te deja claro que no tienes otra opción. Una a una tu ropa va cayendo al suelo, y te quedas solamente una medias negras. Arrodillada y esperando la siguiente orden.

Me tomo mi tiempo, disfruto de tu cuerpo y tu obediencia.

-Ven. -pronuncio por fin.

A cuatro te acercas y como una gatita mimosa apoyas la cabeza en mi muslo para que te acaricie el pelo, mirándome expectante.

Me desabrocho y mi polla salta como un resorte, tu tienes la culpa de que este tan dura.

-Chupa. – Pero una vez más ha que obligarte a que hagas lo que estas deseando.

Agarrantote del pelo, con mano firme te voy dirigiéndote para que pases la legua a todo tronco, obligándote a lamer lo huevos cargados de leche.

-No dejes de mirarme a los ojos.

Es un espectáculo ver tu expresión cuando primero mamas el capullo húmedo y brillante por el líquido preseminal, como un animal hambriento. Intentas tragarte un tronco demasiado largo y grueso, la saliva se te escapa, se escurre por la comisura de tu boca.

-Babéala bien porque tu saliva es el único lubricante que voy a usar.

Entonces comprendes lo que va pasar.

Te separo con brusquedad y con cierta rudeza hago que te siente sobre mi, agarrando te por las caderas y usando los pulgares para abrirte los cachete del culo y obligarte a que te siente en mi polla que lentamente se clava en tu culo.

Quiero que te duela un poco al entrar, quiero oírte gemir y lloriquear, hasta que estas complétamente empalada. Se te han saltado las lágrimas pero cuando paso mis dedos por tu coño descubro que allí también estas "llorando".

Mueves las caderas en círculo, mientras que mis manos acarician tu vientre, amasan tus pechos y estiran tus pezones con crueldad.

Dedos que juegan con tu coño y se mantén en tu coño mientras esta mi polla esta bien clava en tu culo, ahora tienes los dos hoyitos llenos a la vez.

Empiezas a perder el control y te arqueas hacia atrás, aprovecho para besarte el cuello, para girarte la cara y lamer tus lágrimas. Te beso y muerdo suavemente tus labios.

La excitación crece y los movimientos se hace cada vez más salvajes. Tus flujos empapaban tus muslos y escurren hasta mis huevos. Puedo sentir como aprietas mi polla dentro de ti, puedo sentirla a través de la fina carne que separa la vagina del ano, cuando mi dedos se clavan en tu interior aun más buscando tu punto G. Para robarte un orgasmo, y luego otro y otro… hasta que quedas cansada y sudorosa, pero esto no ha terminado.

Arrodillada ante mi y tirándote del pelo para que me mires, derramo en toda mi leche en tu boca, pero tienes prohibido tragártela.

Vamos a salir a la calle, si dejar que te laves, hago que te vistas con unos leggins negros, sin nada debajo, que se meten en tu rajita y estilizan tu lindas piernas.

Caminar entre la gente, los hombres mirándote con deseo y las mujeres con envidia, con mi leche aun en la boca sin que nadie lo sepa. Se que pasaras vergüenza, pero yo estaré a tu lado llevándote orgulloso del brazo, y de vez en cuando te pediré que abras la boca discretamente para comprobar que no la has tragado hasta que yo te de permiso.
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Antiguo 29-03-2011, 13:18   #13
maturanga
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Estamos en el ático de un edificio muy alto. Sin mediar palabra te atraigo hacia mí, y te inmovilizó contra n gran ventanal, te arranco la ropa, rompiéndote el tango que uso para amordazarte. Solo con eso ya has empezado a humedecerte y sin contemplaciones te la meto tan fuerte que en cada embestida tienes que ponerte de puntillas mojándote cada vez más.

Te oigo gemir a través de la mordaza y tu cara aplastada contra el cristal tiene una expresión de miedo, pero tus ojos me hablan de excitación, así que te doy más fuerte aun, mientras que nuestras respiraciones empañan el cristal.

Te arranco de la boca ese trozo de tela babeado solo por el placer de oírte jadear cuando el orgasmo se acerca y las piernas te tiemblan mientras que mis manos te sujetan impidiendo que te escapes.

Justo cuando estas apunto de derretirte de placer, me aparto dejándote con las ganas para hacer que te arrodilles y pasarte mi polla húmeda de tus jugos por la cara. Golpeándote con ella y haciéndote rabiar cuando te la paso por los labios pero impidiendo que la chupes aunque sacas la lengua para lamerla.

Te paso la polla pringosa por la cara, disfrutando de tus intentos de atraparla con la boca, cuando intentas cogerla con las manos, te llevas un cachetazo en la cara. Y te riño para que mantengas las manos cruzadas detrás de la espalda.

Solo entonces te agarro la cabeza y comienzo a follarte la boca, metiéndola hasta el fondo mientras que polla te obliga a tener la boca abierta al máximo, hasta que te atragantas un poco y babeas sin control, aguantándote las lagrimas.

Te cojo en peso bruscamente y te llevo a la cama, atándote las manos al cabecero, como si fueras una potrita que tengo que domar. Te vendo los ojos con una corbata, y disfruto viendo como te retuerces indefensa y pataleas intentando soltarte. Tú y yo sabemos que precisamente soltarte es lo último que quieres y que en realidad te retuerces de excitación.

Así atada y con los ojos vendados, aun ardiendo por el orgasmos que me he negado a darte, notas por sorpresa como algo frío recorre tu piel, juego con un trozo de hielo pasando entre tus pechos, haciendo que los pezones se pongan aun más duros antes de chuparlos y morderlos estirándolos con los dientes. Bajando lentamente por tu vientre, hasta llegar a tu coño. Te abro los labios vaginales con el hielo que empieza a derretirse de tan caliente que estas, el calor de tu flujo puedo con el frío del hilo, mezclándose. Así que subo para llevar a el hielo a tu boca, para lo chupes sedienta, mezclado con tu propio sabor.

Sin avisar te doy la vuelta, dejándote a cuatro patas, con el culo levantado y las manos aun atadas la cama. En esa postura juego de forma descara con tu coño amasando, abriéndolo y estrujándolo, repartiendo tu flujo antes empezar a follarte con un trozo de hielo, que poco a poco va metiéndose más adentro hasta quedar completamente encajado en tu interior.

Cuando aun no te has repuesto de la sensación de frío y calor en tu coño, te abro los cachetes del culo clavando los dedos hasta hacerte daño, dejando tu ano expuesto. Antes de empezar a pasar la punta de mi pene, ya estas llorando

-No, por favor, no, es muy gorda, me va a doler.

Me da igual tu suplicas y te llevas un azote en culo para que te calles, da igual cuanto llores, yo hago lo que me da la gana, tu cuerpo es de mi propiedad y lo uso como quiero.


Te voy abriendo el culo poco a poco, cuando crees que ya ha terminado aun queda más verga por entrar, resuellas y gimes, agarrándote al cabecero de la cama, aguantas la mezcla de dolor y placer. Sentir como el hielo se derrite dentro de tu coño, mientras te empalo el culo por completo, y mis manos te agarran fuertemente por las caderas, atrayéndote hacia mi para clavártela aun más profundo.

Así empiezo a bombearte sin piedad, solo eres un cuerpo para mi placer más egoísta, el ritmo se acelera, y cuando menos te los esperas, derramo lentamente agua helada por tu espalda haciendo que te retuerzas a un más.

Si dejar de penetrarte sacio mi sed, lamiéndote la espalda mojada, subiendo hasta llegar a morderte los hombros y susurrarte que eres solo mía.

Así recostado sobre ti como dos animales, comienzo a jugar con tu clítoris, mientras tu culo se adapta al tamaño de mi polla. Estás empapada por la mezcla de tu flujo y el hielo derretido. El orgasmo inacabado de antes, hace que apenas puedas resistir que te torture dulcemente el clítoris, y te convulsionas con el primer orgasmo. Pero estas atrapada bajo mi peso, y no voy a dejarte tan fácilmente.

Mis dedos no para de jugar con tu coño, mientras que puedes sentir mi polla cada vez más dura y gorda dentro de tu colita. Otro orgasmo te llega sin avisar aun más fuerte que el anterior, haciéndote gritar tan fuerte, que los vecinos deben creer que te estoy dando una paliza.

Solo entonces eyaculo dentro de ti y puedes sentir como mi leche te llena en cada latigazo

Me separo de ti sin decir una palabra, mientras el semen caliente se escurre de tu ano completamente abierto, cayendo lentamente sobre tu coño empapado.

Te dejo así, atada a la cama y expuesta, hasta que me de la gana soltarte.

Última edición por maturanga fecha: 29-03-2011 a las 13:23.
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Antiguo 29-04-2011, 15:27   #14
maturanga
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Estamos en una fiesta de etiqueta, los dos muy bien vestidos. Pero la fiesta es tan aburrida que empiezo a acariciar tu cuerpo discretamente, pasándote la mano por la espalda lentamente hasta llegar al culo, que te pellizco haciéndote saltar y llamando la atención de la gente que hay cerca. Me limito a sonreírles como si no pasara nada mientras tu te pones rojas y bajas la mirada.

Si sigo acariciándote hasta que estoy tan excitado que te cojo de la mano y te saco de la fiesta, para llevarte al un sitio más tranquilo. Como la habitación donde se guardan los abrigos.

Ahora puedo manosear tu cuerpo a mi antojo sin miradas indiscretas, meter las manos bajo ese vestido de lujo mientras te beso y te muerdo los labios. Meter los dedo bajo tu tanga y comprobar como estas húmeda y con el clítoris hinchado.

Hago que te arrodilles delante de mi y que note mi erección a través de la tela de pantalón, que la acaricies mi polla notando su tamaño esperando que te de permiso para sacarla.

Cuando por fin dejo que me abras el pantalón, es un placer ver tu cara de excitación y la forma en que te gusta mimar mi polla, pajeándola lentamente con esas manitas que no pueden rodear del todo su grosor, frotándotela por la cara para que te impregne de olor a macho antes de meter la punta el boca y mirarme a los ojos buscando mi aprobación para empezar a chupar.

Glotona, intentas tragártela toda entera de una vez, y mucho para ti, la saliva se te escapa mientras mamas solo parando para darle lametones a los huevos. Chupas como si tuviera miedo de que te la fueran a quitar, cuando sabes que es toda para ti.

Tengo que apartarte para no correrte tan rápido, poniéndote en pie, a la fuerza te doy la vuelta y subiéndote el vestido y apartando el tanga a un lado te la meto de un solo golpe. Para empezar a follarte de forma salvaje, así de pie, sin que nada nos sostenga. Solo agarrada firmemente por las caderas, eres poco más que una muñeca de trapo que se bambolea al ritmo de mis envestidas, mientras gimes y jadeas cada vez más fuerte.

Cuando llevamos un rato así, cuando noto que nos observan, a través de la puerta entrecerrada esta mirando una de las camareras de la fiesta. Sin duda ha venido a ver que era el jaleo que estamos montando y se encontrado con una escena muy excitante.

Cuando nota que la he descubierto hace amago de irse, pero la excitación puede más y me limito a sonreírle. Te tiro del pelo para que levantes las cabeza y que tu también la veas.

Te revuelves por la vergüenza e intentas separarte pero no voy a dejar que esto acabe así, te penetro más fuerte, pero cambio a un ritmo mucho más lente, obligándote a recostarte sobre mi. Saco tus tetas por el escote del caro vestido que ahora es poco más que un trapo arrugado. Las amaso duramente, juego con los pezones duros mientras te lamo el cuello y mi polla entra más profundamente en ti.

Toda la habitación huelo a sexo y sudor, eso parece contagiar a la camarera que sin atreverse a entrar disfruta del espectáculo tocándose por encima de la ropa y mirado de vez en cuando la pasillo para que no nos descubra nadie.
La vergüenza y la excitación se entremezclan para llevarte al borde del orgasmo, tu piernas empiezan a flaquear, y Tengo que darte un fuerte cachetazo en el coño para que no te corras aun, para poder seguir follándote mientras tus flujo corren por tus muslo manchan las carísimas medias negras.
La camarera parece sorprendida por la forma tan dura en que te tratos, hace un rato eras una señora bien en un fiesta, y ahora eres mi juguete sexual.

Solo cuando llega mi propio orgasmo dejos que tu termines, alcanzando los dos el placer a la vez, siente mi semen saliendo con fuerza estrellándose en lo más profundo de tu útero.

Cuando recobramos el aliento, me separo de ti y dejo que recompongas el vestido y el maquillaje que se te ha corrido, parece que la camarera se ha ido en silencio, quizás a masturbarse o buscar a un hombre que la folle igual que acabo de hacer contigo.

Nos marchamos para seguir la fiesta en casa.
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Antiguo 19-05-2011, 14:15   #15
beama1971
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Predeterminado Que morboso

Me gustan mucho tus relatos. Me excitan muchisimo.
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Antiguo 06-06-2012, 03:14   #16
esclavoguerrero
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Predeterminado Mmmmmmmmmmm!

Muy Buenos Relatos!

Retómalos Por Favor!
__________________
A VECES ESCLAVO...
A VECES GUERRERO.
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Antiguo 27-06-2012, 21:15   #17
maturanga
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Predeterminado

Te dedicas a pasear delante de mi vestida únicamente con tacones de estilete, medias de seda negra que te llegan hasta rozar el coño y todas tu joyas caras, anillos, pulseras y collares, que tintinean suavemente cuando caminas haciendo equilibrios sobre esos tacones tan finos.

Te mueves por la sala como si estar así fuera lo más normal del mundo, desnuda y con la cara maquillada como una puta fina. Hace la pantomima de buscar algo, de ordenar y recoger, pero cada movimiento está ensayado par provocarme y de vez en cuando me miras con una fingida indiferencia.

Mi polla esta dura, marcando su tamaño en el pantalón. Me lo sobo con descaro y a ti te vuelve loca que aun no pase a la acción. Yo decido cuando y como.

Te vuelves más descarada, te agachas sin doblar las rodillas para recoger del suelo algo inexistente, dejando a la vista el ojete y la raja del coño, Tu culazo de madura se menea sobre tus piernas enfundaba en seda estilizadas por los tacones.

No aguanto más y te agarro por las caderas pegándote mi polla dura al culo. Te vuelves con un gesto de niñita rebelde. Me miras desafiante y te garro del pelo obligándote a echar la cabeza hacia atrás dejando el cuello al descubierto, que beso lentamente subiendo hasta tu boca. Me muerdes los labios y me empujas.

-No quiero…- dice, como si te hubieras vestido así solo para limpiar la casa.

Te vuelvo ha agarrar del pelo, esta vez más fuerte y te arrastro al dormitorio.

Te obligo a mirarte en el espejo de cuerpo entero, quiero que veas la imagen que das solo vestida con las medias y las joyas. Con el maquillaje que empieza a correrse. Sometida al macho y aun así con una mirada desafiante en los ojos.

Haces amago de soltarte y tiro más de tu pelo, pegandote a mi polla durísima. Con la mano libre recorro tu cuerpo a mi antojo, porque es de mi propiedad y hago lo que me da la gana.

Magreo tus tetas, las sobo y las maso sin ninguna delicadeza, los pezones se ponen duros dejando claro que aunque sigues empeñada en tu rebeldía, lo estas disfrutando.

Te separo las piernas y mi dedos se clavan en tu coño húmedo y caliente, te abro y te dejo expuesta delante del espejo. Pellizco el gordo clítoris haciendo te saltar, lo descubro de su capuchón y lo acaricio lentamente.

Solo alcanzas a susurrar – no, no, no… sí… cabrón, sí… sííí…

El placer va subiendo pero me niego a aumentar el ritmo, tu sola has empezado a pellizcarte los pezones y estirarlos como si te los quisieras arrancar mientras sigo follandote con los dedos.

Cuando el orgasmo te llega, las piernas te flaquean y con un tirón de pelo te obligo a mirar.

- No quiero que cierres los ojos, por primera vez vas a ver la cara que pones cuando te corres como la puta barata que eres en realidad.

Hora es cuando mis dedos se mueven más rápido, alargando el orgasmo hasta que ya no puedes sostenerte como una muñeca de trapo.


No he terminado contigo y si dejar que te recuperes hago que te arrodilles ante mi, y me saco la polla más dura y gorda que nunca, con el capullo empapado. Te resistes, es increíble que aún continúes con ese juego, porque los dos sabemos que no es más que juego para retar al macho, para provocar el castigo y que te obligue a hacer lo que estas deseando, comerte un pollo que no te cabe en la boca.

Un par de hostias resuenan en la habitación y te dejan la cara enrojecida, suficiente para quitarte las tonterías. Te meto la polla en la boca hasta las campanillas. Te follo la boca sujetándote por el pelo para imprimirte el ritmo, para asegurarme que te la tragas toda hasta atrangatarte.

Me miras con lujuria en los ojos mientras dos lagrimones te ruedan por la cara arruinándote el rimel y me encanta como el maquillaje embarrado te da aun más pinta de puta.

Ya no hace falta obligarte a mamar, nunca hizo falta solo era el papel al que te gusta jugar.

Agarras el tronco de mi polla con tus dedos llenos de anillos, una verga tan gorda que no puedes rodearlas por completo, te recreas chupando el capullo y acariciándome los cojones antes de darle lametazos de perra. Los notas grandes y pesados, llenos de leche espesa.

Te estas pequeña venganza haciendo sufrir con una mamada intenza, cuando notas que esto apunto de correrme, paras te pasa el cipote por la cara y le das besos en la punta. Lo mimas como una niña pequeña haría con su mascota. Lo pajeas lentamente y pasas la lengua por la corona del glande, la parte más sensible antes de volver a mamar y chupar como si tuvieras miedo de que la fueran a quitar.


Por fin tienes piedad de mi, te garras a mis piernas y mamas como una desesperada, haciendo que todas tus joyas tintinen con el movimiento, mi polla se hincha y suelta el primer trallazo de semen directamente en tu bocas. Con un gruñido voy soltado cuatro o cinco latigazo de leche espesa mientras me estrujas las pelotas suavemente, exprimiéndolas para asegúrate que no queda nada dentro. Eres una golosa y lo quieres todo para ti.

Cuando recupero la respiración, me miras con una sonrisa de gatita y abres la boca para enseñarme la lengua cubierta por completo por un enorme grumo de semen. Como puedes imaginar por el tamaño de mis huevos, soy muy lechero y la primera corrida siempre es la más abúndate.

- No te lo tragues, quiero ver como lo babeas.

La mezcla de semen y saliva se desliza lentamente por tus labios rojos y resbala por tu barbilla, formado un hilo que va cayendo sobre tus tetas, pringando los valiosos collares y te recreas untadote los pezones tan duros.

Lames el semen que se quedado entre los anillos, con dos dedos recojo los restos de lefada de tu babilla y te los meto en la boca. Los chupas como si te hubieras quedado con ganas de seguir mamando.

-Tienes ganas de que te rompa en coño, ¿verdad guarra?

Sin dejar de chupar mis dedos dices con sí con la cabeza. Mirándome como una niña traviesa.

Te cojo en peso y te tiros sobre la cama, Esa sensación de que solo eres un objeto que manejo a mi voluntad solo consigue excitarte más.

Te abro de piernas y disfruto de tu cuerpo, deseosa de que te folle de un vez, tan caliente que el zumo de tu raja ha llegado a machar las ligas de la medias y huele riquísimo.

Sin más preámbulo te la meto ese coño rojo e hinchado como una flor exótica y es como meterlo en terciopelo, las paredes de tu vagina me aprienta la polla atrapandola en un movimiento de sución, el flujo me empapa las pelotas en cada embestida. Y me envuelves con tus piernas, el roce de las medias de seda y la forma que usas los tacones como espuelas para obligarme a follarte más duro y más profundo; mientras me abrazas y me acaricias; susurrándome esa mezcla de guarradas, palabrotas y halagos.

Porque te encanta que sea una animal peludo y bruto, que te maneja con un solo brazo y adivina las perversiones que tienes en la cabeza sin que tengas que decir una sola palabra y a la vez te uso para mi placer sin dudar ni pedir permiso.

Porque te gustan las pollas gordas que te llenan el coño como hace años que nadie lo hace y todas tus amigas se morirían de envidia si lo supieran, porque en el fondo son tan putas como tu pero no se atreven a decirlo.

Mientras te follo así, sudando y resoplando, quiero oírtelo decir. La forma en que me deseas de la forma más sucia que sepas, que grites cuanto te caliento. Mientras que me abrazas más fuerte con las piernas, me arañas la espalda alcanzas el segundo orgasmo con mi polla traspasando la vagina golpeando el fondo de tu útero.


Eres un pequeño desastre, agotada, con el pelo rebuelto, suda y pringosa, con el coño completamente abierto y sonriendo de satisfacción me acaricias la polla que aun sigue dura.
- Me has dejado el coño dolorido, mamonazo… pero me encanta.
- Pues prepárate que hace tiempo que no te doy por detrás.

Sin más palabras te coloco a cuatro patas, pero con la cara pegada al colchón, con el culo bien levantado, te separo los cachetes con los dedos y me lanzo hacer un buen beso negro, lamiendote el ojete y mordisqueandote las nalgas.

Un buen salivaso y comienzo a meterte un par de dedos, no hace falta mucho para dilatarte, porque tu sola te das caña en el culo cuando te pajeas, metiéndote de todo por le culo. Mis dedos abren camino y mi lengua pasa por el anillo del esfínter. Te pones a blasfemar y apedir como una perra en celo que te joda, que te viole y te folle el culo a lo bestía. Mientras has empezado a tocarte el coño que aun sigue abierto y resumando flujo.

De la misma manera sin piedad que te follé el coño voy a romperte el culo, para que no puedas sentarte en una semana.

Te agarro bien de las caderas y te la meto lentamente, cuando voy por la mitad tu sola terminas el trabajo empujando hasta clavártela entera y empezar a mover el culo en círculos.

Un par de azotes te dejan marcas rojizas en las nalgas y hacen que te muevas más rápido, mientras oigo el chapoteo de tus dedos jugando con tu coño.

Te la meto tan fuerte toda la cama cruje y sueltas un gemido en cada empujón. Otra vez te agarró del pelo para que levantes la cabeza y mires en el espejo tu cara desencajada por el placer mientras te reviento el culazo.

Hoy querías jugar a ser putita fina con tus medias y tus joyas. Y has terminado follado como una puerca, suplicando con voz entrecortada más y más. El maquillaje corrido y pringones de semen por la cara y las tetas. ¿Y sabes qué? Que estás preciosa así.


Me corro dentro de tu culo, llenandote las entras de semen, que se empieza del ojete abierto en cuanto saco la polla.

Estas rendida con los dos agujeros bien abierto y te beso en la boca dejando que la saliva se mezcle y las lenguas se enreden.
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Antiguo 15-09-2012, 22:46   #18
maturanga
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Has venido con una blusa semi transparente y una falda ajustada. Es fácil imaginarte bamboleado el culazo caminando hasta aquí, exagerando el moviendo de caderas para que todos los hombres se vuelvan a mirarte. Los más valientes se soban el paquete y te susurran piropos obscenos y tú te limitas a sonreír con picardía y darles las gracias pero que ya tienes quien te folle.

Cuando llegas, sin mediar palabra, te empujo contra la pared y te como la boca mientras mis van subiéndote la falda, tan ajustada como una segunda piel. Me lo tomo con calma haciendo te sufrir mientras nuestras lenguas se enredan y se mezcla la saliva. Me separo para escupirte directamente en la boca. Te relames mirándome a los ojos con una cara de vicio que basta para ponerme la polla tan dura que me late deseando follarte.

Te doy la vuelta y te pongo de cara a la pared aplastándote con mi cuerpo y termino de subirte la falda dejando a la vista ese culo cubierto por unas bragas negras, lencería de lujo con pinta de ser muy caras, lo que se pondría una putita con clase para calentar a un macho. Las agarro con fuerza estirándolas hasta que se te clavan la raja del coño, haciéndote soltar un gemido. Puedes sentir como tu clítoris se endurece contra la tela que apenas puede absorber la cantidad de flujo que esta manando de tu coño.

Así manteniendo, las bragas tensadas al límite te lamo el cuello, mordisqueo tu oreja y te susurro al oído:

-Te he dicho mil veces que las bragas son paras la señoras decentes.

Con un fuerte tirón rompo la fina seda, y reprimes un gritito mezcla de miedo y excitación.

-Tu eres un guarra que tiene que llevar el chocho al aire, un puta barata que ha venida aquí a que le metan un buen cipote y se la follen a lo bestia antes de volver a su vida aburrida.

Me recreo amasando tu culo mientras lo meneas mimosa, cuando me te lo esperas te doy un azote que te hace saltar, y luego unos cuantos más hasta dejarte el culo enrojecido.

- ¿Te ha quedado claro?
- Sí… cabrón…-. Dices mientras refriegas el culo contra mi paquete - Tengo ganas de tu polla… has conmigo lo que quieras.

De nuevo cara a cara, te paso los dedos por tu húmeda raja, mientras que con la otra mano te sobo las tetas por encima de la blusa.

Tienes el chumino ardiendo y goteando. Con los dedos recojo una buena cantidad de flujo y te lo paso por la boca, sacas la lengua como una perrita para lamerlos, probar el sabor de tu propio excitación. Intentas provocarme chupando los dedos como si fuera una polla, chupando y sorbiendo ruidosamente. Te encantaría que ahora te obligara a arrodillarte y agarrándote del pelo te follara la boca sin piedad como he hecho otras veces. Pero esta vez tengo preparado algo diferente.

Mis dedos se hunden en el pequeño volcán que tienes entre las piernas lubricados por abundante humedad que mana sin para. Entran y salen con un suave sonido de chapoteo. Traviesa, aprietas la vagina atrapándolos y adelantas las caderas buscando más contacto, a medida que acaricio tu punto G y el pulgar frota el grueso clítoris.

Con voz entrecortada, suplicas al borde del orgasmo:

-Follame ya…reviéntame a pollazos, hijo de puta...

Por toda respuesta, doy un tirón haciendo saltar los botones de la blusa y saco tus tetas por encima de las copas del sujetador que no me molesto en desabrochar. Pezones duros deseando que los chupen y los muerdan, estirándolos entre los dientes mientras mis dedos siguen dilatándote el coño sin darte tregua.

Llega un momento en que ya no puedes más; las piernas te flojean y tengo que sujetare para que no te caigas. Te coloco inclinada contra el respaldo del sofá, con las piernas separadas y el culo levantado. Con la falda enrollada en la cintura y la blusa hecha un trapo.

No puedes ver lo que te espera, pero el suave tintineo te da una pista y te estremeces al sentir el por primera vez el frió del metal confirmando tus sospechas.

Son un par de bolas chinas plateadas que deslizo por la caliente e hinchada raja de tu coño, untándolas tu flujo y haciéndolas vibrar sobre tu clítoris. Cuando comienzo a meterla te quejas con voz mimosa:

-No me va a caber, son muy grandes
-No son grandes. – Miento descaradamente porque son las más grandes que he podido encontrar en los sex-shop, algo pesadas y el más mínimo movimiento las hace vibrar, cuando entre chocan entre si esa vibración se vuelve más profunda.

Me cuesta un poco meter la primera, pero la forma te he dilatado con los dedos y lo caliente que estas facilitan las cosas.

- Mamón, son muy gordas.- Vuelves a quejarte pero tu coñito goloso dice otra cosa. Se abre y se cierra ansioso de tragarse la segunda bola que entra más fácilmente llenándote por completo, hasta el punto que tu vagina se queda entreabierta, dejando ver el brillo del metal.

Cuando te agarro las caderas y te la muevo lentamente, el desplazamiento de las bolas en tu interior te hace ronronear como una gatita; de nuevo, un par de fuertes cachetazos en el culo bastan para que las vibraciones te provoquen un pequeño orgasmo.

Meto los pulgares en la raja del culo abriéndolo como si fuera una fruta madura. Escupo y dejo que la saliva se escura lentamente antes de lamer los pliegues del ano y me recreo en un húmedo beso negro. Esa saliva es el único lubricante cuando te meto un dedo en el culo para empezar a dilatarte mientras mordisqueo las nalgas. Con tu gusto por el sexo anal, no hace falta mucho para meterte el segundo dedo y moverlos lentamente círculos. Quiero dilatarte pero no demasiado, quiero sentirte apretada mientras te termino de abrir con la polla.

La punta entra bien, pero grosor del tronco obliga a tomarse las cosas con calmas. Me gusta has hacer que lo pidas.

-Jodeme de una vez… pedazo de cabrón… dame por culo con esa polla gorda.

No te hago caso, lentamente voy metiéndola hasta la mitad, sintiendo las bolos a través de la pared que separa la vagina del ano. Eres tan viciosa que estas apretando el culo para atrapar mi verga y mover las caderas provocándome. Solo entonces termino meterla con golpe seco, hasta lo huevos; haciéndote soltar un grito ahogado.

Las bolas entrechocan en tu interior y puedo sentir la vibración. Es justo lo que esperaba. En cada embestida puedo sentir como se mueven llevadas por la inercia. Compartimos la vibración espoleándome a follarte más fuerte.

-Así, así… reviéntale el culo a tu puta… que me estas matando de gusto.

Tu culo acaba por adaptar al tamaño de mi polla, que ahora entra y sale como una maquina de vapor y tus tetas se bambolean por encima del sujetador. Meto la mano entre tu piernas el flujo te empapa los muslos y acaricio tu clítoris.

Has perdido la cuenta de los orgasmos que has tenido, pero la sensación de mi polla en tu culo, las bolas en tu coño y mis dedos pellizcándote el clítoris a la vez es demasiado intensa. Corveteas como una yegua salvaje empeorando las cosas, porque puedo sentir como dentro de tu coño las bolas chinas vibran aun con más fuerza.

Te agarro del pelo y te levanto la cabeza, tienes la mirada perdida y te muerdes los labios. Poco a poco bajo el ritmo mientras lamo el sudor de tu cuello, ahora me muevo más calmado y suave pero a la vez más profundo. Jadeante, sueltas obscenidades sin sentido.

-¿No era esto lo que querías? ¿No viniste aquí a que te follara como una perra en celo?
-Sí… sí…dame más...- Consigues decir entre dientes.

Vuelvo a penetrarte con furia, de una forma egoísta buscando mi propio placer, las bolas parecen volverse locas deslizándose arriba y abajo por tu vagina.

-Aprieta bien el coño, so guarrona, porque como se te escape una te voy a castigar.

Gimes poseída por el placer, fuera de control. Siento como mi orgasmo se acerca, y tiro de golpe del cordón de las bolas provocándote un orgasmo demoledor. Salen con un sonoro Ploff y atrasando detrás una pequeña catarata de flujo a la misma vez que te inundo con oleadas de espeso semen.
Aun sigo bombeando hasta quedarme completamente saciado ti, te dejo sobre el sofá y sonrió al verte con coño completamente abierto y el culo manando leche. Te vuelvo a coger del pelo pero esta vez para besarte en la boca y decirte:

-Llama a tu casa y pon cualquier excusa porque quiero que pases la noche aquí; aun no he terminado contigo.
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Antiguo 18-12-2012, 14:57   #19
maturanga
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Quizás mis relatos fallan por ser o muy fuertes o demasiado suaves, quizás porque son auto conclusivos y no me dedico escribir un par de párrafos y dejar a la gente pidiendo más. O puede que simplemente sean malos.

El serio me va a tirar de las orejas por este mensaje, pero no te preocupes que creo que ya te voy a dar poco trabajo.

Para mantener los relatos agrupados, aquí dejo la direción de otros bastante más suaves.

Ducha helada.
http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=73924

Ascensor.
http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=76869

La portuguesa.
http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=76387

Las zonas erógenas de la mujer.
http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=73964

Depilación íntima.
http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=72510
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Antiguo 13-05-2013, 09:05   #20
maturanga
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Predeterminado

En el salón de hotel, un conversación relajada pero llena de insinuaciones y doble sentidos. Empezar un juego de miradas y gestos aparentemente inocentes. La forma en que se deja ver el sujetador negro en ese tremendo escote porque sabe que me gusta la lencería fina o la forma en que me siento para que note como mi polla ya esta morcillota. Todo muy discreto en ese ambiente de lujo.

De forma tacita no levantamos con una sonrisa no levantamos y vamos a una de las habitaciones, subimos en ascensor los dos solo y allí no aguanto más el hambre que tengo de su cuerpo.

La atraigo hacia mí y la beso mientras mis manos recorren sus piernas envueltas en medias de seda negra subiendo hasta llegar a las pequeña braguitas de puta fina que lleva, calientes y húmedas por la excitación. Masajeo sus grandes tetas mientras le lamo el cuello y se las saco por encima del sujetador. Y comienzo a mordisquearle los pezones mientras que ella gime sin importar que en cualquier momento el ascensor se pueda abrir y que no pillen.

Cuando llegamos a la habitación, no tengo ganas de sutilezas. Acaricio su cuerpo y la voy desvistiendo hasta dejarla solo con medias y liguero.

Mi polla esta dura y palpitante, tu mujer la agarra con cara de vicio y se arrodilla para empezar una mamada maliciosamente lente. Lo hace muy bien trabajando todo el tronco, lamiendo los huevos y subiendo para pasar la punta de la lengua por el capullo antes de metérsela toda en la boca como si temiera que se la fueran a quitar.

Si sigue así va a ser que me corra así que con brusquedad la aparto y la llevo en volandas a la cama, es mi turno se saborear ese coño que huele tan rico.

Me hundo entre sus piernas, mordisqueándole el coño antes de abrirlo y escupir un buen salivazo que se mezcla con su flujo escurriéndose hasta el culo antes de chuparle el clítoris mientras me la follo con los dedos. Ella mueve la caderas buscando más pero quiero hacerla sufrir, quiero oír como pide que la folle, que suplique tener mi polla dentro hasta los huevos.

Solo entonces la atraído hacia el borde de la cama, la excitación la ha convertido en una marioneta entre mis manos. Paso mi cipote por su raja caliente e hinchada, torturándola un poco más antes de penetrarla de una estocada.

Comienzo a follarla mientras que ella se abraza con las piernas. La obligo a mirarme a los ojos quiero ver como pierde el control. Como ha desaparecido la señora que era en el salón y ahora solo es m juguete de placer que pide que se la meta más duro. Mientras que le aprieto las tetas y le chupo esos pezones duros.

Así seguimos con un ritmo cada vez más rápido, más duro, más profundo… mientras ella se retuerce en la cama hasta llegar al orgasmo mientras que me araña la espalda. Se queda cansada y con la piel perlada de sudor, Aprovecho para correrme sobre sus grandes tetas, tres o cuatro latigazos de espeso semen que ella se unta por los pechos soriendome con malicia y satisfacción.
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