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Tus Relatos y experiencias - Entre dos mujeres de la oficina Herramientas
Antiguo 26-04-2009, 03:23   #1
yopispoya
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Predeterminado Entre dos mujeres de la oficina

Bueno soy nuevo en el foro, aunque ya llevo tiempo leyendolo. Para empezar propongo un nuevo relato:

No se si esto le ocurre a todo el mundo o debo considerarme afortunado. Un dia cualquiera, de camino hacia el trabajo, caminando por una gran avenida de una gran ciudad, y encubierto por el gentío de la mañana que se avalanzaba hacia la puerta de entrada de una gran oficina de un gran edificio, me vi atrapado entre dos espectaculares mujeres. La que iba delante de mí era morena , de pelo largo, llevaba unos pantalones ceñiditos que marcaban un culo impresionante, por lo menos los 5 segundos que estuve comtemplándola hasta que la masa me empujó hacia ella, de tal suerte que mi paquete, que ya había perdido su flacidez fue a alojarse directamente entre sus gluteos. En ese momento en mi espalda notaba dos seños firmes y grandes que me corneaban, como un toro cornea a un matador. En ese momento mi polla se puso como nunca antes se había puesto y se encajó perfectamente entre el culo de la morenaza de enfrente, mientras que los pechos en mi espalda se mantenian muy firmes. Yo estaba en el septimo cielo, y empecé a restregar como pude mi polla contra aquel culo, pero en ese instante una llamada a la cordura me sobrevino desde algún sitio de mi subconsciente y me di cuenta que aquello no quedaría impune. Intenté mover la cabeza para ver a la mujer de detrás pero me era imposible girarla, al igual que a mi querida morena de enfrente, mientras la masa seguía empujando para entrar en la puerta. Entonces decidí echar el resto y levantando mis manos los pasé como pude delante de la morena y le agarré de las tetas. Que sensación más maravillosa sentir unas tetas en mi espalda, mientras tocaba las tetas de la mujer de enfrente, que eran incluso más grandes, y mi polla pareciía que fuera a explotar en cualquier instante. Pero como todo no podía durar, el gentío acabó por entrar por la puerta y de repente las personas que habíamos pasado nos íbamos distanciando. Al dejar de notar las tetas en mi espalda aparté las manos rápidamente de la morena de delante y con un hábil movimiento giré hacia la derecha e inmediatamente adelanté a la persona que había a mi derecha, situándome medianamente camuflado de mi querida morena. Cuando intuí que el peligro había pasado, di un rápido vistazo y por fin pude verla. Era incluso más guapa de lo que me había podido imaginar. Allí estaba ella, mirando perpleja hacia atrás, sin saber bien que es lo que había pasado, ni quien lo había hecho. De la mujer de detrás, poco pude saber, pues parecía que se hubiera esfumado. Yo no podía más del calentón que llevaba, pero como era mi primer dia de trabajo, me recompuse como pude, traté de no pensar en nada y me acerqué al primer ascensor que vi libre. Allí no sucedió nada de mención, salvo que a varias personas parecía haberles abandonado el desorodante.
Al llegar a mi nuevo trabajo el jefe, al cual ya conocía, me saludó y me comenzó a presentar al personal. En recepción estaba Marta, nada del otro mundo, pero con un escote y unas tetas de impresión. La saludé con dos besos y seguí con la ronda de presentaciones. Juan, Damian, Paco y otros dos más, de los que no entendí el nombre, fueron los siguientes, pero en la última mesa, mirando para abajo mientras anotaba algo en un papel y hablaba por teléfono, se sentaba una morena de pelo largo que, nerviosamente, me estaba resultando familiar. Cuando levantó la cara para ver que pasaba no me lo podía crear, era ella. El jefe me la presentó como Verónica. Verónica, ese nombre resonaba ahora en mi cabeza, una y otra vez. Ella me saludó con un gesto con la cabeza, ya que no pudo levantarse, al estar hablando por teléfono. Parece que no me reconoció y yo me quedé sin sus dos besos, mientras el jefe me acompañaba hasta mi mesa, precisamente en frente de ella.


Quereis que continue?
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Antiguo 26-04-2009, 08:10   #2
the_mexican06
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interesante relato, continuaa esas tias lo planearon?
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Antiguo 26-04-2009, 12:21   #3
CHARON
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Hombre, eso no hace falta preguntarlo. Claro que queremos que continues.
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Antiguo 26-04-2009, 15:48   #4
yopispoya
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Predeterminado Continuacion

(Sigo el relato)

El jefe me llevo a su despacho, que se encontraba justo al lado de recepción, y allí comenzó a explicarme el funcionamiento de la empresa, el sistema de archivo, las funciones del personal...En realidad yo me limitaba a asentir con la cabeza, mientras en mi mente solo podía ver la cara de Veronica, mirándome, con esos preciosos ojos azules, el tacto de sus tetas en mis manos y lo bien que se sentía mi polla entre sus gluteos. Cuando acabó la reunión, el jefe me acompañó a mi mesa. Salimos de su despacho y tras un minúsculo pasillo se abría la sala de la oficina donde el resto de los trabajadores compartíamos sitio. Tras el último grupo de mesas, la mia y la de Veronica, se encontraba el lavabo. Eramos una de las oficinas más pequeñas de aquel inmenso edifico, tan pequeña, que sólo disponiamos de un lavabo, que era utilizado por todo el personal, tanto masculino como femenino. Junto al lavabo había una pequeña sala con mesas, sillas, minimáquina de café, que hacía las funciones de office, y en la última habitación estaba el archivo y la fotocopiadora. Me senté en mi mesa mientras que Verónica al frente seguía hablando por teléfono y, al ver que me sentaba, me guiñó un ojo. Eso me dejó descolocado, no sabía si era simplemente un gesto de concordia entre nuevos compañeros y de bienvenida, o había algo más escondido. De repente acabó de hablar por teléfono y se levantó rapidámente dirigiéndose hacia mi.

-"¿Tu eras Toni?, ¿verdad?"- me dijo al tiempo que arrimaba su cara a la mia para darme dos besos.

Su perfume me envolvió, el mismo que había olido en el hall de entrada. Por un momento cerré los ojos y disfruté del momento. Abrí los ojos enseguida para comprobar que sus dos firmes senos seguían allí, tal y como los había tocado hace apenas un momento.

- "Bienvenido. Perdona, tengo que ir a hablar con Marta, ahora vuelvo y hablamos"

Se giró y se dirigió hacia recepción, y ahí volví a ver su culo, tan firme y prieto, tras esos vaqueritos. Entonces no pude más. Noté que mi polla cobraba vida propia y que se iba a salir del pantalón. Me giré y me dirigí al baño que había detrás de mi. Entré, cerré la puerta y me saqué la polla. Empecé a pajearme compulsivamente, mientras las imágenes de Veronica volvían a mi cabeza. Sus ojazos, su culo, sus tetas, oh, si, sus enormes tetas, su pezones, que cuando toqué, se pusieron duros en seguida. Así estaba a punto de correrme, cuando alguien tocó en la puerta del baño.

- "¿Está ocupado?"- oí la voz de Veronica.- "Toni, ¿estás ahí?"

Escuchar mi nombre en su boca acabó por desatar mi orgasmo. El primer chorro de leche impactó directamente en el espejo. El segundo y tercero impactaron contra la puerta, y el resto calleron en el suelo. Mientras me corría, no podía ni hablar, intentado ahogar mis gemidos, estoy seguro que alguno se debió oir detrás de la puerta.

-"¿Toni, estás ahí?- Veronica me preguntaba, mientras me percataba que estaba intentando abrir la puerta, y el picaporte empezaba a girar.

Entonces me dí cuenta que con las prisas no había echado el pestillo de la puerta. Rápidamente le contesté, casi le grité, que sí estaba allí y que en un momento salía. Entonces dejó de abrir el picaporte y oí sus pasos mientras se alejaba. Puse el pestillo inmediatamente y respiré profundamente aliviado. Como pude intenté limpiar el estropicio que había creado en aquel minísculo lavabo, por dondequiera que miraras había parte de mi leche. Intenté ser lo más rápido posible y salí del lavabo con cara de no haber pasado nada. Me senté tranquilamente en mi mesa y saludé a Veronica.

-"Menos mal, perdona, es que no se si lo sabrás. Es que aquí el baño es mixto y no aguantaba más"- dijo Verónica mientras se levantaba y se iba corriendo hacia el baño.

Tras cerrar la puerta no pude evitar pensar si lo había limpiado todo adecuadamente. Si quedaría algún rastro. Y si lo había, ¿que pensaría de mí? En aquel momento creo me puse rojo de vergüenza.

(continuará)
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Antiguo 26-04-2009, 18:56   #5
jsonic
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Cita:
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(Sigo el relato)

El jefe me llevo a su despacho, que se encontraba justo al lado de recepción, y allí comenzó a explicarme el funcionamiento de la empresa, el sistema de archivo, las funciones del personal...En realidad yo me limitaba a asentir con la cabeza, mientras en mi mente solo podía ver la cara de Veronica, mirándome, con esos preciosos ojos azules, el tacto de sus tetas en mis manos y lo bien que se sentía mi polla entre sus gluteos. Cuando acabó la reunión, el jefe me acompañó a mi mesa. Salimos de su despacho y tras un minúsculo pasillo se abría la sala de la oficina donde el resto de los trabajadores compartíamos sitio. Tras el último grupo de mesas, la mia y la de Veronica, se encontraba el lavabo. Eramos una de las oficinas más pequeñas de aquel inmenso edifico, tan pequeña, que sólo disponiamos de un lavabo, que era utilizado por todo el personal, tanto masculino como femenino. Junto al lavabo había una pequeña sala con mesas, sillas, minimáquina de café, que hacía las funciones de office, y en la última habitación estaba el archivo y la fotocopiadora. Me senté en mi mesa mientras que Verónica al frente seguía hablando por teléfono y, al ver que me sentaba, me guiñó un ojo. Eso me dejó descolocado, no sabía si era simplemente un gesto de concordia entre nuevos compañeros y de bienvenida, o había algo más escondido. De repente acabó de hablar por teléfono y se levantó rapidámente dirigiéndose hacia mi.

-"¿Tu eras Toni?, ¿verdad?"- me dijo al tiempo que arrimaba su cara a la mia para darme dos besos.

Su perfume me envolvió, el mismo que había olido en el hall de entrada. Por un momento cerré los ojos y disfruté del momento. Abrí los ojos enseguida para comprobar que sus dos firmes senos seguían allí, tal y como los había tocado hace apenas un momento.

- "Bienvenido. Perdona, tengo que ir a hablar con Marta, ahora vuelvo y hablamos"

Se giró y se dirigió hacia recepción, y ahí volví a ver su culo, tan firme y prieto, tras esos vaqueritos. Entonces no pude más. Noté que mi polla cobraba vida propia y que se iba a salir del pantalón. Me giré y me dirigí al baño que había detrás de mi. Entré, cerré la puerta y me saqué la polla. Empecé a pajearme compulsivamente, mientras las imágenes de Veronica volvían a mi cabeza. Sus ojazos, su culo, sus tetas, oh, si, sus enormes tetas, su pezones, que cuando toqué, se pusieron duros en seguida. Así estaba a punto de correrme, cuando alguien tocó en la puerta del baño.

- "¿Está ocupado?"- oí la voz de Veronica.- "Toni, ¿estás ahí?"

Escuchar mi nombre en su boca acabó por desatar mi orgasmo. El primer chorro de leche impactó directamente en el espejo. El segundo y tercero impactaron contra la puerta, y el resto calleron en el suelo. Mientras me corría, no podía ni hablar, intentado ahogar mis gemidos, estoy seguro que alguno se debió oir detrás de la puerta.

-"¿Toni, estás ahí?- Veronica me preguntaba, mientras me percataba que estaba intentando abrir la puerta, y el picaporte empezaba a girar.

Entonces me dí cuenta que con las prisas no había echado el pestillo de la puerta. Rápidamente le contesté, casi le grité, que sí estaba allí y que en un momento salía. Entonces dejó de abrir el picaporte y oí sus pasos mientras se alejaba. Puse el pestillo inmediatamente y respiré profundamente aliviado. Como pude intenté limpiar el estropicio que había creado en aquel minísculo lavabo, por dondequiera que miraras había parte de mi leche. Intenté ser lo más rápido posible y salí del lavabo con cara de no haber pasado nada. Me senté tranquilamente en mi mesa y saludé a Veronica.

-"Menos mal, perdona, es que no se si lo sabrás. Es que aquí el baño es mixto y no aguantaba más"- dijo Verónica mientras se levantaba y se iba corriendo hacia el baño.

Tras cerrar la puerta no pude evitar pensar si lo había limpiado todo adecuadamente. Si quedaría algún rastro. Y si lo había, ¿que pensaría de mí? En aquel momento creo me puse rojo de vergüenza.

(continuará)
Jaja, evisentemente el que no sabria que eran mixtos eres tu xD.

Continúa, que parece una historia muy entretenida
jsonic is offline   Responder Con Cita Multi-Quote This Message
Antiguo 26-04-2009, 19:39   #6
TER
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hola, soy nuevo por aqui, acabo de leer tu relato y estoi deseando que continues con el
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Antiguo 26-04-2009, 19:47   #7
CHARON
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Bueno bueno, continua en cuanto puedas, que esto se pone muy interesante. Un saludo.ALIENnotwor th
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Antiguo 26-04-2009, 23:40   #8
yopispoya
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Predeterminado Tercera parte

La verdad es que cuando Veronica salió del baño ya no tenía la misma cara con la que había entrado. Se le notaba más preocupada, como queriendo ocultar algo, pero se sentó en la mesa y siguió como si nada.
Más tarde ese dia nos reunimos todos en el office para tomar un café, todos menos el jefe, parece ser que esa era la costumbre: Marta, la recepcionista y administrativa de la oficina, como ya he dicho antes sólo un buen par de tetas, Juan y Damian, los más mayores, pasando de los 40, Paco y Andrés, que llevaban bastante en la empresa, Javi, el becario y por supuesto Verónica. Ya que era mi primer dia hablamos largo y tendido, creo que más de lo esperado para una pausa para el café, aunque el jefe pareció entenderlo. Así me enteré que Marta, de casi treinta, era divorciada con una hija pequeña, Juan y Damian parecían felizmente casados, eran incluso grandes amigos, y siempre hablaban de sus familias, Paco y Andrés eran personas jóvenes, sin demasiadas obligaciones, ni pareja estable. De Javi no pude saber nada, ya que parecía bastante nuevo, aunque no menos que yo, y también bastante tímido. Enterarme de que Verónica tenía pareja estable desde hacía varios años y que estaban viviendo juntos me sentó cómo si clavaran un alfiler en mi corazón. Yo por mi parte también les conté algo de mí, pero no demasiado, que estaba sin pareja, porque había cortado con mi novia hacía unos mesos, de ahí que la líbido se hubiera acrecentado tan notablemente, ya que las ocasiones que tenía para descargar mis huevos en compañía eran más bien escasas.
Después de aquel día sólo me apetecía irme a casa para recobrar las fuerzas para afrontar otro día, otro día más frente a Verónica.
Al día siguiente a primera hora de la mañana la gente volvía a acolparse para entrar en el edificio donde trabajaba. Entonces ví a Verónica delante de mí en dirección hacia la puerta. Decidí apresurarme y entrar junta a ella para hablar un rato, sin recabar en lo que había pasado el día anterior. Así que cuando ya casi estuve detrás de ella y a punto de entrar, la gente formó un embudo en la entrada y comenzó a apelotonarse. En mi cabeza apareció, como una visión, la imagen mia volviendo a restregar mi polla sobre su culo y sobar sus enormes tetas, pero ahora no me atreví, ahora nos conocíamos y esa situación era a la vez demasido morbosa y peligrosa. Así que en el último momento decidí moverme todo a la izquierda que pude, de forma que podía verla, pero ella a mí no. No sé si esa situación se daba todas las mañanas, pero de no ocurrirte algo como lo que había sucedido a mi, el día anterior, podría resultar realmente agobiante. Delante de mi había un hombre mayor, medio calvo, aunque el poco pelo del que disponía lo tenía bastante ensortijado. Temiendo lo peor, situé mis brazos como si estuviera abrazando a alguien, haciendo fuerza con los brazos y utilizando el maletín, que hoy si que llevaba, como escudo, no quería por nada del mundo poner mi polla junto al culo de aquel hombre. La gente se iba moviendo y el embudo se iba cerrando. Parece que mi idea funcionaba, y conseguía mantener la distancia con el hombre de delante. Pero de repente un pequeño detalle llamó mi atención: ¿quien estaría detrás de mi? ¿a quien había dejado mi culo tan desprotegido? La verdad es que no tuve tiempo ni para dejar que la idea me molestase, porque de inmediato volví a notar unas tetas enormes en mi espalda. Si, estaba pasando otra vez e instintivamente dejé caer mi peso detrás para notarlas aun más. Eran firmes y grandes y después de dejar caer mi peso, pude notar sus pezones, que estaban realmente duros. Estaba disfrutando del momento, en realidad no me importaba que esto me pasara todos los dias, estaba más preocupado por si los que me rodeaban eran hombres, cuando noté algo que me heló la sangre y al mismo tiempo me puso muy caliente. La mujer de los pechos firmes había deslizado la mano por mi cadera y, aprovechando el espacio que disponía delante de mí, estaba empezando a magrearme la polla por encima del pantalón. En seguida se me puso totalmente dura, y la mujer me sobaba a toda velocidad, sabedora que ese momento se acabaría en breve. Me la cogía por encima del pantalón, notando toda su anchura y bajaba hasta los huevos donde acababa con un suave masaje y vuelta a empezar. El hecho de estar rodeado por tanta gente y notar esa experta mano de mujer en mi polla me estaba poniendo extremadamente cachondo. En ese momento giré la cabeza ligeramente hacia la derecha y allí estaba Veronica, que acababa de pasar por la puerta y ya disponía de sufiente movilidad para girarse. Nuestras miradas se cruzaron y me saludó con la mano, mientras que yo la saludaba con la cabeza. Ver a Veronica al tiempo que notaba mi polla sobada, me produjo un gran placer. Me hubiera corrido allí mismo, si no llega a ser por que la mujer retiró la mano de mi polla justo cuando pasabamos por la puerta, y sus tetas se marchaban de mi espalda. Cuando me vi libre del gentío me giré enseguida para ver quien era ella, pero parece ser que también disponía de cualidades para la fuga, igual que yo el dia anterior, y detrás de mi solo había dos hombres hablando de futbol, que me miraron extrañandos. Ahora era yo el que tenía cara de tonto mientras me preguntaba quien me había sobado la polla. Ahora era yo el desconcertado. Me pregunté si aquella mujer estaría discretamente camuflada espiando mis acciones. El verdugo se convertía en victima, pero una victima encantada. Cuando me acordé de Verónica y me volví a girar hacía donde estaba, ya se había ido. La puerta de un ascensor cerrándose, desvanecía su última visión. El gentío se empezaba a dispersar y consciente de esto, tapé mi erección con el maletín y tomé el próximo ascensor.
Aquel día había empezado igual de caliente que el anterior, no sabía si tendría fuerzas para continuar así, si estas situaciones se volvían a producir.
Al llegar a la oficina Marta no había llegado y me abrió la puerta Verónica, que era la única que estaba en la oficina. Eso me produjo un escalofrio que recorrió mi espalda, pensaba en tumbarla en nuestra mesa compartida y follarmela salvajemente, mientras que esperábamos que llegaran los demás, sobretodo por la ropa que llevaba ese día. Aparte de los pantalones vaqueros superceñidos, en los que había tenido el honor de acoplar mi polla, esa dia, como hacía un poco más de calor se había quitado una rebequita de llevaba, y aun sin enseñar nada, su fino jersey marcaba unas tetas de campeonato. Ya había tenido el gusto de tocarlas, pero verlas me hacía más gozo, aunque sólo fuera por debajo del jersey. Menos mal que el maletín seguía en su sitio y podía tapar la erección que, nuevamente, estaba surgiendo. El murmullo del resto de compañeros que se acercaban por detrás rompió mi sueño. Me giré para saludarlos, pero al ver a Marta me quedé de piedra. Llevaba un minivestido que no dejaba nada a la imaginación. Superescote, poco más y se le salían sus enormes domingas y superminifalda, estaba convencido que sin agacharse demasiado cualquiera le vería hasta su último pelo púbico. ¡Joder, en aquella empresa no le daba tiempo a mi polla a estar relajada! Tragué saliva y la salude con cara de tonto. Veronica se dió cuenta y se marchó a su mesa tranquilamente. Menudo pedazo de gilipollas había sido. Veronica estaba un millón de veces más buena que Marta, pero ésta sabía mostrar la mercancia, y ¡yo había pasado de Verónica por esa zorra! Marta me devolvió el saludo muy amablemente. Cada vez que Marta me miraba, la veía sonreir, como si alguien le acabara de contar un chiste. El resto de compañeros pasaron y se dirigieron a sus mesas, así que decidí hacer lo mismo.
Ese día noté a Veronica un poco más distante. No sé, nos acabámos de conocer, pero el día de antes me había parecido mucho más simpática. A lo mejor tuvo algo que ver el pajote que me pegué a su salud. De todas formas yo no aguantaba más y tras dejar el maletín cerca de mi mesa y tapar mi erección disimuladamente con las manos, me metí de nuevo en el baño dispuesto a hacerme otro monumental pajote a la salud de Veronica y a la de mi extraña magreadora, ésta vez echando el pestillo.

(continuará)

Nota: La historia se pone mucho más interesante a medida que avanza, solo os pido un poco más de paciencia, pero me parece más correcto contarla poco a poco, sin omitir los detalles.
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Antiguo 27-04-2009, 02:15   #9
andaluz00
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si sobretodo sin omitor detalles

Última edición por andaluz00 fecha: 28-04-2009 a las 01:28.
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Antiguo 27-04-2009, 11:24   #10
C u t t r e S a r k
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Eso eso, tu ve despacito pero sin pausa, y sobre todo, sin omitir ningun detalle. Leyendo tu supermorbosa historia es que me estoy poniendo muy y supongo que aun falta lo mejor, Un saludo majete, y sigue asi.clap00 00
C u t t r e S a r k is offline   Responder Con Cita Multi-Quote This Message
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